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Economía

¿Qué es la economía tecnológica?

“La tecnología ha cambiado nuestro modelo económico. Hoy ya no somos una economía industrial, sino una economía tecnológica. Esta revolución la llamo la revolución pixelada”

Así son las palabras con las que Leonardo Brody, experto canadiense en redes sociales, se expresaba: “Los nuevos medios han modificado hasta las habilidades neuronales de las nuevas generaciones”.

La tecnología es un producto y una mercancía más. Como mercancía se encuentra sujeta a transacciones comerciales. Al igual que otro tipo de mercado, el mercado tecnológico posee ciertos aspectos destacables. El que más concierne sobre este concepto es el papel de los consumidores, que en su gran mayoría, no conocen en detalle las características de los productos tecnológicos que van a adquirir o consumir, no saben quiénes son todos los vendedores ni conocen las características de todas las alternativas.

¿Cómo se origina la economía tecnológica?

En su concepto, las tecnologías no son objetos específicos de estudio en la economía pero han sido a lo largo de la historia, sobre todo actualmente, una parte imprescindible de los procesos económicos, de la producción e intercambio de cualquier tipo de bienes y servicios. La presencia de estas tecnologías han originado organizaciones donde son la base de la propuesta de valor. Además, como producto de la economía tecnológica se han originado figuras como el “trabajador tecnológico”: generalmente muy inquieto intelectualmente y con altas expectativas profesionales.

¿Por qué es importante la figura del “trabajador tecnológico”?

La innovación de las tecnologías y su continuo desarrollo permite a estos profesionales formarse indefinidamente adquiriendo así nuevos conocimientos y competencias para el desarrollo de nuevas tecnologías además de la consecución de objetivos efectivos a largo plazo en la compañía donde se encuentren. La formación de los trabajadores tecnológicos supone un gran reto, ya que no aborda únicamente dicha formación, sino el poder proporcionar a toda la comunidad unos conocimientos mínimos en el emergente mundo de la tecnología para poder introducir mejoras en las empresas favoreciendo los servicios al cliente.

Como conclusión: la inmersión apropiada de las personas y organizaciones así como su formación en la tecnología deberá priorizar la satisfacción de las necesidades humanas básicas (seguridad, alimentación, educación…) bajo un desarrollo coherente. Consiguiendo así una evolución adecuada que satisfaga plenamente a consumidores y profesionales.

Estudiante de Ingeniería Informática en la Universidad Politécnica de Madrid y redactor de TimeJust.

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