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Crítica BSO | Braveheart (James Horner)

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James Horner Braveheart
Carátula de ‘Braveheart’

Analizamos una de las mayores obras maestras de James Horner

Mel Gibson es más que un buen actor. El inolvidable Mad Max o Martín Riggs de la saga Arma Letal ha demostrado también ser un gran director.

Su primera obra, El hombre sin Rostro, fue un personal ejercicio de emociones y sentimientos a través de los ojos de un profesor deformado que imparte clases a un joven con problemas. Esta le valió el respeto de la crítica y el público. También sería la primera colaboración con el músico James Horner, con el que regresaría en su segunda incursión en la dirección y su más aclamada obra: Braveheart.

Este épico largometraje hizo que el mundo se rindiera a los pies de Gibson, que volvió a dirigir e interpretar, trasladándonos a la antigua Escocia de 1230. Allí un hombre, Wiliam Wallace (Gibson), desafió a un rey y a todo su implacable ejército, consiguiendo con su valor, honor y sacrificio que los escoceses fueran libres ante la tiranía del reinado de Eduardo el zanquilargo.

La música volvió a ser compuesta por James Horner, que firmó uno de sus mejores trabajos, y fue nominado a los Oscar de 1995, el cual mereció haber ganado.

El tristemente fallecido, James Horner

La partitura, repleta de epicidad y sentimiento, se fusiona a la perfección con las espectaculares escenas del filme de Gibson, siendo un motor clave en la trama.

Horner conduce la London Simphony Orchestra en un festival de sonidos que son claro homenaje a Escocia, donde la gaita, siempre presente en muchos instantes de la historia imparte su dulce tonalidad a cada momento en la vida de este héroe escocés.

El Primer encuentro 

Un joven William Wallace pierde a su padre y hermano en un enfrentamiento contra las tropas inglesas de Eduardo I.

En el entierro una de las niñas del poblado escocés entrega a Wallace un presente, una flor que el joven conservará para siempre y será clave en su vida.

Horner nos introduce todo un torrente de belleza musical en A Gift of a Thistle.

El oboe marca las notas de entrada al tema de Wallace, que será utilizado en muchas partes del filme, y que aquí acompaña a la bella imagen de la joven Murron entregando su presente al pequeño huérfano, un acto que para siempre marcará sus vidas.

La melodía suena de una forma desgarradora a través de la tonalidad de la gaita, siendo acompañada por la sección de cuerda que la complementa en un precioso conjunto donde se palpa todo el sentimiento de la escena.

Una joven Murron entrega su presente a Wallace. Foto de Scottish Sun

El Regreso y la unión secreta 

Un Wallace ya adulto regresa años más tarde a su tierra, con la intención de vivir en paz y formar una familia.

Wallace corteja a Murron (Catherine Mcornack), que se ha convertido en una bella mujer, y ambos acabarán revelando sus  verdaderos sentimientos.

El folclore escocés abre este precioso tema, con una danza, describiéndonos la felicidad de Murron al estar al lado de William.

El tema principal hace acto de presencia, con un potente uso nuevamente de la gaita, fusionándose con la flauta y la sección de cuerda, formando un abanico donde el romanticismo planea entre los dos enamorados.

El amor de William y Murron crece    foto de storybook

Wallace y Murron sellan su amor con una boda secreta. De esa manera evitarán tanto la prohibición de los padres de la joven como la ley que ha restaurado Eduardo I,  La Prima Nocte que consiste en que el noble que reina las tierras tendría derechos carnales en la noche de bodas de cualquier matrimonio que se celebre dentro de sus dominios.

The Secret Wedding ambienta esta bella escena con suaves acordes de violín e insertos del tema principal que, a través del oboe, adquieren un mayor sentimiento, incorporando una nueva progresión de exquisita dulzura, donde el tema de amor acompaña esa primera entrega carnal de William y Murron.

La suavidad de las notas se funde con el intercambio de caricias que los dos enamorados se demuestran, mimetizándose con el romanticismo que el instrumento de viento no deja de desprender.

La boda secreta

Pérdida y venganza 

Un soldado perteneciente a las tropas inglesas que vigilan el poblado intenta violar a Murron, y la joven lo hiere al intentar deshacerse de él.

