Nieves Muñoz. Fuente: fotografía cedida por la autora.

Natural de Castilla y León, comparte su tiempo entre su profesión, su familia y las letras. Es enfermera de vocación, pero también escritora aunque no de un género concreto, por eso ella se define como “contadora de historias, no escritora de géneros”.

Calmada y entusiasmada asegura que escribe desde siempre, desde pequeña en el colegio escribía cuentos y, además se atrevió a empezar a escribir una novela de magia y fantasía. Confiesa que tuvo un parón en los últimos años de colegio hasta empezar al instituto por consecuencia de una profesora que tuvo que aseguraba que uno de los cuentos que había escrito, no lo había escrito ella, por lo que la castigó, la profesora estaba segura de que le tenía que haber ayudado un adulto. No obstante, lejos de rendirse, llegó al instituto y volvió a retomar la escritura escribiendo relatos y cuentos cortos.

Sin embargo, tuvo otro parón cuando tuvo a sus dos niños pequeños. Explica que, para ella, no se necesita motivación, es una manera de vivir, es la forma que tiene de expresar, de ver el mundo y de contribuir, asegura sin dudarlo quees mi forma de vida”.

Literatura infantil

Ella cuenta historias sin necesidad de tener un género asignado, no obstante, comenzó con la literatura infantil aunque confiesa entre risas que “fue un accidente” debido a que ella siempre ha escrito relatos para adultos.

La historia de la literatura infantil se debe a que una amiga suya que es profesora estaba ayudando a una alumna a presentarse a unas oposiciones de educación infantil y necesitaba hacer un proyecto para presentarlo y quería enlazarlo todo mediante un cuento, entonces Nieves le ayudó a escribir un poco el cuento y este fue el comienzo de las “pulgitas”. Asegura que aunque este trabajo sirvió de enlace para que nacieran las pulgas, al final no tienen nada que ver con su libro original. Si siguió la historia fue porque “me gustó el personaje y tenía muchas cosas que contar a través de ellas y cree el libro infantil”. Admite que le sirvió como paréntesis porque estaba inmersa en la novela histórica, que han sido tres años, y entonces era todo muy desesperante con un panorama muy trágico por lo que necesitaba un descanso para escribir algo completamente diferente.

Por ello, depende de lo que quiera contar en ese momento, puede escribir terror, ciencia ficción, romántica, histórica o infantil. No obstante, el género que más le gusta es el histórico junto con los cuentos o relatos de fantasía, aunque confiesa que contemporánea no le gusta dado que para eso “ya vivimos el día a día”.

Al hablar sobre su primer libro infantil Tres pulgas de biblioteca y el tesoro de la tierra muerta se emociona recordándolo. Sin embargo, no tiene más cuentos infantiles escritos, además los próximos se replantea que sean dirigidos a un público más juvenil dado que como ella dice “yo voy creciendo un poco con mis hijos”.

Escribió las pulgitas cuando su hijo pequeño tenía ocho años y la mayor diez y ahora continúo por su franja de edad, por eso, ahora mismo, no le llamaría la atención escribir para niños más pequeños, le gusta escribir para ellos, así que la próxima historia sería ya más para adolescentes.

Cuando nombra a las pulgas se le dibuja una leve sonrisa en el rostro y es que para ella han significado tanto que hasta ha encargado unos peluches con su forma para darlos a conocer en las presentaciones y cuentacuentos. Para ella, las pulgas representan lo más pequeño que existe y cree que los cambios en el mundo empiezan por lo más pequeño. Así, quería que los niños entendieran que aunque parezcan que son pequeños y no tienen mucho que aportar, los verdaderos cambios empiezan desde abajo como las pulgas, al principio nos dan un poco de repelús, pero todo tiene su lugar en el universo.

También, enlaza a sus protagonistas con una biblioteca porque cree que cualquier cambio se basa en el conocimiento y quería que sus pulgas se alimentaran de ese conocimiento, por eso se alimentan de tinta y palabras y no de sangre. Es una manera de hacer ver a los niños la importancia de tener un sitio en el que encontrar todo lo que quieran sin tener que invertir dinero.

