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‘The Politician’: un juego de falsedades

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Payton Hobart dirigiéndose a los estudiantes / Fuente: Netflix

The Politician es una serie de Ryan Murphy, Brad Falchuck e Ian Brennan, creadores de Glee y Scream Queens. Esta es la primera serie de Murphy, el creador de American Horror Story, en Netflix, lo que ha tenido como resultado un contrato millonario con la plataforma.

Desde que se estrenó el pasado mes ha estado en boca de todos y las críticas, mayoritariamente positivas, se han propagado como la pólvora. Si todavía no has visto esta nueva apuesta de Netflix, te recomiendo que no sigas leyendo, ya que puedes tragarte algunos spoilers y sería una pena, porque es una serie que merece la pena ser vista.

Ben Platt lo ha bordado

Sin duda, uno de los grandes aciertos de esta serie es su buen reparto. Benn Platt, interpretando a Payton Hobart, la protagoniza de una manera excelente. Este actor y cantante estadounidense nos ha regalado momentos mágicos desde el primer hasta el último capítulo, como su destacada actuación con la canción River. Me atrevería a decir que este ha sido su mejor trabajo hasta el momento, ya que nos tenía acostumbrados a algo muy bueno, pero distinto. No nos ha de extrañar, ya que hablamos de alguien que con solo 26 años ya ha ganado un Emmy, un Tony, e incluso un Grammy.

Una ambición desbordada

The Politician se centra en Payton Hobart, un estudiante de instituto adoptado por una familia adinerada que desde la infancia ha tenido como objetivo convertirse en el futuro presidente de los Estados Unidos.  Para conseguirlo, ha trazado un minucioso plan que empieza por ganar las elecciones del cuerpo estudiantil con el fin de, posteriormente, ingresar en Harvard.

La serie traslada al instituto los trapos sucios de la vida política y los sacrificios que esta conlleva. Payton se ha convertido en alguien frío y calculador al que le ha podido su ambición de poder. Es tal la seriedad con la que lleva la campaña, que elige sacrificar sus relaciones más cercanas. Sin embargo, lo curioso de esto es que a Payton no le empieza a gustar su forma de ser, una lucha interna que veremos desarrollada a lo largo de los ocho capítulos. Esa batalla con su “yo” interno comienza cuando la angustia por ganar la campaña va a más, llegando a hacer lo que sea necesario para ello. Su exigencia lo convierte en alguien infeliz que no se adapta bien a los cambios y no puede concebir un no. Todo ello por un objetivo que se muestra a muy largo plazo en la serie. ¿Merece la pena? Es la pregunta que su madre, preocupada, sostiene todo el recorrido.

Payton junto a su madre / Fuente: Netflix

Lo políticamente incorrecto

No solo Ben Platt brilló con su interpretación. Zoey Deutch hizo un trabajo espectacular con su personaje Infinity, una joven aparentemente enferma de cáncer, cuya historia se asemeja al caso del síndrome de Munchausen. La evolución de Infinity durante toda la serie es asombrosa, pasa de ser una joven obediente e influenciable a independizarse y rebelarse contra todas las relaciones tóxicas de su vida. Payton utiliza su enfermedad para ganar los votos y el cariño de los estudiantes, mostrándonos una triste realidad: todo vale para llegar al poder.

Infinity irrumpiendo en el debate por la presidencia estudiantil / Fuente: Netflix

El objetivo de esta sátira política es hacernos ver, a través de metáforas y de lo políticamente incorrecto, la forma en la que somos manipulados por los políticos, quienes utilizan nuestra sensibilidad en su propio beneficio. El mensaje es claro: un político debe decirte lo que quieres oír. Un ejemplo de esto es uno de los últimos capítulos de la serie, el cual gira en torno a un estudiante indeciso que ha perdido su fe en el poder, hastiado de la campaña invasiva. Para conseguir su voto, ambos candidatos a la presidencia le regalan el oído continuamente, cambiando su discurso a lo largo del episodio y ejerciendo populismo. Realmente es un reflejo de la situación que vivieron muchos ciudadanos en las pasadas elecciones, quienes no sabían qué votar y argumentaban, al igual que en la serie, que su voto no iba a cambiar nada.

Una compañía peculiar

Una de las cosas que más me llamó la atención de la serie fue el grupo tan tóxico del que se rodeaba Payton. James (Theo Germaine), McAfee (Laura Dreyfuss) y Alice (Julia Schlaepfer), su futura primera dama, han decidido formar parte del equipo de Payton durante toda su carrera política, renunciando a sus personalidades y sometiéndose a la voluntad de su líder. Aunque Payton se dirige a ellos con aires de superioridad, también ha sufrido las falsedades y traiciones de sus “aliados”. En un momento de la serie, Payton solo los mantuvo cerca por el bien de su campaña, sacrificando su orgullo. A pesar de haber sido engañado, decidió que la vida política es más importante que la amistad y las relaciones reales.

Sin embargo, ni el bueno es tan bueno, ni el malo tan malo. Murphy crea y moldea a sus personajes a través de giros de guion inesperados para reflejar su doble cara. En esta serie un personaje secundario se convierte en protagonista, y viceversa.

Un final a la altura

Después de unos capítulos en los que el ritmo decae, el último capítulo quita todas las dudas que arrastra con un muy buen cierre. En él vemos cómo evolucionan los personajes, ahora en Nueva York. La autoexigencia de Payton hace aflorar sus emociones cuando su plan fracasa. Esas sensaciones nuevas y difíciles de controlar lo llevan a una espiral de depresión y alcohol que nos deja momentos tan conmovedores como el de Payton cantando Vienna de Billy Joel. Afortunadamente, consigue salir de ese caos gracias a sus amigos, quienes sienten compasión por un Payton caído del trono, castigado y frustrado. Sin embargo, no está todo perdido para Payton y su grupo de amigos, ya que estos se dan cuenta de hay una oportunidad para continuar su carrera por la presidencia: postularse contra la poderosa Dede Standish, líder del Senado. Tras mucho insistir, logran convencer a Payton y emprenden juntos esta nueva aventura.

Final de “The Politician” / Fuente: Netflix

Tendremos The Politician para rato

Se ha confirmado que la serie tendrá hasta una quinta temporada, por lo que podemos tomarnos esta primera como un entrenamiento de Payton en la vida política, la cual se desarrollará más tarde. En cada temporada Payton se presentará a unas elecciones diferentes, siendo la última su enfrentamiento final por la presidencia.

Las ganas del desarrollo de esta trama en la segunda temporada son palpables. Todos queremos ver cómo Payton se enfrenta a profesionales en un entorno desconocido. Habrá que esperar a averiguar cómo sobrevivirán estos personajes en un mundo guiado por las apariencias y los convencionalismos sociales fuera del instituto, en la realidad adulta.

En conclusión, esta obra no deja indiferente a nadie. Es cierto que quizá no es para todo el mundo, pero ni los fans del estilo de Ryan Murphy se decepcionarán, ni los nuevos la rechazarán, aunque no la entiendan en su totalidad. El autor ha conseguido que una serie de realidad social pueda convertirse en una muy buena mezcla de comedia, drama y musical llena de color.

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