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Catherine Meurisse en busca de “La levedad”

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Fuente: Impedimenta

Reseñamos La levedad, el cómic en el que Catherine Meurisse exorciza sus demonios tras el atentado en el semanario francés Charlie Hebdo

Cuando el 7 de enero de 2015 los hermanos Kouachi irrumpieron en la sede parisina del semanario satírico Charlie Hebdo, Catherine Meurisse corría hacia el trabajo. Difícilmente podía sospechar en aquel momento que haberse dormido aquel miércoles le había salvado la vida. Cuando llegó a la calle Nicolas-Appert, solo tuvo tiempo de refugiarse para salvar la vida.

Como en cualquier atentado terrorista, la vida de Catherine Meurisse en aquel momento dio un vuelco. Había perdido a compañeros de trabajo (Cabu, Charb, Tignous, Georges Wolinski, Honoré, Bernard Maris, Moustafa Ourad y Elsa Cayat), había perdido su rutina diaria… pero, lo más importante, había perdido la tranquilidad, la capacidad de ser feliz, la levedad. No, no había perdido todo esto, se lo habían arrebatado, lo cual hacía mucho más difícil gestionar las ausencias.

En 2016, Catherine Meurisse publicó La levedad. Una obra absolutamente desgarradora, pero serena y firme como su determinación de seguir adelante y superar lo ocurrido, si es que tal cosa es posible. A través de las páginas de este cómic, Meurisse se desnuda emocionalmente por completo, exponiendo y compartiendo abiertamente su proceso íntimo y personal de duelo.

Tachonado de emotivos y cariñosos recuerdos hacia las víctimas, en el cómic se hace un recorrido que va desde los primeros días después de la tragedia hasta la soledad que queda, semanas después, cuando el acontecimiento ya ha caído, en cierto modo, en el olvido.

Con el atentado, la vida de Meurisse, como la de tantos otros, no solamente se vio dinamitada, sino que además fue arrojada a la palestra pública, recibiendo homenajes y muestras de apoyo que, lejos de arroparla, la desconectaban todavía más de la sociedad.

Aunque La levedad refleja todo este proceso, y podría parecer que se trata de una obra dramática o dolorosa, Meurisse consigue hacer algo verdaderamente difícil: convierte La levedad en un cómic sobrecogedoramente bello, en el que, lejos de regodearse en el dolor, encuentra en él el camino para seguir adelante. Del mismo modo que Meurisse huyó a la Villa Médici, en Roma, para imbuirse de arte y tratar de encontrar allí algo hermoso que volviera a conectarla con el mundo y a hacerla sentir, así La levedad se descubre como una catarsis de belleza surgida de la tragedia y el horror.

Meurisse buscaba seguir los pasos de Stendhal para que la belleza le hiciera volver a sentir viva. Sin embargo, con La levedad, Meurisse ha logrado regalar a los lectores esa belleza que ella perseguía.

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