Inicio Cultura Cine ‘Paradise Hills’: una fábula visual más prometedora que consumadora

‘Paradise Hills’: una fábula visual más prometedora que consumadora

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Emma Roberts y las protagonistas de 'Paradise Hills'
Emma Roberts, Eiza González y el resto de protagonistas de Paradise Hills

El debut en el largometraje de la española Alice Waddington presume de un impactante empaque visual para perdonarle la pesadez y torpeza del guion.

**Puntuación: 5/10

Su primer largometraje, al igual que su primer cortometraje, son la promesa de una trabajadora a la que no perder de vista. Alice Waddington sorprendió con su imaginativo Disco Inferno (2015) hasta el punto de haber conseguido sumar a Emma Roberts, Awkwafina y Milla Jovovich para su debut en pantalla grande. Eso sí, todo el equipo es español. De hecho, Nacho Vigalondo es el co-guionista de esta distopía sobre un futurista internado de lujo donde las hijas de familias ricas son obligadas con sutileza y fuerza a cambiar su conducta. Gracias a la Academia de Cine, hemos asistido al preestreno del film que se estrena el viernes 11 de octubre

Coloquio con la directora en La Academia. / Fuente: TimeJust
Para no pestañear

Este visualmente prometedor tráiler cumple su promesa a lo largo de su hora y media de metraje: Alice Waddington consigue mantener la estética a un nivel altísimo plano tras plano, sin dejar de prestar atención a los detalles y sorprender con las nuevas utilidades. La bilbaína ha sabido transmitir al equipo técnico su sello personal con el que ha impregnado desde la psicodélica música hasta las constantemente elegantes imágenes siempre bien encuadradas. 

Entre todos estos apartados, el vestuario es sin duda el que más sobresale. Lejos de ser un gratuito derroche visual, todas las costuras y velos transmiten una idea del trasfondo y destino de cada personaje (atentos al personaje de Awkwafina). Esto mismo ocurre con todos los planos, que acaban contando la historia casi mejor que el guion. El constante uso de los reflejos y demás imágenes o modelos en los que las jóvenes protagonistas se miran transmiten al espectador ese mensaje de sobre qué base estamos construyendo nuestra identidad. 

Emma Roberts en Paradise Hills
Emma Roberts se replantea constantemente su identidad en el film. / Fuente: DyP
Para no tomarse en serio

Desde el primer plano, todo este empaque visual hace abrir los ojos al máximo. Una pena que el guion llegue a conseguir que empecemos a cerrarlo durante todo el segundo acto y comienzo del tercero. Entre persecuciones surrealistas y peleas para nada inteligentes, toda la supuesta acción llega a rozar lo ridículo al intentar aportar un entretenimiento que su imaginería tampoco demandaba. 

Desafortunadamente, las correctas interpretaciones de las actrices no pueden salvar tampoco todos esos diálogos demasiado enfocados y ficticios que impiden darle importancia a la trama. En general, los mensajes sociales están tan claros desde el principio que acaban sintiéndose hasta forzados. La historia no sorprende en ningún momento, e incluso para subvertir los estereotipos habituales del cine acaba recurriendo a otros mismos clichés igualmente superficiales (absolutamente todos los secundarios de la película). 

Jeremy Irvine en Paradise Hills
Los chicos son uno de los grandes clichés del film. / Fuente: DyP
Para prometer y esperar con fe

Esta balanza de altibajos tan polarizados se decanta en su globalidad por el lado positivo, ya que es lo más normal siendo la primera película de una joven de menos de 30 años. ¿Cuántas películas con grandes nombres han tropezado también en sus historias? Aunque esta lo haga, Paradise Hills es la promesa de todo un equipo de trabajadores tan esforzados como creativos, con ganas de aportar algo distinto al género y sorprendernos a nivel visual. Esperemos que también aprendan a hacerlo a nivel narrativo. Una película para impresionarnos, admirar su trabajo y esperar con buenos motivos otros aún mejores.

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