Inicio Deportes Las almas de Márquez y Dovizioso se intercambian en Buriram

Las almas de Márquez y Dovizioso se intercambian en Buriram

0
Marc Márquez y Andrea Dovizioso (motogp.com)

Dovizioso pensó como Márquez y Márquez pensó como Dovizioso en una última curva protagonista del desenlace de la batalla entre ambos.

MotoGP nos ha dejado hoy una tremenda carrera en la categoría reina. Moto3 y Moto2 advertían a los pilotos de la máxima cilindrada de que el circuito de Tailandia era un arma de doble filo. La curva 12, en concreto, había sido la trampa para muchos. La última antes del paso por línea de meta. Nada hacía presagiar que Márquez y Dovizioso se la jugarían ahí.

Carrera de mucha cabeza

Marc partía desde la pole, pero tras las diversas caídas en las otras categorías, no habría sido raro que fuera más conservador. Es más, mantuvo la primera posición tras la salida, pero el adelantamiento de Rossi fue extraño. No por el italiano, sino por Márquez. Había sido muy fácil, todo hacía pensar que el leridano se había dejado pasar. Más tarde lo confirmó él mismo. Aún así, estamos hablando de Márquez: si puede coger cinco puntos más, irá a por ellos. En cuanto a Dovizioso, el italiano seguía fortísimo. Con una moto cuya potencia se lucía en las rectas, Andrea se mantenía en el grupo de cabeza desde el primer momento y estuvo tirando durante varias vueltas, obligando a Márquez a seguir su ritmo. Experto en batallas con el 93, Dovizioso hizo uso de su paciencia y finura para cerrarle las posibilidades de adelantamiento a Márquez durante varios giros.

Ambos supieron mantener el ritmo y, al mismo tiempo, conservar los neumáticos en una pista que podía ser crítica para la durabilidad de las gomas por las altas temperaturas. Así, cuando faltaban pocas vueltas para el final, los dos pusieron las cartas sobre la mesa. El primero en intentar el adelantamiento fue Marc, que iba tras la estela de Andrea. El de Honda se iba largo y volvía a ocupar la segunda posición. En los siguientes intentos, Dovizioso le cerraba la puerta con mucha cabeza. Márquez volvió al ataque. Se registraron numerosos adelantamientos entre ambos en pocas vueltas. En el último giro Márquez iba a la cabeza. Tras las recta, llegaban las curvas. Ahí la Ducati sufría más. Pero nadie dijo que Dovizioso se había rendido, y fue a por todo en la curva 12.

Cambio de papeles

Antes de la escena de hoy cabe recordar que esto ya lo hemos vivido antes. Hasta en dos ocasiones. Austria y Japón 2017 fueron los protagonistas en sus últimas curvas del desenlace del cuerpo a cuerpo entre los dos titanes. Dos hechos calcados, medidos, estudiados, pensados a cada milímetro, a cada milésima de segundo… En ambas ocasiones Dovizioso llegaba por delante de Márquez. Sabía que lo tenía justo detrás y eso le inquietaba. Pero en ninguna ocasión se hizo pequeño. El italiano supo meterse en la mente de su rival. Sabía que lo intentaría. Por eso, en las dos carreras, le dejó pasar, sabedor de que se iría largo y él recuperaría el interior para hacerse con la victoria. Dos oros conseguidos hasta el límite, casi sin respiración.

Tenía que llegar Tailandia para revivir aquellas dos batallas. Pero algo era diferente en esta ocasión. Márquez iba delante, Dovizioso le seguía pegado a su rueda. Quizás podía valer con que Dovi no superara a Marc en la recta para que este se asegurase más el triunfo. El tramo de curvas le iba mejor a la Honda. Antes de la línea de meta solo quedaba una curva, la 12, la trampa. Ahí tuvo lugar un cambio de papeles inesperado. Se podría decir que un intercambio de almas. Ambos se conocen, saben lo que puede hacer el otro. Y hoy, en ese último instante, Márquez pensó que Dovizioso sería Marc, y quizás Dovi pensó que con eso Márquez sería Andrea.

Si en Austria y Japón fue Dovizioso el más calculador y Márquez tiró con todo, aquí cambiaron las tornas. Marc dejó esa pequeña puerta abierta para que Dovizioso pasara. En cuanto fue superado por el italiano, giró su moto para coger el interior e ir recto hacia su séptima victoria del año. Dovizioso rozó con los dedos la primera posición, se le escapó por pocas milésimas. Ahí supo lo que sintió su rival en la pasada temporada. Marc pudo ganar a Andrea en la última curva del cuarto cara a cara. Pero sí, había algo diferente en ambos. Cada uno con su esencia, cada uno con su estilo, cada uno con su identidad…pero en esa curva, por momentos, parecía que Dovi estaba en la mente de Marc y Marc en la mente de Dovi.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.