Inicio Deportes Mariola Rus: “La clave del éxito de Las Cocodrilas es el esfuerzo”

Mariola Rus: “La clave del éxito de Las Cocodrilas es el esfuerzo”

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La actual presidenta de Las Cocodrilas ha sido figura clave en la apertura del rugby a la mujer. Junto con otras imprescindibles para la formación de la Selección Absoluta española de rugby, llevó a esta a lo más alto. Incluso cuando la FER no creía en ellas.

Entrevista realizada por Sara Portillo Maya y Daniel Caballero Vidal

Mariola Rus nos recibió en su lugar de trabajo. Pese a ser la presidenta de un equipo de rugby, esto no le da para comer… El rugby en general no da para comer, menos aún si eres mujer. Aunque esto ha evolucionado, en pleno siglo XXI se sigue dando.
Los comienzos de la que fuera capitana de la Selección española de rugby no apuntaban a este deporte. Era el baloncesto lo que Mariola Rus practicaba llegando incluso a jugar con la Selección andaluza o en Liga 2. La casualidad quiso que una compañera del equipo de baloncesto de Madrid le hablara de este deporte, que en Sevilla las mujeres no practiban. Se trataba de una época en la que tan solo existían dos equipos femeninos, uno en Barcelona y otro en Madrid. Fue acercarse un poco al rugby y no poder dejarlo jamás: “Me quedé enamorada del deporte”, dice con morriña.
Estuvo compaginando baloncesto y rugby hasta que el tiempo la obligó a decantarse por uno. Por supuesto, este fue el rugby. Nuevamente el destino, la casualidad o llámese como quiera, quiso que el seleccionador de Nueva Zelanda fuera el entrenador del equipo de rugby madrileño. Se comenzó a hablar de un combinado español que poco a poco, y con muchísimo esfuerzo, logró ser reconocido como oficial. La mujer en el rugby prácticamente fue evolucionando por sí sola y con la ayuda de algunos voluntarios valientes que creían en la necesidad de apoyar a una Selección que estaba dando mejores resultados que la masculina. Lo hacían, además, sin ningún tipo de remuneración, sin más placer que el trabajo bien hecho.
Mariola tuvo la suerte de contar con una familia que siempre la apoyó, y con una pareja que estuvo ahí en todo momento para todo lo que necesitara. Muchas tuvieron que dejar este maravilloso deporte caracterizado por sus buenos valores como “el compañerismo”. Mariola continuó hasta que la edad le impidió seguir jugando. No obstante, sigue ligada al rugby siendo presidenta de Las Cocodrilas, sus “niñas”.

*Cuando la entrevista se realizó, Las Cocodrilas aún estaban disputándose la fase de ascenso. Recientemente han logrado ascender a la máxima categoría del rugby español, La Liga Iberdrola convirtiéndose, además, en el primer conjunto andaluz en lograrlo.

¿Por qué rugby?
Yo empecé a jugar al baloncesto, pero una compañera mía del equipo de baloncesto de Madrid que estaba estudiando allí Educación Física me dijo que era alta y fuerte y que probara el rugby. El rugby femenino en Sevilla no existía, aquí nadie jugaba, y fui un día. Cuando vi el compañerismo que había entre ellas, la buena dinámica, el buen rollo en general, me pareció maravilloso. Me quedé enamorada del deporte. Fui compaginando baloncesto y rugby hasta que entré en la Selección española de rugby y me decidí por él.

¿Qué edad tenía cuando entró en la Selección?
Empecé en la Selección absoluta muy pronto, con 19 años.

Dijo que no fue el rugby lo primero que le llamó la atención, pero ¿por qué se quedó en él? ¿Fue solo el hecho de entrar en la Absoluta?
No. Lo que más me llamó la atención fueron los valores del deporte. Nada más entrar todo el mundo te trata de tú a tú y te enseña. Yo al momento de entrar tenía a una persona al lado que me estaba diciendo: “ven por aquí”, “colócate así”, “ponte de esta manera”, “ten cuidado no te vayas a hacer daño”, etc. Estaban muy pendientes de mí. Como somos muy pocas en este deporte, hacemos mucho hincapié en promocionarlas. Cuando entra alguien nueva siempre intentamos que se quede, que no se vaya. Eso fue lo que más me llamó la atención: lo atentas que estaban en mi persona. Tienen una buena dinámica. Después de cada entrenamiento se quedan juntas tomándose una cerveza. A cenar o a cualquier evento deportivo que haya van juntas… Por ejemplo, ahora estamos yendo [Las Cocodrilas] a ver al equipo de fútbol femenino del Betis porque una compañera nuestra está de fisio. Vamos todas. Es muy curioso: se hacen muchas actividades paralelas al rugby, pero todas juntas.

