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43 casos de feminicidio

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Fuente: El País

El número de mujeres asesinadas en lo que va de año roza al número de casos de feminicidio registrados durante 2016, siendo este de 44 víctimas

43. 43 son los casos, hasta hoy, de víctimas mortales de violencia machista en España, según los datos del Ministerio de Sanidad, de los cuales, solo 8 casos fueron denunciados. De estos 8, las denuncias fueron presentadas por la víctima en 7 ocasiones.

A día de hoy, en España, la conciencia social sobre este problema es mayor que en siglos anteriores. No nos encontramos ante un delito invisible, pues la sociedad en pleno muestra rechazo hacia estos episodios, a los que se les atribuye la denominación de violencia de género, que no están justificados en ningún momento. Aun así, la mayoría de los casos no son denunciados.

Para saber a qué nos referimos cuando hablamos de violencia de género y cual es su origen, es una buena idea atender a las diferentes definiciones que proponen organismos como la OMS o la ONU.

La OMS califica como violencia “el uso deliberado de la fuerza física o del poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo o contra una persona, grupo o comunidad, que pueda causar lesiones físicas, muerte o daños psicológicos…”. La violencia se considera “de género” cuando es ejercida por un hombre hacia una mujer simplemente por su condición femenina, por considerar que la agredida es un ser inferior y pensar erróneamente que puede ejercer un control sobre esta.

Por su parte, la ONU, en 1994, definió la violencia de género como “Todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”.

Como vemos, la ONU, además incluye las amenazas de limitar la libertad psicológica, sexual y física de la mujer. Pero claramente estas dos organizaciones coinciden en la opresión de un género dominante hacia otro considerado como inferior, debido a la imposición de un modelo de masculinidad concebido en las sociedades ancestrales.

La cuestión es: ¿se puede evitar la violencia de género? ¿Se podrían haber evitado los 43 casos de feminicidio que llevamos este año? Dar respuesta a estas preguntas no es tarea fácil, ya que, aunque sí es cierto que cada vez surgen más medidas de prevención y la educación está orientada a la igualdad y rechaza cualquier tipo de violencia, todavía perduran restos de estas sociedades ancestrales mencionadas anteriormente.

Por ejemplo, a día de hoy (aunque en menor medida) seguimos viendo en televisión anuncios que van dirigidos a mujeres porque están relacionados con el ámbito del hogar, la cocina o la limpieza, cuando son tareas que ambos géneros deben ejercer. Por otro lado, también existe la tendencia de feminizar las profesiones, siendo las más feminizadas la eseñanza, el trabajo social o aquellas relacionadas con la salud.

Todos estos estereotipos de género son los que impiden avanzar a las mujeres en su lucha por la igualdad, pues la imagen que se les suele atribuir es la de preocupada, dependiente, emocional, sensible, débil, insinuante, sexualmente sumisa y con mayor capacidad para realizar trabajos minuciosos; pero no para dirigir u ocupar puestos de poder.

Por estas razones son necesarios los movimientos feministas, pero además, que los hombres también compartan esta lucha, pues en la mayoría de casos machistas, los acosadores no se consideran como culpables sino como víctimas. Se excusan en el hecho de haber tenido una discusión, en cómo iba la mujer vestida, en pensar que no cumple con su función o que se les ha provocado.

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