Entre los «eurofrikis» nos reconocemos, por eso TimeJust y Equipo Europa nos hemos encontrado en el camino. Eduardo Jiménez, vocal de Prensa y Comunicación de la asociación de jóvenes europeístas de España, lo tiene claro: «El proyecto europeo es lo bastante integrador como para dar cabida a cualquier joven».

PREGUNTA. ¿En qué consiste Equipo Europa?

RESPUESTA. Equipo Europa es la asociación de jóvenes europeístas de España. Nació a partir de las pasadas elecciones europeas de 2019, a raíz de la campaña puesta en marcha por el Parlamento Europeo (#thistimeimvoting o #estavezvoto). Cuando terminó, se juntaron un pequeño grupo de ‘eurofrikis’ que se plantearon: “¿Y si seguimos con esta idea de dar a conocer la Unión Europea a los jóvenes?”. Se pusieron en marcha y hoy en día la asociación tiene representación en todas las comunidades autónomas, además de contar con una delegación internacional.

Nuestra intención sigue siendo la misma: dar a conocer en qué consiste el proyecto de la Unión Europea entre los jóvenes españoles. Para ello organizamos eventos, charlas, conferencias, debates con este objetivo; pero también escribimos artículos y publicamos podcast.

P. ¿Cuáles son vuestros objetivos?

R. Acercar la Unión Europea a los jóvenes. No por postureo o porque el proyecto de la Unión “mole”, sino porque es el contexto político, cultural, económico y social en el que vamos a vivir y crecer. Entonces, creemos que es fundamental dar a conocer qué es, cómo funciona y cómo influye en las decisiones que se toman en su país, comunidad autónoma e incluso ayuntamiento. Esto no significa que digamos qué cosas están bien y qué cosas están mal del proyecto europeo. Una de las cosas a las que más valor le damos dentro de la asociación es a la libertad de los socios: que cada uno piense sobre la Unión lo que quiera y que tenga su propia opinión, por eso también nos definimos como una asociación apartidista.

Nuestro segundo objetivo está muy relacionado con esto. A menudo se percibe la Unión Europea como un sitio en el que las viejas glorias hacen política. Y la verdad es que no es así. La Unión Europa no es algo que “vamos a heredar” es algo que formamos todos, de ahí la importancia y gran acogida que tuvo la campaña del Parlamento Europeo en las pasadas elecciones. Y como los jóvenes tenemos mucho que decir, creemos que también es importante abogar por políticas de juventud europeas.

Otro de nuestros objetivos consiste en crear una red de jóvenes europeístas en España. Tal vez este sea el más tangible de todos los mencionados. Actualmente, somos más de 1.600 socios. Teniendo en cuenta que ya hemos conseguido formar una delegación en cada comunidad autónoma (además de la internacional, claro) en menos de dos años… pues no está nada mal, ¿no? La verdad es que estamos muy contentos no solo por el crecimiento, sino también por la llegada de nuevos socios que vienen con muchas ganas de sumarse al proyecto de Equipo Europa. No hay nada más gratificante que eso, porque en la “red de jóvenes” importa tanto la cantidad como la calidad.

P. ¿Cómo creéis que se percibe la Unión Europea y sus instituciones dentro de nuestro país?

R. Por centrarnos en el caso de los jóvenes, seguramente haya tantas percepciones como personas. Y eso es bestial, porque genera unas conversaciones, unos debates y unos intercambios muy enriquecedores dentro de la asociación.

Hay jóvenes que perciben la Unión Europea como un sitio de oportunidades profesionales porque les facilita en cierta manera el acceso a un mercado laboral más amplio; habrá otros que critiquen el proyecto europeo, pero que no por eso dejan de sentir interés por él. Algunos pensarán que merece la pena porque España se beneficia a nivel económico de sus políticas y otros pensarán que las instituciones le restan soberanía a nuestro país.