¿Siempre ha jugado solo con niñas al rugby?
Actualmente se juegan equipos mixtos hasta los 16 años. Cuando yo entré a jugar al rugby, como ya tenía 19, entré solo con chicas. Cuando llegué a Sevilla después de estudiar la carrera yo estaba entrenando con la Selección Española ya. Llegué aquí y necesitaba entrenar. Como no había rugby femenino empecé a entrenar con chicos. Todos niños y yo.

¿Notó mucho la diferencia?
Sobre todo a nivel de peso, de cuerpo, de fuerza, de resistencia… A mí me vino estupendamente porque yo entrenaba dos veces en semana con ellos y me notaba una mejoría increíble. Me tenía que esforzar muchísimo. Entrenaba con ellos y luego viajaba a Madrid para jugar con mi equipo.

Imagino que es algo parecido al fútbol femenino y masculino. El masculino es más físico y el femenino más táctico, ¿no?
Sí… Aunque en el rugby, ya sea masculino o femenino, la condición física es el 80% de un deportista, del jugador. Tenemos que estar muy bien físicamente sobre todo para prevenir lesiones. Al haber tanto contacto físico necesitamos estar muy protegidos para no lesionarnos.

¿Cómo se lo tomaron en casa?
En mi casa somos una familia grande de 10 hermanos. Mi padre siempre promocionaba que hiciéramos deporte, nos ha motivado y ayudado a que lo hiciéramos. Yo en baloncesto jugaba a buen nivel. También estaba en la Selección andaluza, sevillana, jugué en Liga 2… Cuando cambié mi padre me decía que por qué. Si me gustaba lo veía bien, pero cuando ya me empezó a ver con golpes: con un ojo morado, con alguna brecha… me preguntaba si era necesario. Me veía tan motivada, subiendo tan rápido a nivel de selecciones y tal que me apoyó a muerte. Estaba tan asombrado de cómo estaba yo de contenta… Fue donde más contenta había estado en mi vida, en el terreno del deporte. Eso al final compensa que los demás te vean con un moratón o algo.

Entonces lo que le provocaba más rechazo era que se le hiciera daño y no el machismo en sí de la época, ¿no?
En mi familia ese problema no lo tuvimos. Mi madre sí decía que si no había deportes más femeninos y con menos golpes, pero después nunca me dijeron nada y siempre me han apoyado al 100%. En ese aspecto yo siempre he estado arropada. Mi pareja, con la que llevo 30 años, me ha apoyado al máximo. De hecho, he sido madre durante la Selección y he estado de baja. Cuando he tenido que competir e ir a concentraciones él se ha quedado con el bebé siempre sin ningún problema.

A nivel institucional, ¿el hecho de quedarse embarazada le afectó de algún modo o sí notó respaldo?
Yo me quedé embarazada ya con 31 años. Fue un problema porque había un mundial a un año vista. Se preocuparon, pero yo dije que iba a intentar tener el bebé. Nació en enero de 2001, y en abril de 2002 era el Mundial. Tenía 14 meses, entonces llegué a este. A los 9 meses me fui a la concentración y al año estaba jugándolo sin problemas.

¿Qué características esenciales tiene que tener una mujer, o un hombre, para dedicarse a este deporte?
Las características físicas. Afortunadamente el rugby es un deporte en el que todo el mundo tiene cabida. Hacen falta altos, bajos, gordos, delgados, rápidos, lentos, fuertes… Es necesario que haya cualidades físicas muy distintas porque hay 15 puestos diferentes. No es como el fútbol u otros deportes que son como muy iguales. En rugby estamos todo tipos de deportistas, pero hay que estar muy protegida a nivel muscular y después tener una resistencia aeróbica y anaeróbica muy entrenada. Cada puesto en el rugby exige una cualidad (rapidez, resistencia…). A nivel de valores. Lo importante de un jugador de rugby es que tiene que ser muy humilde. Nunca se te puede subir que estás en lo alto. Ser muy buen compañero y esforzarte al máximo en cada partido. Hay que ser muy positivo y ante un fallo de un compañero hay que apoyar. En el baloncesto tú fallas una canasta y no pasa nada, pero en rugby tú fallas un pase y puede ser un mal golpe a un compañero tuyo. Por eso hay que estar muy cerquita para apoyarlo. El apoyo, el compañerismo y la humildad es fundamental.

