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66º Festival de San Sebastián. Día 5: “Quién te cantará” triunfa y ya se vislumbra en el palmarés

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Fuente: Festival de San Sebastián

Ya pasamos el ecuador del Festival y la lista de películas que optan al premio gordo sigue engordando, hoy sobresale sin ninguna duda la nueva cinta de Carlos Vermut, Quién te cantará, pero también se han podido ver otras propuestas como Oreina, nuevo cine vasco, o Angelo, también en Sección Oficial que no ha gustado a la mayoría de prensa especializada

Oreina, cine vasco introspectivo

Fuente: Festival de San Sebastián

Oreina trata sobre Khalil, un joven paquistaní que vive en el País Vasco desde que es un niño, y de su vida y la de su alrededor con su trabajo en las marismas, sus planes de futuro o la gente que le rodea.

La película no es mala, pero peca de no incidir realmente en lo que está pasando ni en mostrar ningún tipo de conflicto en el protagonista ni en el resto de los caracteres. No hay desarrollo de los personajes porque no se enfrentan a ninguna situación que les haga plantearse cosas. El problema no es tanto que no surjan, sino que no se decide tomar ese camino, porque hay muchos temas abiertos: salir del País Vasco, amor, estudios, condición sexual de algunos personajes, etc.; pero el guion y la cinta deciden pasarlo por puntillas.

Puede que tenga mucho que ver el estilo del norte de afrontar los sentimientos, siempre siendo personajes introspectivos y que no exteriorizan sus ideas, pero prefieren mostrar esta situación (real) a probablemente mostrar una realidad inexistente.

Aún así, la cinta no se hace larga, dura 85 minutos y aunque tenga problemas con su guion, se deja ver muy bien y es un gran debut para su director Koldo Almandoz. El largometraje se presenta en la sección Nuevos Directores.

Angelo no convence y ejemplifica lo que no funciona en el cine de festivales

Fuente: Festival de San Sebastián

Hoy ha tenido lugar el estreno de Angelo, otra de las películas a Sección Oficial de San Sebastián, que si bien no ha convencido a nadie, ha dejado claras algunas cosas respecto a por qué no funciona ya este tipo de cine en los festivales.

Angelo trata la historia de un africano en el S. XVIII que es trasladado a la Europa ilustrada con 10 años. La cinta sigue la historia de su vida desde su infancia hasta su muerte divididas en tres actos y a partir de aquí todo mal.

La película claramente quiere ser una crítica feroz al colonialismo europeo del S. XVIII, al racismo imperante en las cortes y al statu quo proclamado en la época. Sin embargo, las decisiones que toma al frente el director Markus Schleinzer hacen que la historia sea insalvable porque es superficial: no incide, no desgarra, no pasa absolutamente nada. Ver Angelo es como ver una cámara fija grabar dentro de una habitación donde se va sucediendo la gente y situaciones y en realidad no termina nunca de explotar nada. Este es uno de los problemas del cine de festivales: películas pretenciosas con ínfula de perdurar que acaban siendo una parodia y que cada vez están más vistas y a las que se las ven antes todas las costuras.

También es tremendamente impactante cómo trata el tema del racismo y cómo es evidente hacia donde va en cada momento; estoy convencido de que el director pensaba que estaba escribiendo un gran ensayo contra los blancos y lo que consigue precisamente es todo lo contrario: el largometraje es racista, de principio a fin. El personaje de Angelo no le importa a nadie, no tiene desarrollo, no tiene ningún conflicto más allá de acostarse con una señorita blanca; tampoco tiene ninguna situación que provoque empatía con él; solo vemos repetidas situaciones en las que recibe vejaciones y nada más.

Seguimos sumando a pretenciosa y racista la categoría de mal narrada: el director decide contar su historia en tres actos pero ni se entiende por qué lo hace así, ni en qué están divididos los capítulos (no es por edad porque hay capítulos que empiezan con una edad, pasan a la siguiente y todavía no se ha cambiado de episodio); y eso hace que el espectador se pierda porque no sabe lo que está viendo.

