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Gracias Satán por Dick Cheney …, y Vice

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El pasado viernes se estrenó “Vice, el vicio del poder”, biopic sobre el político republicano Dick Cheney.

Dick Cheney, ex-vicepresidente de los Estados Unidos de América, es uno de los personajes más polémicos e interesantes de la política estadounidense. Vice, el vicio del poder profundiza en el recorrido político de Cheney (Christian Bale); desde sus comienzos tutelados por el republicano Donald Rumsfeld (Steve Carell), hasta el culmen de su carrera como mano derecha del presidente George W. Bush (Sam Rockwell).

«Gracias a Satán por haberme inspirado en mi interpretación de Dick Cheney», así daba Christian Bale su discurso de agradecimiento en los Globos de Oro tras haber recibido el premio al mejor actor de comedia. Sean excéntricas o no sus palabras, bien le ha servido la inspiración a un Bale entregadísimo por completo a su personaje. Tal es su dedicación, que tuvo que engordar cerca de 18 kilos y raparse la cabeza para interpretar al que probablemente sea el vicepresidente con más delirios de grandeza de la historia estadounidense.

Adam McKay, la batuta que dirige esta obra, trata de narrar las aventuras y desventuras que tuvieron lugar durante el periodo gubernamental de la vida de Dick Cheney: su contexto, lo que le motivó a comenzar su carrera, quiénes fueron sus mentores, los pilares de su vida y los obstáculos que dificultaron su camino. El cineasta dibuja un meticuloso retrato del republicano para así intentar hacer al público reflexionar, mediante un exquisito montaje lleno de sátira e ironía, sobre nuestras figuras políticas pasadas y presentes, o sobre si puede un personaje como Cheney cruzar los límites de la ética y la moral, comprometiendo a una nación, con tal de obtener el beneficio propio. Cualquiera diría que 130 minutos de política pura y dura no harían que un público estándar se aburriese o desconectase. Pero McKay bien sabe cómo traspasar la cuarta dimensión, colarse en las salas de cine e interactuar con sus espectadores.

Las actuaciones son una de las mayores bazas de la cinta. Christian Bale lidera un reparto de diez, su actuación, tan socarrona como la propia película, muestra la faceta más pícara de un actor cuyo talento es innegable. Los secundarios Steve Carell y Sam Rockwell, carismáticos y camaleónicos, son un factor de peso que muestra el buen gusto de McKay a la hora de escoger equipo. Y por último, no podemos olvidar la actuación de una Amy Adams, como mujer de Dick Cheney, que poco tiene que envidiar a la de su “marido” cinematográfico. Sean más o menos habituales en el cine de McKay (recordemos que Bale y Carell ya han trabajado en anteriores filmes), cada uno de estos actores ha sabido meterse en el papel y adaptarse a la visión del director.

Por otro lado, Nicholas Britell, ya conocido por su trabajo en Moonlight y La gran apuesta, encuentra las notas adecuadas para componer la banda sonora de este largometraje. A veces dramática, a veces épica, un claro reflejo de la propia dualidad del filme. Pero, si hay que alabar el trabajo de alguien en especial, ese es el del equipo de maquillaje; Greg Cannom y compañía desempeñan un papel crucial en el proceso de creación de la cinta, los irreconocibles Christian Bale y Steve Carell son el claro ejemplo.

Socarrona, divertida, interesante e, incluso me atrevería a decir, didáctica; Vice nos invita a la reflexión en un momento idóneo, ¿aún estáis seguros de que el poder reside en el pueblo?

Traductora en proceso. Amante del cine y la música.

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