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Conciertos

The Script lleva la libertad a Barcelona

Crónica del concierto de The Script el pasado miércoles 21 de marzo en el Sant Jordi Club de Barcelona

El escenario está iluminado, pero sigue vacío. Ante centenares de personas ansiosas grabando con sus móviles, se escuchan diferentes voces hablando, una tras otra, sobre la libertad. Una libertad totalmente necesaria en el mundo en el que vivimos. De eso trata el último disco de The Script, Freedom Child.

The Script abre el concierto con Superheroes, uno de sus grandes éxitos. El público, formado por gran cantidad de extranjeros, lo da todo ya desde la primera canción. El subidón provocado por el fuerte inicio del show se mantiene con Rock The World.

Fuente: Elena Domínguez

Durante todo el concierto, se iluminan unas enormes alas en el fondo del escenario. Es un original guiño a la portada de Freedom Child, donde aparece una persona con dos alas a sus espaldas. Suena Paint The Town Green y las alas se vuelven de color verde. Tras la canción, Danny O’Donoghue, el cantante de la banda, dice sus primeras palabras: “Nos encanta Barcelona. Siempre lo pasamos genial y el concierto es fantástico”. Inmediatamente, se sienta en el borde del escenario mientras las primeras filas intentan alcanzarlo. Cuatro minutos mágicos escuchando The Man Who Can’t Be Moved que acaban con un sincero “gracias” del grupo.

Se apagan las luces durante unos segundos y, cuando se vuelven a encender, aparece Danny sentado en el piano para cantar Wonders. “Barcelona es una de las ciudades más bonitas” reconoce al acabar Mark Sheehan, el guitarrista. Él mismo da paso al siguiente tema. Explica que The Script pretende abrir sus puertas a todo el mundo, sea cual sea la condición de cada uno. Todos somos libres de entrar y siempre seremos bienvenidos, explica. Arms Open, junto a la canción que viene después, Nothing, emocionan al público.

No Man Is An Island se encarga de volver a poner al público en pie. Al final del tema, Danny propone un juego con el que todas las personas, cogiéndose las unas a las otras, acaban saltando de lado a lado de la pista. El público, aún sin recuperarse de los saltos, se deja la voz cuando llega el rap de If You Could See Me Now.

Fuente: Judith Bonet

De nuevo, el piano en el escenario, esta vez para interpretar For The First Time, un tema más relajado. Lo que nadie se espera es que, al acabar, el cantante baje del escenario y se pasee entre la multitud mientras canta The Energy Never Dies. Locura. Algunos inmortalizan el momento con sus móviles. Otros, asombrados, no son capaces de reaccionar.

Rain, el primer single del último disco del grupo, es coreado por el público, que reconoce con tan solo las primeras notas la canción que han escuchado infinidad de veces los últimos meses.

El final está cerca, pero sigue la magia con No Good In Goodbye, acompañada de los brazos del público balanceándose lentamente. Los primeros segundos de Breakeven son suficientes para retroceder 10 años, a 2008, año en que The Script lanzó su primer álbum, de nombre homónimo. Para acabar, Hall of Fame, un tema mítico que empieza con las linternas de los móviles encendidas y termina con el Sant Jordi Club a punto de reventar. “Habéis estado increíbles. ¡Nos vemos pronto!” Muchos sonríen. “Volverán”, piensan.

The Script es éxito tras éxito. Solo podemos agradecerles que nos hayan abierto sus puertas y nos hayan dado la oportunidad de vivir una noche inolvidable junto a ellos. Una noche, cabe decir, en la que muchos se han sentido libres. Sin duda, The Script ha sabido transmitir en directo esa libertad de la que tanto habla en Freedom Child. En la música y en el mundo, viva la libertad.

Aunque nos falten otras cosas, que la música no nos abandone nunca.

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