Connect with us

Arte

Odín: inmigrante ilegal en el Kalevala

Rapto de Aino; Ateneo de Helsinki

Hace ya un tiempo que llevo batallando con esa magna obra de la literatura finlandesa que es el  Kalevala, publicado en Alianza gracias a la gran labor de traducción de Joaquín Fernández y Úrsula Ojonen, los cuales bien podrían haber prescindido de un sacrosanto y más que llorado Agustín García Calvo que, tirando más de picaresca que de conocimientos, redactó un prólogo correcto (y hasta gracioso) pero mediocre comparado con la delicadeza, el buen gusto y el profundo amor con los que estos dos traductores adaptaron al castellano los cincuenta cantos compuestos en finés por Elias Lönnrot allá por 1835.

Lönnrot, ese Homero para un pueblo que necesitaba románticamente de una gran obra épica que reflejase su identidad como nación, lanzaba un mensaje no sólo al corazón inflamado de un país en plena efervescencia nacionalista, sino al resto de Europa: Finlandia no es Escandinavia. Y no le faltaba razón. El finés está más cerca del estonio al ser una lengua ugrofinesa no proveniente de la familia indoeuropea que del sueco, el noruego y el danés que son lenguas germánicas. Por tanto, siguiendo a bulto la hipótesis de Sapir-Whorf, un lenguaje radicalmente distinto conlleva una forma radicalmente distinta de ver el mundo.

De este modo, desde el momento de su publicación veintiséis años después de su escisión con la corona sueca a la que Finlandia había pertenecido como provincia durante más de cinco siglos, el Kalevala se convirtió en un símbolo para el recién Gran Ducado Autónomo dentro de Rusia que finalmente alcanzaría su independencia total en 1917. Lönnrot consiguió darle a su país una epopeya que, sin llegar a la categoría de mito fundacional, condensó alegóricamente el espíritu de una nación tras los versos aprendidos de los bardos de las profundidades de Carelia. Además, el libro narra toda una mitología propia, muy diferente a la de los dioses y héroes vikingos de los escandinavos, en un idioma cuya literatura, hasta entonces, era prácticamente nula. No es de extrañar que se erigiera en un auténtico emblema y en una inteligentísima estrategia para imprimir en las generaciones venideras un bagaje de identidad cultural que llega hasta hoy.

Y de la máxima inteligencia en cuanto a nacionalismo finlandés se refiere, pasamos a la supina estupidez. Gracias a estas parrafadas, el cínico podrá encontrar nuevos motivos para reírse de ese grupo de neonazis que han ganado popularidad en Finlandia conocidos como “Soldados de Odín”. Ya no son sólo sumamente idiotas al exhibir su racismo, xenofobia y crueldad con respecto a la acogida de los refugiados o al justificarse creyéndose patrullas que velan por la seguridad de sus conciudadanos ante el enemigo islamista, sino que además demuestran una tremenda ignorancia con respecto a su propia cultura. Si nos metemos dentro de la cabeza de un sueco lobotomizado por un romanticismo decadente y kitsch, podría tener algo de sentido querer autoproclamarse el soldado del dios supremo al que rendían culto los antiguos vikingos, aunque ni así se justificaría el añadido posterior de los cuernos en el casco del logotipo del guerrero cuyos miembros de este grupo lucen en sus cazadoras bomber.

¿Mas qué sentido puede tener que un finlandés pertenezca a esta banda de imbéciles? No le queda ni siquiera jugar la carta del nacionalismo pues, al utilizar la mitología de un pueblo que no es el suyo, al invocar a Odín en vez de a Ukko, al querer caer como el martillo de Thor sobre un campamento de refugiados en vez de forjar con palabras un diálogo como haría Väinämöinen, un finlandés no estará nunca actuando con patriotismo ni estará protegiendo a su nación, sino que más bien estará lanzando una imagen desvirtuada de un pueblo que forjó su identidad con veintitrés mil versos.

Empresario de lo inútil . Me gradué en Filosofía y ahora escribo para diferentes medios sobre cine y literatura, labor que compagino con mi faceta de profesor así como con la de actor, guionista y director de teatro.

Click to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

More in Arte

A %d blogueros les gusta esto: