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Belén Fernández (PSOE): «Me preocupan las amenazas de Vox porque son un ataque a la democracia»

Del Ayuntamiento de Cáceres a la Dirección del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados. Belén Fernández, firme defensora de la cooperación internacional y de la participación de la ciudadanía en política, se ha convertido en una pieza clave del proyecto socialista de Pedro Sánchez.

Pregunta. En los últimos meses, se está percibiendo una gran crispación política, tanto en la calle como en las redes sociales. ¿Cree que esa crispación se percibe en el Congreso de los Diputados?

Respuesta. Sí, claro, por supuesto que se percibe, además, es absolutamente intencionada. Esto obedece a una estrategia de desafección política que está impulsando sobre todo la extrema derecha y a la que se ha incorporado el PP, que debiera ser un partido de Estado y estar por encima de estas situaciones tan poco deseables. Pero, en esa lucha de espacios que mantienen con la ultraderecha, les hace sumarse a esta estrategia que entiendo que es de desafección y que además es muy peligrosa. La desafección política en la ciudadanía genera un debilitamiento de las instituciones y, por tanto, un debilitamiento de los valores democráticos.

P. ¿Cree que vosotros, los políticos que estáis en el Congreso, pueden ayudar a reducir esa crispación que se suele trasladar a la calle?

R. Sí que podemos, y de hecho lo estamos intentando. Eso es trabajar y sacar adelante proyectos políticos, que conforman nuestro compromiso con la ciudadanía y seguir en el día a día luchando por lo que realmente le interesa. El problema es que nos encontramos en situaciones como que la semana pasada, se convalidaron cuatro Reales Decretos que tienden a seguir trabajando  a favor de sacar adelante medidas que favorezcan mejorar la vida de toda la ciudadanía y seguir en esa línea de modernización y progreso de nuestro país. Sin embargo, lo que cala, o lo que se comparte en los espacios mediáticos es la bronca, la confrontación, la división.

Entonces, difícilmente estas circunstancias pueden favorecer a bajar la crispación. Yo creo que nosotros somos responsables en nuestra acción política, pero, en realidad, todos somos responsables dando cabida a lo que realmente importa o a lo que confronta y divide.

P. Cuando la crispación se traslada a la calle, tristemente, se suelen atacar ideales y personas. Hemos visto el ataque a la Casa del Pueblo de Burgos. Yo, que vivo en Cáceres,  he visto varias pintadas haciendo referencia a la supuesta complicidad del PSOE con el terrorismo. ¿Qué piensa de estos actos? ¿Tiene miedo de que, en algún momento, vayan a más?

R. En verdad, sí que dan miedo, porque, a mí lo que realmente me preocupa de todo esto es el atentado a la democracia que se está haciendo por parte del partido de la ultraderecha. Un partido que además se aprovecha de una situación generada por una negación de nuestra historia. Esto ha permitido que haya una serie de generaciones que no pueden tener una referencia para contrastar, en cuanto a las barbaridades y en cuanto a las manifestaciones que vierten desde la ultraderecha porque se ha negado la existencia de esa parte de la historia en nuestra sociedad.

No hay más que decir que aquí se echó tierra encima, los colegios, los centros educativos obvian y no instruyen esta parte de nuestra historia. Pretenden además generar una confusión y una generación de desafección y de denostar la política y la acción política de este país en contra de los principales valores democráticos.

Hace poco, oí una frase y venía a decir que hoy, las democracias no caen con golpes de Estado o con enfrentamientos bélicos, sino que caen a base de agitación social. Niegan la legitimidad democrática y, muchas veces, entramos todos en esa normalidad de darle importancia a estos mensajes que van en contra de los principales valores democráticos y de convivencia.

P. La Moción de Censura es la que menos apoyos tiene en la Historia Democrática. Está destinada al fracaso, porque sólo cuenta con 52 votos. ¿Cuáles crees que son sus verdaderas intenciones?

