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Opinión Sevilla – FC Barcelona: Sevillistas de finales

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Tal día como ayer, jueves de feria en Sevilla, hace doce años que a los sevillistas nos cambió la vida. El eterno capitán del Sevilla, Antonio Puerta, en la prorroga de nuestras primeras semifinales europeas, pegó un zurdazo a la portería del Gol Norte del Sánchez-Pizjuán.

Por aquel entonces yo tenía ocho años y recuerdo que ese día de feria no pensaba ni en jugar en la caseta con mis primos, ni en subirme a los cacharritos, ni en otra cosa que no fuera llegar a mi casa, encender la radio de mi cocina y en pegarme a ella como si me la fueran a robar. Me acuerdo de mi hermano y yo corriendo por el pasillo de mi casa cuándo Jesús Alvarado cantaba el gol más importante de nuestras vidas. Ocho y diez años respectivamente, pero ahí estábamos los dos fundiéndonos en un abrazo como si nos fuera la vida en ello. Unas semanas más tarde fuimos campeones en Eindovhen. El único recuerdo claro que tengo de ese día fue a mi padre llorando en el tercer gol de Maresca acordándose de mi abuelo. Ahí empecé a entender lo que significaba este club.

La gente lloraba con la final de Eindovhen y apelaba a la mítica frase: “Es que esto es una vez en la vida”. Pues en doce años, diecisiete finales y nueve títulos. Innumerables recuerdos es está época gloriosa: el gol de Palop en Donetsk, los penaltis de Glasgow, la goleada al Barça en la Supercopa, los 80.000 sevillistas en Madrid, la final de Barcelona contra el Atleti, el “euroderbi”, el gol de Mbia, los penaltis de Turín, la impecable UEFA rematada en Varsovia, la remontada en Basilea, etc. Es un privilegio ser del Sevilla. Cuando pasen muchos años miraremos atrás y seremos más conscientes de todo lo que hemos conseguido, de las alegrías que nos ha dado y de las lágrimas de emoción que hemos derramado.

La emoción de los grandes goles

Hablaba antes del abrazo con mi hermano escuchando en la radio el gol de Puerta, el mismo abrazo se repitió, esta vez en el estadio, cuándo Franco Vázquez metía el segundo gol que certificaba que íbamos a estar otro año más en una nueva final. Un abrazo de alegría y de emoción pero esa ha sido mi suerte durante estos años. Ese abrazo hace 20 años eran de consolación, de como el equipo subía a primera división para volver a bajar al año siguiente.

Se suele decir dentro del sevillismo que para ver la grandeza de este club en estos años hay que retomarse a Oviedo. Ese día el club tocó fondo y descendió a segunda división. Fue hace 20 años pero quien no recuerda esas lagrimas de aquel Monchi portero en el vestuario del antiguo Carlos Tartiere, o esos jugadores saludando a un millar de sevillistas derrotados en las gradas pero a la vez, animando a los suyos.

Por esto mismo me molesta que haya muchos sevillistas que sigan empeñados en hacer cualquier cosa que no sea disfrutar de una nueva final. Van muchísimas en muy poco tiempo, y quién sabe si esta gloriosa racha se cortara algún año y tienen que pasar casi cincuenta años para vivir otra como lo han tenido que pasar muchísimos sevillistas. Disfrutemos, disfrutemos de esta final, los que viajen a Madrid y los que se queden animando desde su casa. Olvidémonos de la nefasta temporada durante estos días, olvidemos la pésima planificación deportiva, olvidemos que a nuestro equipo le cuesta un mundo hacer un gol, olvidemos y soñemos.

Podemos ser optimistas

Hemos visto muchas hazañas de nuestro equipo año tras año pero incluso esta misma temporada hemos visto a los de Montella asaltar Old Trafford, e incluso actualmente somos el único equipo español que ha ganado en el Wanda. También hace un par de semanas le dimos un baño durante 87 minutos al Barça y esos tres minutos restantes pueden servir de aprendizaje. Hay que ser optimista, soñar, porque como dice la canción: “volver a ser campeón es lo que más quiero”.

Somos unos afortunados, somos del Sevilla y somos de finales; hay que estar orgulloso de ellos. Muchos han hablado de fin de ciclo temporada tras temporada pero la realidad es que estamos a 90 minutos de levantar nuestro décimo título en doce años, y quien pueda que empate. A creer, a soñar y sobretodo, a disfrutar.

Estudiante de 2º de Periodismo en la Universidad de Sevilla. Amante del deporte, especialmente del fútbol y del tenis. Sevillista de finales.

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