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El Mar Caspio, escenario de ejercicios navales conjuntos entre Rusia e Irán

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Buque de la armada iraní surca las aguas del Caspio

Las maniobras conjuntas entre Rusia e Irán tienen de fondo el aumento de las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán

Si hay un territorio poco conocido para el público español, este es el de las antiguas repúblicas soviéticas. En general, su lejanía geográfica y la reciente nomenclatura de los estados creados al calor soviético despistan al lector. Escapan de nuestras fronteras de comprensión e interés, o al menos del público llano. Es por ello, que las noticias referentes a esas zonas geográficas ajenas a nuestro círculo de proximidad necesitan ser explicadas.

En nuestra mañana de reyes, la ‘agencia Mehr’ nos despertaba con el anuncio de unas maniobras conjuntas entre la marina rusa y la iraní en el Mar Caspio. Las buenas relaciones de casi hermandad entre Rusia e Irán son de todos conocidas. El frente anti-americano que forman Teherán y Moscú tiene cierta actualidad debido a sus intervenciones conjuntas contra el ISIS en Siria. El éxito logrado por ambos gobiernos en el conflicto sirio, así como una nueva política exterior rusa de corte aperturista e intervencionista está generando nuevas situaciones inesperadas. La declaración de Hossein Khanzadi, comandante mayor de las Fuerzas Navales de Irán, de efectuar maniobras conjuntas en el Mar Caspio es una declaración de intenciones en toda regla. Es un mensaje geopolítico en el que gritan que el Caspio es un espacio ruso-iraní, o lo que es lo mismo, será un espacio beligerante ajeno a la influencia americana.

Pero, si observamos el área colindante a dicho mar, encontramos que no hay ningún vecino a priori americano, ningún satélite pro-occidental a orillas del Caspio. Si es así, ¿A quién están mandando este mensaje, a quién le están negando Rusia e Irán su presencia en el Caspio?

Armenia, sin línea de costa, pero muy presente en el Mar Caspio

Este anuncio sin lugar a dudas nos dice mucho de aspectos no relacionados en primera instancia, y es que a pesar de no estar citada en la noticia de la que nos hacemos eco, podemos relacionarlo fácilmente. Irán y Rusia se encuentran separados por un tercer estado, que actúa de colchón entre ellos y que controla gran parte de la costa oeste del Mar Caspio: Azerbaiyán. Su estructura gubernamental mantiene ciertas peculiaridades. La caída de la Unión Soviética acabó la secesión de numerosos estados, entre ellos la República de Azerbaiyán. A pesar de ser una república, y contar con mecanismos democráticos (aunque impugnados por comités de expertos), la presidencia de dicho país desde su propia génesis ha recaído en dos únicos presidentes: Heydar Aliyev e Ilham Aliyev. Un mismo apellido para los dos únicos presidentes de una república que cuenta con 26 años (desde 1993) no es una mera casualidad, ni es que Aliyev sea un “García” o “Sánchez” en el país azerí. Ambos son padre e hijo, y se han sucedido “democráticamente” el poder de Azerbaiyán en su historia como república independiente: Heydar hasta 2003, y desde ese año hasta hoy, su hijo Ilham Aliyev. Como era de esperar, Azerbaiyán cuenta con uno de los índices de corrupción más elevados del mundo, cosas de la casuística.

No es de los únicos estados pseudomonárquicos o tiranoides emanados del antiguo vientre soviético, por supuesto. Tampoco queremos dar a entender que el eje Teherán-Moscú quiera liberar a Azerbaiyán de las garras de la dinastía Aliyev. Pero es cierto que la república azerí se está levantando sobre la balsa inestable del petróleo de la región y su despegue económico está capacitándola militarmente. En un artículo de Félix Flores para La Vanguardia[1] nos explicaba que una buena inversión del dinero venido del crudo en el “Dubai del Caspio” había originado cierta capacidad ofensiva militar.

Pero, a su misma vez, ese poderío militar no debería por qué ser ninguna amenaza (y no lo es) para los gobiernos ruso e iraní. El enemigo real de Azerbaiyán no es Rusia ni es Irán, oponentes regionales imposibles para el estado exsoviético. Es su vecino del oeste, Armenia. La guerra del Alto Karabaj (1988-1994) supuso una contienda militar en Azerbaiyán. Los territorios llamados “Alto Karabaj” son una región fronteriza de Azerbaiyán limítrofe con Armenia, donde viven una mayoría de etnia armenia. Esta región se proclamó independiente tras un proceso soberanista refrendado, así surgió la República de Artsaj, una estructura política no reconocida internacionalmente que en la actualidad mantiene el control del Alto Karabaj.

La República de Artsaj es sin lugar a dudas una extensión de la influencia de la República de Armenia quien apoya a los secesionistas, con el apoyo de Moscú. La diferencias entre Armenia y Azerbaiyán son claras, Armenia fue el primer estado en proclamarse cristiano (siglo IV) siendo dicha religión actualmente mayoritaria en el territorio. En contraposición Azerbaiyán es un país de predominancia musulmana. No obstante, las necesidades geográficas y el transcurso histórico otorgaron a Armenia su independencia previa a la azerí. Así, Armenia se convirtió en un país socio y amigo de la Federación Rusa, como lo sigue siendo en la actualidad. Reclamando el apoyo logístico ruso, Armenia rápidamente derrotó a Azerbaiyán en la Guerra del Alto Karabaj, como era de esperar, a pesar de que éstos últimos contaran con apoyos muyahidines financiados por occidente, entre otros.

Se saldó con un alto el fuego inestable, donde la República de Artsaj (estado de etnia armenia y extensión de los intereses del gobierno de Armenia) gobierna fácticamente una enorme extensión del territorio fronterizo de Azerbaiyán con Armenia, aunque ningún estado reconoce dicha República (ni Armenia ni Rusia). El sentimiento de desvalijamiento de su territorio por parte de Azerbaiyán es claro. La política exterior de Aliyev no mejoró las cosas, su acercamiento a posiciones proamericanas le ha valido el toque de atención y numerosos amagos de reinicio de las hostilidades con Armenia.

Funcionando a velocidad de crucero gracias a las divisas ocasionadas por el crudo, Azerbaiyán sin embargo parece estar armándose y modernizando su ejército, que según expertos en materia, podría ya enfrentarse de forma competitiva al ejército armenio. El discurso bélico e intransigente de Aliyev respecto al conflicto del Alto Karabaj ha supuesto una escalada de violencia en los últimos meses donde ha habido víctimas mortales por enfrentamientos armados. Mientras que el gobierno armenio insta a la salida negociada del conflicto, Azerbaiyán se niega a pactar. Armenia reclama la independencia de iure de la República de Artsaj, o al menos su entrada como organismo político con voz y voto en las negociaciones. Azerbaiyán por su parte, sigue rechazando la pretensión a retomar el control de su integridad territorial, hoy en su periferia oeste, gobernada por la República de Artsaj.

En este contexto, el Mar Caspio sube su temperatura. El ambiente bélico inunda el Cáucaso, y el “inocente” anuncio de las maniobras conjuntas de Irán y Rusia en el Caspio son una declaración de intenciones: no dejarán de luchar por sus intereses en la región. Y el gobierno de Bakú está en el lado opuesto.

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