Fotograma de la película. Fuente: Academia de Cine

‘Quién te Cantará’ de Carlos Vermut, película con la que Eva Llorach ganó el Goya a mejor actriz revelación, tiene la capacidad de dejarte con ganas de más.

Todo empieza en una playa, pero en realidad, para Lila (Najwa Nimri) es el lugar donde quiere que todo acabe. A su vez, Violeta (Eva Llorach), también tiene una conexión fuerte con la playa que rodea Rota, donde vive. Violeta admira a Lila Cassen, que es una cantante que tuvo un éxito arrollador allá por los 90 y a la que le gusta imitar en su karaoke. Lila no admira a nadie, ha perdido la noción del tiempo y es amnésica.

Una de las cosas que me gustaría destacar sobre todo, y que a cualquiera que no le apasionen las relaciones ocultas entre los personajes en las películas no entenderá, es la similitud de los nombres de las protagonistas: Lila y Violeta, Violeta y Lila. Dos tonos de un mismo color que en muchas ocasiones se llegan a usar como sinónimos. Desde el primer momento se puede intuir de manera sutil, porque supongo que es lo que pretende Vermut, que están relacionadas y ahí te quedas esperando delante de la pantalla a que surja la conexión que esperas.

Es una película que tiene todas las características para que se abandone al rato de empezarla si no eres consumidor asiduo de cine, y esto se debe al ritmo lento de la cinta, los diálogos casi estrictamente formales y muchos silencios. Aún así, es capaz de atraparte de una manera casi inexplicable. Y no sé si esto fue un problema para la Academia de Cine, pero la película pasó bastante desapercibida en comparación con otras a las que se les dio mucho más bombo y que no tenían el mismo fondo.

A mis ojos, es la necesidad de admirar y de ser admiradas lo que las lleva a convertirse poco a poco, la una en la otra, huyendo de pasados diferentes pero tormentosos, de relaciones abusivas y de soledad. Como una apasionada de los finales abiertos e inesperados he de decir que este va directo al corazón y lo bonito es saber darle un significado personal y ser capaz, incluso, de aplicarlo a nuestras vidas.

Porque tú cuando cantas, ¿a qué le cantas? Y si esperas que alguien lo haga ¿Quién te cantará?

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