También es cierto que, si se da a conocer un poco más la Unión Europea, es posible que muchas de las ideas preconcebidas, mantras o bulos se terminen desmintiendo. Con esto no quiero decir que por conocer mejor la Unión Europea se deje de criticarla. De hecho, conocer cualquier sistema o institución permite hacer críticas, comentarios o apreciaciones más certeras. Por tanto, sería muy positivo que desde el colegio se enseñase qué es la Unión Europea y cómo funciona.

P. ¿Por qué debería preocuparnos a los españoles lo que ocurre en el Parlamento Europeo o en el Eurogrupo?

R. Principalmente por dos motivos. En primer lugar, porque nos afecta día a día. Por ejemplo, si tenemos que pagar por las bolsas de plástico es porque esa medida se ha aprobado en el Parlamento. O si cuando viajamos a Francia, Países Bajos o Gracia podemos seguir pagando con el euro, sin necesidad de tramitar un cambio de moneda, es gracias a que España forma parte de una zona monetaria común que regula el Eurogrupo. 

Al final, interesarse por lo que pasa en el Parlamento Europeo o en el Eurogrupo es hacer un seguimiento de lo que está pasando a nuestro alrededor, con lo que vamos a vivir próximamente y que vamos a ver concretado en nuestra misma ciudad.

Por otro lado, en el caso concreto del Parlamento, debería preocuparnos también porque es la única institución que los ciudadanos europeos elegimos directamente a través de las elecciones que ya he mencionado. Entonces, de la misma manera que queremos saber qué hacen “con nuestro voto” los políticos que ocupan un escaño en el Congreso, la actitud con el Parlamento debería ser la misma. Quiero saber qué hacen los eurodiputados que salen elegidos gracias a mi voto y que acuden a la Eurocámara a debatir cosas que me van a afectar.

P. Los ciudadanos perciben cada vez más lejano el consenso de los políticos en España, ¿Siempre nos quedará Europa?

R. Para ser justos, en Europa también es difícil llegar a acuerdos. No todo es un camino de rosas. Tenemos el ejemplo reciente de los fondos de recuperación destinados a paliar los efectos de la pandemia del coronavirus, pero también el acuerdo sobre la reforma de la Política Agraria Común (PAC), que se ha cerrado hace poco y también ha sido fruto de extensas negociaciones.

Lo que sí es cierto es que siempre quedará Europa para defender algunas cuestiones capitales en materia de libertad si alguno de los países se extralimitan o toman decisiones contra sus ciudadanos, que también son ciudadanos europeos.

P. La UE se ha ganado mala fama tras las medidas que tuvieron que adaptar los Estados en la crisis económica de 2008. Ahora estamos inmersos en otra, ¿Podemos estar tranquilos con las exigencias que tendrá la UE para darnos las ayudas?

R. Mi opinión personal es que la situación es distinta. La crisis de 2008 llegó en un momento en el que los mercados no estaban preparados y el impacto fue superior precisamente por eso. La mayor parte de las medidas que se tomaron entonces fueron a posteriori para intentar corregir y recuperar la posición de las economías europeas. Eran exigencias diferentes, porque el impacto fue muy desigual también.

Es cierto que en la crisis del coronavirus tampoco todos los países se han visto afectados de la misma manera. Pero la diferencia fundamental que yo veo es que en esta crisis, que ha sido mundial, la UE ha sido capaz de responder a tiempo. Al menos desde el punto de vista europeo. No puedo valorar el ámbito sanitario porque la Unión Europea no tiene propiamente competencias en materia de sanidad. Pero lo cierto es que desde el punto de vista económico se tomaron medidas rápidas para los Gobiernos. El Banco Central Europeo también se puso manos a la obra y desde la Comisión Europea también salieron distintas propuestas. El objetivo de la Unión Europea no ha sido otro que el de amortiguar en la medida de lo posible el impacto que, sin lugar a dudas, la pandemia provoca.

