Fuente: ECC Ediciones

La editorial ECC incorpora a su línea infantil las series de Érase una vez, comenzando por Érase una vez el hombre.

Son varias las generaciones que se han criado con las series de Albert Barillé desde que en 1978 estrenase en la televisión francesa Érase una vez el hombre. Su dinámica educativa y el buen hacer de la producción propiciaron que rápidamente la serie se difundiese por Europa (de hecho, numerosas televisiones europeas participaron en la producción de la serie), convirtiéndose en un gran éxito al que seguirían Érase una vez el espacio en 1981, Érase una vez el cuerpo humano en 1987, Érase una vez las Américas en 1991, Érase una vez los inventores en 1994 y Érase una vez los exploradores en 1997.

De la mano de uno de los diseñadores de personajes responsables de la saga, Jean Barbaud, se ha recuperado esa franquicia de historias educativas para tratar de aproximarlas a las nuevas generaciones. Como parte de esta renovación, han dado el salto de la televisión al cómic, en parte continuador espiritual de los fascículos que se comercializaron durante los años noventa, que mezclaban textos, ilustraciones, información y pequeñas aventuras complementarias.

Barbaud, apoyado por Minte y por el guionista Jean-Charles Gaudin, comenzaron en 2016 esta publicación serializada compuesta por álbumes de cuarenta y ocho páginas que abordan distintos momentos históricos, por supuesto en orden cronológico. Así, la serie comienza con La prehistoria, donde una excursión al campo permite a los jóvenes protagonistas conocer algunas nociones de este vasto periodo gracias a las lecciones del Maestro, una figura que ya forma parte de la cultura popular.

Desde finales de 2018, ECC ha apostado fuerte por estas colecciones, habiendo publicado hasta la fecha los dos primeros volúmenes de Érase una vez el hombre (La prehistoria y Los valles fértiles y Egipto) y los dos primeros de Érase una vez la vida (El corazón y El cerebro). Ambas propuestas pasan a reforzar su línea Kodomo, donde tienen cabida los cómics de corte más infantil, ya sean de superhéroes, educativos, manga, de franquicias infantiles o de otro tipo. En este sentido, poseen como valor añadido el componente nostálgico, ya que las obras en sí mismas apelan a la infancia de aquellos que hoy son padres y quieren inculcar a sus hijos los valores de la lectura y una amena forma de adquirir cierta cultura general.

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