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66º Festival de San Sebastián: Día 8 + Clausura: “Bad times at the El Royale” funciona como cierre y “A Star is Born” triunfa

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Fuente: Festival de San Sebastián

Llega el final de la 66ª edición del Festival de San Sebastián, y con ella llegan algunas de las películas más esperadas en esta traca final del Zinemaldia, como la clausura Bad Times At the El Royale o la aclamada en Toronto y Venecia, A Star is Born

Lady Gaga y Bradley Cooper encandilan en el pase de A Star is Born

Fuente: Festival de San Sebastián

Tras el éxito crítico conseguido en otros festivales como Venecia o Toronto, llegaba a clausurar la sección de Perlas en San Sebastián el debut tras las cámaras de Bradley Cooper, A Star is Born, protagonizada por Lady Gaga y él mismo.

La cinta es una adaptación de las versiones anteriores que se han llevado al cine, y en esta ocasión Jackson (Cooper) es una estrella de la música que se enamora de Ally (Gaga), una artista que lucha por conseguir su sueño de triunfar en la música.

A Star is Born es magia porque su historia es puro cine de Hollywood: una chica con muchos sueños y talento en bruto consigue la oportunidad de su vida y eso la cambiará para siempre. Esta premisa se ha utilizado muchas veces en el cine clásico y la actualización no ha podido funcionar mejor. En este drama musical lo importante era que él y ella conectasen, porque si lo hacían, harían vibrar al público, y así ha pasado. Bradley Cooper y Lady Gaga se ponen al servicio de una historia y su química traspasa la pantalla hasta dejar al espectador en ocasiones sin aliento, no solo por sus silencios, sus gestos y sus caricias, sino porque Cooper tras la cámara, de manera muy inteligente, se acerca con primeros planos a las miradas que se lanzan uno y otro, para que veamos reflejados en su mirada lo que ven de la otra persona. Gran acierto.

Parece mentira que esta sea la primera película de Bradley Cooper como director, no es un trabajo funcional, es un trabajo de excelencia, donde pone la cámara al servicio de la historia y siempre se centra en los personajes y sus reacciones.

La primera hora de A Star is Born es incuestionable y es el mejor cine del año: auténtico, único, emotivo y emocionante. Luego es cierto que se vuelve algo más convencional, porque la historia no deja de ser una historia de amor, de deseos, de adicciones, de triunfos y de fracasos. Porque saber gestionar esos fracasos también hace avanzar esta película. Tras acomodarse llega una traca final con un último acto demoledor que eleva los trabajos de Cooper y Gaga y consigue un cierre icónico y representativo de lo que ha sido toda la película.

Tanto Bradley Cooper como Lady Gaga estarán en la próxima temporada de premios. Ella tiene varios momentos absolutamente demoledores e interpreta a un personaje sin oscuridad y lleno de buenas intenciones. Cooper se lleva la palma y su Óscar a mejor actor cada vez está más cerca con su Jackson adicto a las drogas y al alcohol pero que también desea lo mejor para Ally. Verlos juntos interpretando el tema central de la película, Shallow es uno de los momentos más icónicos del año.

En definitiva, A Star is Born consigue emocionar porque muestra verdad entre dos personas, química, pasión, música y muchos sentimientos. Se estrena en dos semanas así que nadie debería perderse una de las cintas del 2018.

Bad Times at the El Royale entretiene como clausura, pero con problemas

Fuente: Festival de San Sebastián

La nueva película del director Drew Goddard, tras alcanzar las mieles del éxito con La cabaña en el bosque y que cuenta con reparto de lujo encabezado por Chris Hemsworth, Jon Hamm, Jeff Bridges y Dakota Johnson entre otros; ha sido la última cinta del Festival que cierra sus puertas un año más y ya deja a todos los asistentes con ganas de la 67 edición.

En Bad Times at the El Royale, siete desconocidos con múltiples secretos se reúnen en el hotel El Royale, un sitio que también esconde un oscuro pasado. A lo largo de su primera noche, estos desconocidos se encontrarán y pronto todo explotará.

Puede que la nueva película de Goddard sea una de esas cintas sin pretensiones que se presentan en el Festival para cerrar con un buen sabor de boca, pero este largometraje de casi dos horas y media tiene muchos problemas que hacen que en conjunto la experiencia no sea del todo satisfactoria.

En la primera mitad de la cinta, en la presentación de personajes, algo muy interesante que propone es la capacidad de saber que te están ocultando algo y no saber el qué, y eso da millones de posibilidades a la historia, ya que el espectador no se espera absolutamente nada y se deja llevar por el guion. Sin embargo, los diálogos y el guion pecan de un exceso de confianza en que son lo suficientemente buenos como para gustar al espectador, y no es así: ni son tan interesantes ni tan perspicaces. De hecho, el guion es bastante funcional, y eso convierte a la película en un trabajo artesanal, con una dirección que por momentos es estimulante pero que no engrandece el texto en ningún momento.

El verdadero problema de la película llega con la segunda mitad, cuando hace su entrada el personaje de Chris Hemsworth, donde todo se va de madre, como si de una cinta de Quentin Tarantino se tratase, y comienza a enredarse dentro de su propia historia. De hecho, toda la parte final de la cinta deja de interesar porque ya no tiene ningún secreto con el que jugar; los personajes son los que son, les pasan cosas y en ese momento te das cuenta de que no has empatizado con ninguno de ellos debido a la falta de desarrollo por parte del guion, centrado en tirar adelante la historia que te estaban contando.

Sin embargo, para ser un cierre, Bad Times at the El Royale es una clausura correcta, que tiene mayor cabida en Sitges que en San Sebastián, pero que hará la delicia de los mayores fans de Tarantino.

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