Precisamente por esto el nivel de exigencias también va a ser distinto. Creo que todos los países han visto que la actuación de la Unión Europea es mejorable en muchos sentidos, pero que tiene la capacidad de responder con cierta agilidad a una situación excepcional como esta. Y por ello no solo preguntaría si podemos estar tranquilos con las exigencias que tendrá la Unión para darnos las ayudas; sino también por si podemos estar tranquilos con la capacidad de cada Gobierno de destinar correctamente los, y de acudir con la mejor disposición posible a las cumbres que sean necesarias para discutir y negociar las condiciones de esas “exigencias”. 

No podemos olvidar que la Unión Europea la componen los Gobiernos de los países que la forman. Yo no estoy de acuerdo con la idea de concebir “la UE” como un ente superior que nos impone cosas. Que algo salga adelante o no, o que se establezcan medidas de control más o menos estrictas se debe al consenso que exista entre los mandatarios. En este sentido, es ellos a los que realmente les debemos exigir.

P. Quienes fomentan un discurso eurófobo, argumentan que los Estados miembros pierden soberanía, ¿Qué ganamos entonces?

R. Pues depende de a qué país le preguntes, a qué Gobierno y a qué persona. Supongo que cada socio de la asociación tiene una opinión al respecto. La mía personal es que ganamos mucho. Creo que la Unión Europea nos permite ser más competitivos a escala internacional: llegar a más en menos tiempo y con un uso algo más optimizado de los recursos. España recibe mucho, pero también aporta bastante. El sistema de telecomunicaciones, la seguridad o la red transporte que tenemos en España son solo unos ejemplos de algo en lo que nuestro país es puntero a escala europea.

Ceder soberanía es un peaje que los Estados miembro tienen que pagar para poder beneficiarse de un mayor nivel de coordinación europeo. Por ejemplo, lo vemos con el caso del euro. ¿Es una cesión? Sí, claro. Porque además España no es plenamente libre para fijar su política monetaria, pero eso no quita que España –y todos sus ciudadanos– no salga muy beneficiada por ello. Tampoco quiero ser reduccionista. Cada competencia (seguridad, sanidad, legislación, etc.) es un mundo. Y por ello creo que hay que analizar caso por caso si al poner en la balanza los pros y contras el país gana a medio-largo plazo.

P. ¿Los jóvenes creen en Europa?

R. A riesgo de generalizar injustamente, yo diría que sí. Al menos entre los jóvenes que la conocen. Por eso desde Equipo Europa queremos seguir creciendo, porque queda mucho por hacer. Cuando yo entré en Equipo Europa no conocía por completo el proyecto europeo. De hecho, me hice socio en gran medida para conocerlo. Ahora que lo conozco puedo decir, con un poco más de conocimiento de causa, que creo en el proyecto europeo, aunque evidentemente no esté de acuerdo con todo. Es normal. Considero que esta experiencia es extrapolable a muchos otros jóvenes: al conocer el proyecto de la Unión te das cuenta de que merece la pena apostar por él. Cada uno desde su perspectiva y con sus ideas, por supuesto, de ahí que el lema de la Unión Europea sea “unidos en la diversidad”.

Desde Equipo Europa queremos dar a conocer el proyecto para que cada joven decida: si creer o no; si involucrarse o pasar a otro asunto. La Unión Europea es muy amplia, por eso nosotros también intentamos abrir el abanico al máximo y tan pronto montamos un podcast para hablar del Tribunal de Justicia de la Unión Europea como organizamos una charla informal entre socios sobre Historia del arte en Europa. Una de las primeras cosas de las que te das cuenta cuando empiezas a meterte en este mundillo es que el tema es bastante más grande de lo que pensabas. La Unión Europea no se reduce a conocer todos los componentes técnicos de las siete instituciones principales que la forman. También es un trabajo en Alemania, una receta de un plato típico de Polonia o un viaje a Italia con tus amigos. El proyecto europeo es lo bastante integrado como para dar cabida a cualquier joven.

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