R. A mi entender, vamos a presenciar un espectáculo electoralista de la ultraderecha. Ellos han montado su espacio de visibilidad y de atención, con ello además van a conseguir acaparar atención y visibilidad electoral para seguir disputándose el espacio electoral con el PP. A mí me parece muy lamentable que en este país, en el momento en el que estamos, con lo que estamos viviendo, con la necesidad que tienen los ciudadanos y ciudadanas de tener políticos haciendo política útil, y preocupándose por sacar adelante todas aquellas medidas que nos pueden ayudar a salir de la situación de crisis, estemos dedicando dos días de nuestra acción legislativa en la Cámara a que VOX organice un espectáculo electoral. Siguen buscando la confrontación y la bronca porque es lo único que hace la ultraderecha en este país.

P. ¿Le preocupa las últimas amenazas de Vox? ¿Cómo se combaten?

R. Me preocupan mucho porque son un ataque a la democracia. Me preocupa más que el populismo de sus mensajes cale en un sector de la ciudadanía española que, estoy convencida, no comparte sus objetivos. Pienso que hay muchísimos demócratas que han podido en algún momento votar a Vox por sus mensajes populistas, que encuentran mucha cobertura en los medios de comunicación. La única manera de contrarrestar esto es hacer mucha pedagogía, eliminar el foco de atención de la confrontación, por muy mediático que pueda ser en algún momento o muy populista. La ciudadanía tiene que recibir los mensajes que debe recibir: el trabajo, el esfuerzo y la necesidad de sacar adelante un proyecto compartido, sumar fuerzas y remar en la misma dirección para que todos y todas siempre desde el espacio de democracia, de igualdad y libertad podamos sacar adelante la situación de crisis que estamos viviendo. Sin embargo, estas amenazas utilizan la sensibilidad de la ciudadanía ante la dificultad de este momento para intentar condicionar los anhelos o las inquietudes de la ciudadanía en base a unos fines bastantes espurios.

P. ¿Cómo valora la labor que está realizando la ministra de Exteriores, Unión Europea y Cooperación?

R. Estoy encantada. Desde la dirección del Grupo Parlamentario llevó el área de internacional, y además en la Ejecutiva del PSOE soy la responsable del área de cooperación, por lo tanto, tengo una estrecha relación con el Ministerio. Creo que González Laya no solo ha venido a seguir reforzando el papel, que ya inició Josep Borrell en la anterior legislatura y el presidente del Gobierno, de España como referente en el mundo. Este papel se ha visto diluido en los años de gobierno del PP, en los que España dejó de aparecer en los foros internacionales, y un papel importante en Europa. Arancha González Laya ha dejado atrás el concepto clásico de diplomacia para sumarle una serie de factores muy adecuados a la realidad que vivimos. La acción del Ministerio de Exteriores está centrada en la defensa de los Derechos Humanos, con una política que ponga que prioriza los valores de igualdad, que no deje a nadie atrás, en defensa de la democracia.

P. En un momento de pandemia y crisis económica en muchos países, ¿Cuál cree que debe ser el papel de las agendas internacionales y ONGs?

R. Su papel es fundamental. La pandemia ha demostrado que debemos crear sociedades más justas, pero desde una perspectiva global. Los socialistas siempre hemos defendido las políticas de cooperación, pero ahora la pandemia nos ha puesto frente al espejo de que son retos urgentes que tenemos que abordar como sociedades. Para nosotros recuperar la política de cooperación al desarrollo es imperativo y debe situarse en el corazón de nuestra política exterior. El PSOE entiende la política de cooperación como lo que debe ser nuestra política exterior. Trabajamos estrechamente con las ONG no solo para seguir avanzando en la creación de sociedades más justas, sino para que todos avancemos a la vez. Ellas refuerzan la sensibilidad y el discurso realista en la importancia de las políticas de desarrollo. Eso trabaja en contra del discurso que quiere imponer la derecha en favor del aislacionismo, de interponer los intereses de otros a los nuestros y no es así: los intereses de España pasan por los intereses globales.

