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‘El bailarín’: una mirada pura al arte

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El Bailarín
Rudolf Nuréyev (Oleg Ivenko) / Fuente: IMDb

La nueva película de Ralph Fiennes, basada en la novela de Julie Kavanagh Rudolf Nureyev: The Life, llega a España el próximo 1 de mayo.

El Bailarín retrata la vida de Rudolf Nuréyev, uno de los bailarines de ballet más importantes del mundo. La película explica desde su miserable infancia en la ciudad soviética de Ufá, pasando por su madurez como estudiante de danza en Leningrado, hasta su llegada a principios de la década de los 60 a París, una ciudad que en aquel entonces era el epicentro de la cultura occidental. Cuando en 1961 viaja por primera vez fuera de la Unión Soviética como miembro de la prestigiosa Kirov Ballet Company decide arriesgarse y explorar la ciudad de París, pese a que el KGB sigue de cerca sus pasos.

La película está protagonizada por el bailarín profesional Oleg Ivenko, y en pantalla le acompañan Adèle Exarchopoulos (La vida de Adèle), Louis Hoffman (Dark), Raphaël Personnaz (Anna Karenina) y Sergei Polunin (Asesinato en el Orient Express). Ralph Fiennes (La lista de Schindler, saga Harry Potter) además de ser el director y productor de El Bailarín, también actúa como uno de los personajes secundarios de la trama.

El baile como conducto emocional

El Bailarín va enlazada al arte en todo momento: la literatura, el baile, la arquitectura, la pintura… Todo en la trama inspira y todo se une al baile a través del aprendizaje de Rudolf Nuréyev.

Al ser esta la primera película en la que participa Oleg Ivenko, sorprende la capacidad de proyectar emociones a través de su actuación. Da vida a Nuréyev de manera impecable, y transporta al público a través del baile: la emoción que transmite a través de sus movimientos permite al público vivir el momento como si el cine se hubiera convertido en un teatro y la película una obra de ballet clásico. Es capaz de expresar todas las intenciones y todos los mensajes que llevan cada uno de sus pasos. Ivenko expresa todo lo que descubre y siente a Nuréyev: las diferencias entre ambos países y la libertad que hay en la sociedad francesa, no solo en la rama artística sino también en el amor.

El Bailarín
Rudolf Nuréyev, Clara Saint y Pierre Lacotte / Fuente: IMDb

Un guión conmovedor

David Hare es quien ha adaptado el libro de Julie Kavanagh Rudolf Nuréyev: The life a un guion cinematográfico. El guionista ha hecho, sin duda, un trabajo digno de premiar: a través de intercalar las tres etapas de Nuréyev en las que se centra la película, crea una conexión entre todos los momentos retratados. Es este juego temporal lo que da a conocer la historia del bailarín: el por qué es como es y qué lo ha llevado hasta ese presente. Ha construido, además, un guion lleno de frases inspiradoras que llevan a reflexionar sobre el baile y el arte de manera constante.

El poder de su composición audiovisual

En el montaje audiovisual de la película intercalan la infancia, la adolescencia y el presente de la vida del bailarín. Estas tres etapas de su vida van unidas siempre por un sentimiento, por una pieza artística o por una reflexión. La estética de la infancia se diferencia de las otras dos por la composición de imagen y la edición que destaca por los colores fríos. A través de esta composición apagada, llegando casi a un blanco y negro, plasman la triste emoción que rodea la infancia de Rudolf Nuréyev en Ufá.

Los planos detalle intercalados con los primeros planos y los primerísimos primeros planos son otras de las fuentes de emoción de las que bebe la película.

Pierre Lacotte describe el baile de Rudolf Nuréyev con unas palabras que también retratarían esta película sobre el mismo: “no es técnicamente perfecta, pero tiene espíritu”.

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