Acto que será castigado con la muerte de la reciente esposa de Wallace a manos del noble que gobierna las tierras.

Attack on Murron nos describe con sonoridades de tonalidad más oscura la tragedia que está a punto de ocurrir. El intento de huida de la joven es orquestado por el inserto de una base rítmica de percusión que junto a pinceladas del tema de amor, interpretado bajo la sección de cuerda y viento, adquieren un mayor dramatismo, desembocando en un tono solitario y triste que nos explica que su fin ha llegado.

William aparece, derrotado con las manos desnudas mostrando su rendición ante el destacamento inglés. Pero nada más lejos de la realidad: el escocés desata toda su furia en una espiral de violencia sedienta de la sangre de los asesinos de su esposa, reclamando su venganza y animando al resto de los hombres del poblado que atacan a los soldados.

Un Wallace derrotado aparece en el poblado   foto: El palacio de los sueños

En Revenge, el compositor marca un tempo de gran tensión con notas sostenidas, percusión y el omnipresente Oboe, acompañando a Wallace en su recorrido hacia los soldados.

El tempo se acelera con pinceladas rítmicas acompañando al oboe junto a bases corales, formando un sonido que recuerda a una danza o una pequeña marcha, uniéndose a la batalla que acaba de dar comienzo.

Comienza la rebelión 

Los escoceses, comandados por Wallace, comienzan a formar una rebelión contra la tiranía del ejército inglés.

Los nobles, liderados por Robert Bruce (Angus Mcfeyden), intentan pactar para evitar futuras represalias. Pero el nuevo héroe escocés no quiere rendirse ni mostrar pleitesia hacia Eduardo I y lidera una batalla de donde saldrán victoriosos, atestando un duro golpe a los ingleses.

Golpes de tambor, sonidos de gaita e intervenciones de diferentes instrumentos de viento dan inicio a The Battle of Stirling, donde Horner mantendrá ese primer patrón musical para mostrarnos al bando escocés, preparado para recibir la carga de la caballería inglesa que avanza veloz hacia ellos. Va acompañada por insertos de cuerda que a medida de la proximidad irán adquiriendo velocidad, estallando en una espiral de violines frenéticos.

Wallace lidera a los escoceses hacia la libertad

Traición y consecuencias 

El grupo rebelde vuelve a desafiar a las tropas inglesas pero esta vez tendrán el respaldo de los nobles escoceses.

Desafortunadamente, en el momento en que Wallace y los suyos entran en combate, los nobles junto a sus destacamentos abandonan el campo de batalla, dejando al pequeño grupo rebelde en minoría ante la superioridad inglesa.

Esta intensa y trágica batalla esta orquestada por dos fragmentos:

  • Fallkirk: Horner utiliza la sección de cuerda para intensificar el dramatismo de la escena junto a insertos de percusión con redobles y notas en ascendencia, describiéndonos la tensión palpente entre los guerreros al tener que enfrentarse a un ejército superior, dejando entrar un pequeño scherzo que a su vez se transforma en un in crecendo con bases de viento, relatandonos como las tropas inglesas comienzan a avanzar hacia los escoceses.
Wallace y los suyos buscan la victoria definitiva
  • Beltrayal & Desolation: La música cambia a un modo mucho más trágico. Relata cómo el grupo de Wallace sucumbe al ataque inglés. La intensidad de la batalla junto a las dramáticas imágenes son orquestadas por la sección de cuerda que recupera el patrón escuchado en Sons of Scotland. Se introducen dosis de percusión junto al desgarrador tono del violín que simula el sentimiento de derrota de Wallace al ver cómo la mayor parte de sus hombres son masacrados.

Seguidamente, la melodía recupera el tempo, volviendo a recoger la intensificación de la percusión y adquiriendo un modo más épico para acompañar a la ira de Wallace que carga desesperadamente contra el rey, siendo interceptado por el caballero guardian de este.

Al descubrir el héroe rebelde que su adversario es Bruce, la música vuelve a retomar su pulso dramático, con alzamientos de la sección de cuerda que a su vez a través de cada momento de la escena se adhieren a un significado.

