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La Espía Roja: la historia de una espía del KGB

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La Espía Roja
Póster de La Espía Roja (Vértice Cine)

Judi Dench y Sophie Cookson regresan a la gran pantalla el próximo 18 de abril con el estreno de La Espía Roja de Trevor Nunn.

La Espía Roja cuenta la historia de la anciana Joan Stanley, sospechosa de uno de los mayores casos de espionaje del KGB. Durante el interrogatorio recuerda el momento en el que se enamoró del joven comunista Leo Galich, el mismo que tiempo después, durante la II Guerra Mundial, la coloca ante una difícil encrucijada: elegir entre traicionar a su país o salvar al mundo de una catástrofe nuclear.

La película está basada en la novela de Jennie Rooney Red Joan, y la guionista Lindsay Shapero se ha encargado de adaptarla a la gran pantalla, donde se estrenará el próximo 18 de abril.

La historia está inspirada en la espía británica más importante de la KGB, Melita Norwood, de quien Joan Stanley no es más que un alter ego. En 1937, cuando tenía 25 años, Melita comenzó a trabajar como secretaria de la Asociación Británica de Metales No-Ferrosos en Londres, una tapadera bajo la cual los británicos desarrollaron sus experimentos en materia nuclear. Tras la II Guerra Mundial el equipo comenzó a comprobar con preocupación cómo sus avances y los de los soviéticos llegaban a la par. Melita era la culpable, pero jamás levantó ningún tipo de sospecha.

Elenco

Debido a que el personaje de Joan Stanley aparece en la película en diferentes etapas de su vida, hay dos actrices que interpretan a la protagonista de esta historia. Mientras que Sophie Cookson da vida a la joven e inocente Joan, Judi Denech la interpreta en su edad más anciana. Pese que es la primera vez que el director de la película Trevor Nunn trabaja con Denech en la gran pantalla, ambos ya habían coincidido anteriormente en las obras de teatro Macbeth y Cuentos de Invierno.

El actor de Una Cuestión de Tiempo, Tom Hughes, es el encargado de interpretar a Leo Galich, un joven educado y comprometido con el Partido Comunista, de quien Joan se enamora.

Por último, Stephen Campbell representa a Max Davis, un científico que desarrolla un proyecto de investigación atómica, al cual Joan se unirá como secretaria.

El éxito de Joan Stanley como espía

Debido a que durante los años 30 las mujeres estaban muy infravaloradas, Joan Stanley tuvo más facilidades para pasar desapercibida. Nadie se esperaba que una mujer fuera a ser una espía del KGB, el mero hecho de ser mujeres las descartaba como posibilidad de ello. Esto provocó que Joan tomara el control y no fuera descubierta hasta pasados más de 40 años.

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