Pero lo peor de Angelo con muchísima diferencia es su final. Sin contar absolutamente nada, volvemos al tema del cine de festivales; donde hay que ser el más arriesgado, el que más conversación genere y el más controvertido. Cuando está bien hecho no hace falta pasar por esto, porque el final de una buena historia llega solo. Sin embargo, en el cine pretencioso que se suele presentar en muchos festivales, el final suele no tener ninguna razón de ser; no se entiende, provoca para mal y deja un sabor agridulce o incluso peor al que ya veníamos arrastrando toda la cinta. Y todo ello le pasa a este filme.

En resumen, Angelo es probablemente lo peor visto hasta el momento en Sección Oficial, y es necesario que San Sebastián reflexione sobre qué clase de cine quiere que le represente en su concurso, porque esta cinta la va a ver Alexander Payne -entre otros-, ¿a nadie se le ocurrió que era una mala idea?

Quién te cantará triunfa entre los periodistas y ya suena en el palmarés

Fuente: Festival de San Sebastián

Mucha expectación había levantado la presencia en Sección Oficial de la nueva cinta de Carlos Vermut. Tras triunfar con su anterior trabajo en el festival, Magical Girl, el director vuelve con una historia muy diferente pero que ha triunfado de igual manera entre los asistentes al pase de prensa de la tarde.

Quién te cantará trata sobre Lila Cassen, una de las artistas más famosas de España de los años noventa que desapareció de un día para otro. Justo antes de su vuelta a los escenarios tiene un accidente y pierde la memoria. Violeta, una mujer que la imita en un karaoke por las noches y que es muy seguidora de la artista recibirá la invitación de ayudar a Lila a recordar quién es.

Aunque pueda parecer un culebrón nada más lejos de la realidad. Carlos Vermut dirige y escribe su historia más convencional para darle su particular giro rocambolesco y perturbador que impregna toda su obra y le hace uno de los directores más interesantes de los últimos años. Lila y Violeta son dos mujeres y dos caras de la misma moneda: las dos son personas que pretenden huir de lo que son, y probablemente por los mismos motivos: es el camino más fácil a la redención.

Y es que al final los ingredientes para que funcione una película es poner empeño en sus personajes; sus motivaciones, sus deseos, sus anhelos y sus miedos. Lila es una diva con todas las letras, y aunque en la cinta tiene esa aura magnética de aquel que se sabe en un estatus superior, ella no desprecia a sus compañeras en ningún momento. Violeta en cambio es una mujer que debe aprender muchas cosas, pero la más importante sea a valorarse a sí misma, y poner ciertos límites a la relación con su hija, que es uno de los temas más problemáticos de la película.

El reparto de la cinta huele a Concha de Plata a mejor actriz, porque quedarse con una es complicado, aunque si hay alguien que destaca por encima del resto del elenco: Eva Llorach, esa gran desconocida para el público general se come la película desde las entrañas, con miradas, falta de ellas, gestos y con una sensibilidad y una evolución de personaje digna de los mejores guiones de este año. Violeta es una mujer que solo cree en lo que hace cuando está imitando a Lila en el karaoke, pero a lo largo del largometraje va aprendiendo que su vida, tal y como está yendo no funciona, y que debe imponerse, y crecer como persona. Es muy emocionante ver cómo ella se convierte en otra persona, gracias a Lila, al comportamiento de su hija y a ella misma que consigue salir de ese pozo de oscuridad en el que está inmersa. Aunque no gane la Concha de Plata, Llorach va de lleno a por el Goya a mejor actriz revelación.

También hay que destacar a Najwa Nimri que consigue darle mucha verdad a su personaje, una protagonista que no se queda atrás en el duelo interpretativo junto a Eva Llorach. Natalia de Molina también vuelve a funcionar en un elenco como ya lo hizo tantas otras veces antes y Carmen Elías cumple, aunque su personaje desaparece bastante en los dos últimos actos de la película.

Como el lector habrá adivinado, es una película protagonizada solo por mujeres, sin hombres que impongan o importen en nada y que está orgullosa de ser lo que es, sin ser pretenciosa en ningún momento. Vermut quería escribir la historia de una diva y lo ha hecho desde su óptica personal mostrando dualidades, encuentros y desencuentros, traumas personales y sobre todo con mucha verdad. Puede que esta sea su historia más convencional, pero la sabe retorcer tan bien que vuelve a estar a un nivel sobresaliente. Sin duda alguna Quién te cantará va a estar en el palmarés, ahora la pregunta es: ¿será en mejor actriz? ¿Guion? ¿Volverá a repetir Carlos Vermut la Concha de Oro?

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