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Cine

‘Sin amor’, lo nuevo de Zvyagintsev

Sin amor

Imágenes poderosas, crítica social y una historia que te quita el aliento como lo harían los gélidos paisajes en los que se ambienta. Todo esto se encuentra en Sin Amor, la nueva obra del ruso Andrey Zvyagintsev

Sin Amor nos lleva a la Rusia de nuestra época para hablarnos del amor. En concreto, lo hace a través de su ausencia en el núcleo familiar.

Estreno: 26 de enero

Sin amor

Cartel de la película (Golem Distribución)

Sinopsis

Zhenya (Maryana Spivak) y Boris (Aleksey Rozin) son un matrimonio en pleno proceso de divorcio. Ambos planean rehacer sus vidas con sus nuevas parejas y están inmersos en la venta del piso que tienen en común. El problema es que no es lo único que tienen en común: ninguno parece percatarse de la presencia de su hijo Alyosha (Matvei Novikov), de 12 años. Hasta que un día, el chico desaparece sin dejar rastro. Desde ese momento, comenzará un desesperante proceso de búsqueda.
Premio del jurado en el Festival de Cannes 2017, Sin amor es una película dura, porque en cierto modo nos pone un espejo delante de la cara para inspirar una reflexión sobre la moralidad en la sociedad actual. El pequeño Alyosha ha crecido en un ambiente sin amor, ni hacia él, ni entre sus padres. A lo largo de la película se nos explican los motivos que los llevaron a unirse en matrimonio, muy alejados de ese sentimiento que se supone básico en cualquier familia. Motivos que el espectador reconoce, porque sucede, porque son situaciones que existen, y sobre los que la película pone la lupa.

A destacar

La ambientación es sublime. Los paisajes nevados ayudan enormemente a situarnos en esta historia triste, real y desesperanzadora. Ya desde el comienzo se nos traslada a ese bosque tan importante en la trama. Aún no sabemos qué ocurrirá, pero esos planos amplios y sostenidos, con las inquietantes notas de cuerda como acompañante, nos dan una pista de que algo no marcha bien. Los tonos fríos se mantienen a lo largo de todo el metraje, frialdad que incluso se contagia a los personajes.
Las interpretaciones juegan a su favor, en especial la protagonista. Maryana Spivak interpreta a un personaje complejo, una mujer que en un primer momento parece indiferente, siempre pegada a su smartphone, y que es desconsiderada e incluso cruel con su hijo. Según vamos conociendo a Zenhya, entendemos a qué se debe su actitud, que aunque no sea justificable, sí parece más comprensible. Es consciente de cometer los mismos errores que su madre cometiese con ella (llegando al punto de repetirse el mismo reproche: ¿Ya te vas a poner a lloriquear?, de su madre a Zenhya, y de Zenhya a Alyosha).

Opinión personal

La película es de una honestidad brutal. Te golpea cuando tiene que hacerlo, sin caer en dramatismos superfluos. La crítica no se centra solo en las convenciones sociales (la famosa presión social que parece obligarnos a formar una familia tradicional). Es tremenda la sensación de empatizar con unos personajes que, directamente, parecen olvidar que tienen un hijo, como tremenda es la reacción del chico y el triste desenlace.

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