Retomamos el tema de amor para mostrar como Bruce recupera del suelo el pañuelo que Murron entregó a William y también entra en escena el tema central, acompañando a como el noble, enfurecido por la traición que acaba de cometer, ayuda a que los rebeldes huyan con Wallace.

La traición de los nobles acabará con su sueño foto: youtube
La traición de los nobles acabará con su sueño

Wallace castiga a los nobles que lo traicionaron, apareciendo como un angel ejecutor y acabando con la vida de uno de ellos y evitando su captura en una espectacular huida.

Mornay’s Dream nos muestra cómo el rebelde imparte su particular venganza haciendo pagar muy cara su traición a Mornay (Alun Armstrong). Para ello, Horner inyecta un tempo más épico, ambientando la aparición de Wallace y su posterior huida, con gran uso de la trompeta, percusión, metal y cuerda que en conjunto forman una electrizante base rítmica junto a los scherzos, desembocando en un intenso in crecendo.

Un sueño que se convierte en una pesadilla

El amor de la princesa/captura/clemencia y libertad 

El Rey Eduardo I al comprobar que no puede doblegar a los escoceses, envía a su nuera, la princesa Isabelle (Sophie Marceau) para pactar un acuerdo con Wallace. Lo único que sucederá es que la princesa enamorada de la personalidad del héroe rebelde, sucumbirá a las caricias del escocés, dejándose atrapar en una telaraña de intensa pasión.

Una de las piezas más bellas del score es Romantic Alliance, en donde el tema principal fluye en acordes dulces y suaves, con la complicidad del clarinete y la cuerda, inyectando e intensificando el romanticismo, con una alzada de la melodía, mostrándonos a la princesa repleta de felicidad, recordando las caricias de su amado, en ese encuentro pasional.

La princesa no puede reprimir su pasión por Wallace

Wallace acude a un encuentro con Bruce, pero nuevamente es traicionado por la nobleza, esta vez sin el consentimiento de Bruce que totalmente enfurecido intenta impedir la captura del rebelde a manos de los ingleses.

Robert Bruce sin saberlo condenará el final del héroe escocés

Ya en los calabozos, Isabelle pide a William que ceda al rey y así pueda conseguir su clemencia. Wallace no puede contentar a la princesa y juntos se funden en un último beso.

Un dulce compás de cuerda y viento inicia el fragmento The Princess pleads for Wallace.

Con un exquisito uso del oboe y el arpa, la melodía navega como un suave viento musical de gran elegancia, acompañando a Isabelle desesperada intentando que un Eduardo I, enfermo y débil perdone a Wallace.

Isabelle implora a Wallace para salvar su vida

Finalmente Wallace es condenado a muerte, con una ejecución dolorosa, donde el rebelde no cederá a los deseos del moribundo rey, manteniendo su valor y su corazón hasta el final de sus fuerzas que acabaran con una última palabra de sus labios transformada en un agónico grito: ¡Libertad

Wallace es capturado y condenado a una agónica ejecución…

Freedom/The Execution/Bannockburn orquesta el último acto de esta épica historia, con una suave entrada del violín al que pequeños insertos de percusión marcan un pequeño ritmo bajo una progresión melódica que eclosiona en una alzada de la orquesta, sonando el Sons of Scotland, uniéndose al grito desgarrador del rebelde y su posterior muerte.

La base coral en un tono angelical hace su aparición para mostrar el rencuentro con su amada Murron, donde Horner recupera el tema de amor en comunión con las bellas voces y la sección de cuerda.

…pero mantendrá su rebeldía hasta el final!

Conclusiones del trabajo de James Horner

Pocas veces te puedes encontrar con un trabajo tan bien orquestado e introducido perfectamente en la historia.

Horner compuso una de sus mayores obras maestras, una oda al amor, al valor y a la libertad, donde recorremos cada bello paisaje y cada intensa batalla gracias a sus épicas y emotivas melodías.

Sentaos en el sillón, cerrad los ojos y sentid el bravo corazón de William Wallace a través de la música de Horner, os aseguro que es una experiencia inolvidable.

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