Mariola rus: “Afortunadamente el rugby es un deporte en el que todo el mundo tiene cabida”

Dentro del rugby, ¿cómo es la mujer deportista? ¿Está bien vista, o aún tienen que lidiar con situaciones machistas?
Seguimos lidiando 100%. Cuando comencé tuve la suerte de estar en la primera selección nacional. Nosotras fuimos pioneras para conformar la primera selección. Cuando la montamos ni la propia Federación Española creía en nosotras. Tú ves mi currículo y mis primeros partidos internacionales no constan porque éramos no oficiales, no oficiosas. Nadie creía en nosotras. Fuimos al primer Mundial y quedamos quintas del mundo. Eso ha sido el mejor puesto que ha tenido la Selección Española nunca. A los pocos años fuimos campeonas de Europa y no se lo podían ni creer. No apostaban por nosotras para nada. No teníamos ni remuneración económica, ni apoyo económico… Yo en este colegio afortunadamente sí lo tuve, pero mis compañeras no tenían apoyo laboral. Tenían que pedir días de vacaciones para poder ir a la Selección con lo cual luego llegaban las vacaciones y no tenían nada libre. Era muy difícil.

mariola rus: “ni la propia federación española de rugby creía en nosotras”

Entonces a nivel institucional no sentíais respaldo en absoluto, ¿y ahora?
Actualmente ha mejorado muchísimo porque estamos de moda y porque las chicas han dado muy buenos resultados. Por fin ven ellos que tienen que apoyarnos porque es que hemos ido a las Olimpiadas. Solo el femenino, el masculino no lo ha conseguido. Somos campeonas de Europa varias veces y hemos ido a mundiales. Yo he jugado tres mundiales, cosa que el masculino nunca ha hecho. Es que a la fuerza tienen que creer en nosotras. Ha sido a base de luchar muchísimo. Han tenido que apostar porque Europa y el Mundo nos reclamaba como Selección.

Entonces no se entiende tampoco la escasa repercusión a nivel mediático que se os da a vosotras. Sí se retransmiten algunos partidos masculinos y es más complicado en vosotras, ¿no?
Nosotras estamos jugando ahora la fase de ascenso igual que el masculino. Lo nuestro es histórico porque nadie la ha jugado anteriormente y nadie está consiguiendo estos resultados. Al Ciencias lo retransmite Canal Sur este domingo a las 13:00 y nosotros jugamos a las 11 y no nos van a retransmitir. Estamos viendo que en mayo de 2018 sigue habiendo esa desigualdad.

Para informarnos sobre Las Cocodrilas hay que ir a vuestro propio Twitter, web o a medios muy especializados…
Rugby Spain es el único medio que se está preocupando. Ahora me ha vuelto a pedir la credencial para este partido. Es el único que está pidiéndonos algo. Ya te digo, Canal Sur va a grabar ese partido a la 13:00. Nosotras le hemos pedido que nos grabe antes y no ha habido respuesta.

Comentó que la selección femenina de rugby está gracias a las jugadoras, ¿cómo fueron los inicios de esta?
Es curiosísimo. Nosotras empezamos porque la Selección de Nueva Zelanda viajaba a Madrid y yo vivía allí en ese momento. Un entrenador que era entrenador de la Selección femenina de Nueva Zelanda era casualmente entrenador de Arquitectura de Madrid. Como nos conocía nos planteó la idea de formar un equipo español de rugby para jugar contra Nueva Zelanda. Nosotras dijimos que encantadas, pero que cómo lo hacemos. Fuimos a la Federación y nos dijeron que nos prestaban las camisetas, poco más. ¿Qué hicimos? Solo existía el rugby femenino en Cataluña y en Madrid. Los dos entrenadores de los dos equipos fundamentales fueron los seleccionadores. Cogieron a las mejores de cada equipo e hicimos un combinado español. No nos llamábamos ni selección española, era un combinado español. Cuando jugamos nos ganaron por un palizón, pero hicimos un buen papel y no habíamos entrenado ni un día juntas. A partir de ahí vimos que teníamos posibilidades y entre nosotras fuimos organizando unos entrenamientos, partidos amistosos… Se hizo la Selección madrileña y la catalana. Se jugó un partido ya. Esos mismos seleccionadores fueron los dos primeros con los que luego fuimos al Mundial. Surgió así, porque nosotras nos empezamos a mover. En el Mundial de Cardiff del 91 yo me lavaba mis camisetas, los entrenadores no cobrábamos nada a nadie y el médico que nos acompañó era un médico jugador de rugby que quiso acompañarnos sin cobrar nada.

