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Suecia se convertirá en el primer país sin dinero en efectivo

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Los suecos hacen uso de la tarjeta tres veces más que la media del ciudadano Europeo

Expertos sostienen que el país nórdico dejará de usar el efectivo por completo en cinco años

En 2015, al igual que Inglaterra, Suecia sacó una nueva serie de billetes. En estos aparecerían figuras emblemáticas de la cultura sueca del siglo XX, como Astrid Lindgren (escritora de Pippi Calzaslargas), Greta Garbo (conocida internacionalmente por participar en un gran multitud de producciones cinematográficas de Hollywood, tanto sonoras como mudas) e Ingmar Bergman (guionista y director sueco).

Los países nórdicos, precursores en el pago electrónico

Al igual que sus vecinos Noruega,Dinamarca y Finlandia, Suecia está acelerando su proceso de desaparición de efectivo. Las generaciones de entre 18 y 40 años aseguran no usar nunca dinero en metálico, ni siquiera para compras de menos de 10 euros; y es que numerosas tiendas del país sueco no reciben dinero en efectivo.

Los autobuses suecos hace años que no cogen billetes o monedas, es imposible comprar un ticket en el metro de Estocolmo con efectivo, incluso vendedores ambulantes e iglesias prefieren pagos con tarjeta o móvil.

En 2020 el pago en efectivo supondrá un 0,5%

Según el Banco central de Riksbank, las transacciones con dinero en efectivo supusieron tan solo un 2% del total de todos los pagos que se realizaron en 2015 en toda Suecia. Se especula que para 2020 el pago con billetes y monedas caerá hasta un 0,5%. En las tiendas el efectivo se usa en un 20% de las transacciones , a nivel global el efectivo se usa en un 75%.

Por sorprendente que parezca, alrededor de 900 de las 1600 bancas suecas no disponen de dinero en efectivo ni en caja ni en depósito, y muchas de ellas, especialmente en zonas rurales, ya no tienen ATMs (cajeros automáticos). La circulación de la corona sueca cayó desde los 106 bn en 2009 hasta los 80 bn en 2015.

Creo que, en práctica, el dinero en efectivo en Suecia desaparecerá en unos cinco años” cuenta Niklas Arvidsson, profesor especializado en sistemas de innovación de pagos asociado a la KTH (Stockholm Royal Institute of Technology). Las tarjetas son ahora el medio de mayor uso: de acuerdo con Visa, los suecos hacen uso de la tarjeta tres veces más que la media del ciudadano europeo. De media en 2015 se realizaron 207 pagos por tarjeta.

Las apps que han sustituido el dinero

Más recientemente, las aplicaciones de los móviles se han convertido en una de las formas más populares de pagar. Swish es una conocida app desarrollada en conjunto con los bancos suecos más potentes: Nordea, Handelsbanken, SEB, Danske Bank y Swedbank.

Todos ellos utilizan los números de teléfono para que cualquiera con un smartphone pueda transferir dinero de una cuenta de banco a otra en tiempo real sin esperas. Esta aplicación ha sido adoptada por la mitad de la población sueca, con más de 9 millones de pagos al mes.

Otro moderno sistema de pago es IZettle. Este pequeño lector de tarjetas va conectado al móvil de forma que permite transacciones entre vendedores y pequeños negocios. Incluso las iglesias suecas se han sumado al boom del pago electrónico. Al final de cada servicio la iglesia facilita su número de teléfono a los asistentes para que realicen sus donaciones a través de Swish.

Incluso para entrar a un lavabo público hay que pagar digitalmente. CoinCode es una start-up tecnológica con base de operaciones en Uppsala que está redefiniendo el concepto de “gastar un duro“.

El dispositivo, que funciona con una batería, se engancha a los cerrojos de las puertas. Con el móvil se escanea un código pegado sobre la puerta del lavabo o se puede enviar un mensaje de texto a la empresa y, en cualquier caso, se obtiene una combinación única que se ingresa en el cerrojo para abrirlo.

La oposición y la campaña “la insurgencia en efectivo”

Pero no todo son buenas noticias. El principal problema son los fraudes electrónicos, que se han doblado en la ultima década. Además, las organizaciones de personas mayores también están en desacuerdo con la medida de desaparición del efectivo, por falta de conocimiento tecnológico o simplemente por que les parece más fácil controlar el dinero en efectivo.

Per Ekwall, portavoz de la empresa Swish, sostiene que es una “leyenda urbana” que la gente mayor no utiliza Swish, afirmando que más del 50% de la población mayor de 60 años utiliza la aplicación, aunque su uso cae en los mayores de 80 años, así como el uso del móvil.

Las dificultades de manejarse sin dinero en metálico han generado una campaña llamada Kontantupproret (“la insurgencia en efectivo“), que exige que el futuro del dinero sea una decisión democrática, y no algo que decidan los bancos y las empresas.

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