P. ¿Se debería repensar el concepto de cooperación al desarrollo tras la pandemia para adaptar a la nueva situación?

R. Ya estamos en ello. No creo que debamos esperar a que pase la pandemia para hacer una reforma que nos lleva interpelando ya tiempo y recuperar esta política de Estado. Exteriores, en plena pandemia, se apresuró a elaborar la estrategia de cooperación española para la respuesta de la crisis de la Covid-19, que ya alinea las necesidades actuales a cómo debe ser la cooperación. Desde el Gobierno y el PSOE ya estamos trabajando en la reforma del sistema que ya venía retrasándose mucho tiempo y que había que abordar de manera urgente. En el Congreso de los Diputados hemos hecho una solicitud para crear una subcomisión dentro de la Comisión de Cooperación al Desarrollo que va a representar un foro de debate conjunto con todos los agentes que intervienen dentro de la cooperación para elaborar un informe consensuado entre los agentes y los grupos políticos para que sea un elemento de sostenibilidad en las políticas de cooperación. Ese informe será la base sobre la que el Gobierno empezará a construir la nueva ley de cooperación y todas las reformas que debemos abordar.   

P. Forma parte de la Comisión de seguimiento del Pacto del gobierno de coalición, ¿Cómo valora el ambiente? ¿Cómo son las relaciones entre PSOE y Podemos?

R. Claro que lo hay. Por supuesto, como forma parte del diálogo político y más entre dos fuerzas que compartimos un amplio pilar de reivindicaciones progresistas, también tenemos diferencias, pero estas en ningún caso son insalvables, sino objeto de debate y discusión. Toda acción política requiere que se lleguen a puntos comunes en los que podamos sentirnos más identificados unos y otros. Esto forma parte de nuestra dedicación como representantes políticos. Además, hay un sentimiento de absoluta lealtad a la acción de gobierno, para alinear fuerzas y salir de esta situación en la que estamos cuanto antes.

P. Conoce a Luis Salaya desde que era concejal en la oposición, como compañero suyo. ¿Cómo valoras su gestión en Cáceres?

R. Me parece un político muy destacable, no solo por su compromiso inquebrantable con la ciudad de Cáceres, sino porque su visión política se ajusta a lo que yo creo que debemos poner en valor: la política debe ser un arma de transformación social. Luis es un hombre de diálogo, de consenso, de llegar a acuerdos. Eso hace que se esté consolidando como alcalde. No podemos perder la perspectiva de los difícil que está siendo la pandemia para los responsables de los Ayuntamientos a la hora de tomar decisiones socioeconómicas que nos obliga a repensar todo el modelo productivo. Esto podría pasar factura, pero él está siendo muy bien valorado por la ciudadanía. Se lo dicen en la calle.

P. Muchos jóvenes actualmente están desencantados con la política. ¿Por qué piensa que es así? ¿Qué le diría para cambiar esa actitud?

R. Creo que hay una bipolaridad en el interés de los jóvenes por la política. Hay un grupo de gente joven muy interesados en la política y que la entienden como esa herramienta de transformación y quieren participar en ella, ser determinantes. Eso es fantástico porque veníamos de una era en la que la desafección entre los jóvenes era aún mayor. Efectivamente, hay otro grupo de jóvenes muy sensibles a los discursos populistas, creo que por desinformación. Canalizan su información en base a canales muy intoxicados como pueden ser las redes sociales. La solución a todo esto es la información veraz y la educación, como pilar fundamental para superar todas estas lacras y que atacan a los valores democráticos.

P. Si tuviera a alguien delante que cree que todos los partidos son iguales, ¿Qué les diría?

R. Creo que es muy peligroso que la ciudadanía no crea en la política. No podríamos avanzar como sociedad si no hubiera política. La ciudadanía debe tener representantes que luchen por sus intereses. Les invitaría a participar en la política. No hay nada mejor que invitar a la sociedad pueda participar de la acción política para que vieran el trabajo que se hace. Por ejemplo, yo me encargo de llevar la Asistencia a la tribuna, por lo que he podido invitar a muchísimos colectivos a que vengan a ver un debate parlamentario y que puedan participar en grupos de trabajo.

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