Primera novela

Su segundo libro corresponde a una novela histórica que se llamará Las batallas silenciadas, sale en mayo publicado con la editorial Edhasa. Ha tardado tres años en redactarla porque asegura que escribe muy lento, además deja claro que no se dedica a esto, tiene su trabajo, su casa y escribe a ratitos, mientras sus hijos hacen los deberes o en alguna noche tranquila que tiene en el hospital.

No obstante, aunque le haya llevado mucho tiempo escribirla, Nieves Muñoz ya tiene una segunda novela pensada que tratará sobre las redes de espionaje de la primera guerra mundial que fueron mayormente compuestas por mujeres.

Cabe señalar que ha sido mucha documentación porque no es historiadora, pero esto no quiere decir que toda la novela se base en hechos reales, también hay cosas ficticias, inventadas por ella. La historia surgió por medio de un relato corto que escribió para un concurso de internet. Quería contar una historia de mujeres en los inicios de la enfermería porque cree que toda la historia las ha dejado relegadas a la sombra de los hombres, por esto, se remonta a la primera guerra mundial que fue un punto de inflexión para la historia de las mujeres.

Sus protagonistas son todas mujeres, principalmente, una enfermera francesa, una voluntaria inglesa e Irene Curie, hija de Marie Curie, que se encuentran con una realidad que las pilla totalmente desprevenidas.

Relatos variados

Por otro lado, posee muchos relatos publicados en distintas antologías benéficas. La última en la que participó es Un 4 de febrero para ayudar a la investigación o a una asociación de ayuda contra el cáncer. Otra muy conocida es Relatos satánicos de Castilla y León para la que escribió Solsticio de invierno, mediante un concurso que ganó cuando el tema era los relatos satánicos, por eso es un relato muy oscuro y muy apocalíptico basado en la pregunta de qué hubiera pasado si el anticristo hubiera existido porque ella piensa que todo escritor parte de la pregunta de “¿qué pasaría si…?”.

Nieves Muñoz ha confesado con pena que cuando ella retomó la escritura, le costaba muchísimo escribir ciertos temas y ciertas escenas, sobre todo sádicas o con un contenido sexual intenso y diferente. Cuando volví a escribir, empecé haciéndolo en un blog, en el que una persona le dijo que le veía mucho potencial pero que le hacía falta soltarse del todo, por eso ahora tiene claro que no se pueden tener trabas a la hora de escribir porque sino no puedes emocionar a la otra persona. Así asegura que “yo siempre digo que los escritores somos de color blanco, recogemos y reflejamos las emociones de nuestro alrededor y los lectores son de color negro, absorben todas esas emociones”. Entonces si el escritor no es capaz de reflejar todo, y, recalca, todo es todo, no es un buen escritor.

Dubitativa aclara que el primer escrito que recuerda con cariño es sobre un amor imposible entre un hombre y una mujer en el que él se convierte en hombre lobo y ella en espuma de mar. Por otro lado, el relato que más le costó escribir es El corazón de la sombra porque tiene una escena de sexo muy radical.

Con el corazón en un puño y emocionada, la escritora confiesa que si se tuviera que quedar solo con un escrito de los que tiene sería con dos relatos pequeños que les dedicó a unos niños, pacientes suyos del hospital, que por desgracia, ya no están aquí. Puntualiza que ella trabaja con niños en la UCI pediátrica y una forma de terapia suya para cuando han tenido alguna pérdida de un pequeño es dedicarles un relato. Concreta que eso lo hace para ella, no obstante, algunas veces se ha atrevido a enseñárselo a los padres del menor y las reacciones han sido muy positivas. Debido a esto manifiesta que “ya no es publicar o no publicar, es una manera de vivir. Transmito a través de la lectura y el poder recordarlos a través de mis letras y tenerles ahí aunque ellos ya no estén, para mi es lo mejor”.

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