Una vez que se fueron profesionalizando un poco más, jugaron mundiales y ganaron europeos, ¿vieron resultados económicos? ¿Cómo lo hacían sin ganar nada para sobrevivir, para poder viajar…?
No. Viajar era algo que sí pagaba la Federación, pero a nosotras el rugby siempre nos ha costado el dinero. Hoy en día no. Ahora tienen becas. Yo por ejemplo el último año que jugué, que jugué un Mundial, sí vi un respaldo económico porque tenía una beca del Consejo Superior de Deportes. Tuve incluso que declarar a Hacienda. Sin embargo, eran 60 euros por partido. Eso no es dinero. Ni el material que te compras para jugar, unas botas buenas, unas buenas protecciones… no te cubrían eso. Aquí en el colegio no me quitaban el dinero cada vez que iba, pero otra gente al pedirse días tenía que pagar el día de asuntos propios. O sea, días sin sueldo.

En unas jornadas sobre comunicación deportiva que hubo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, comentó que ese dinero lo guardaban en una cuenta bancaria y que usted misma se encargaba de ello. Dijo que lo hacían para tener entrenadores, para que nuevas chicas que quisieran tuvieran la oportunidad… ¿cómo lo hizo? ¿Cómo se organizaban?
Nos daba tantísima rabia de que nos pagaran tan poco dinero… 30 euros, que en aquel momento eran 5000 pesetas. Era tan ridículo… Con ese dinero no podíamos hacer nada, ni nos daba para irnos a comer. Lo reunimos en una cuenta para todas las chicas que tuvieran interés y motivación en hacer un curso de entrenadores, de árbitras e incluso nos pagábamos algún tipo de ayuda cuando nos lesionábamos. Eso era lo que hacíamos. Yo en ese momento era la capitana. Hice una cuenta a nombre de la capitana y la subcapitana, que éramos Mariana y yo. Dejábamos ese dinero. Luego faltaba dinero siempre y poníamos al final más (risas). Sin embargo, aquello nos motivó muchísimo porque podíamos ayudar a gente que tenía la iniciativa.

Había una motivación altruista también, ¿no?
Vamos, totalmente. Era una ONG (risas)

A día de hoy, ¿qué es de esa cuenta?
Ya no existe. Empezaron ya a aparecer las becas del Consejo Superior de Deportes y era más dinero. Aquella cuenta fue por un enfado que tuvimos también. “Pa este dinero, no lo queremos”, entonces duró un par de años solo.

La Selección de rugby ha logrado muchas cosas, ha ganado europeos e incluso ha quedado quinta en un Mundial. ¿Cómo lo vivieron?
Para nosotras fue algo increíble. No nos conocían. Imagínate ir a Cardiff, a Gales… La Selección española formada por 20 chaladas que se han juntado con dos entrenadores y ¡ala venga! (risas). Empezamos a jugar el primer día en un amistoso con Nueva Zelanda y empatamos. Luego jugamos otro amistoso con Italia y lo ganamos. Ya empezaban a tenernos miedo. Cuando llegamos a la competición oficial ganamos todos los partidos. Perdimos solo cuando ya pasamos de grupo, que quedamos quintas. Fue el primer Mundial Femenino de Rugby en todos los aspectos.

¿Notaron cierta repercusión mediática? ¿Hubiera sido diferente de haberse tratado de rugby masculino?
Pues nada, no tuvimos repercusión. Totalmente habría sido diferente si se hubiera tratado de la masculina. No salió nada en ninguna prensa. En ningún sitio. Nada. Ni en internacional.

Comentó también que su padre no se había enterado de cuando ganasteis el Europeo, incluso pensaba que la habíais perdido.
Claro, no existía como ahora internet, los móviles… Mi padre el pobre estaba siempre esperando a ver si en la prensa salía algo y salió al revés. Aparecía que habíamos perdido contra Italia y era en Italia el Europeo. Lo vio en una nota de prensa minúscula. Cuando yo lo llamé super emocionada de que lo habíamos ganado… no se lo creía. Yo llego campeona de Europa a Madrid y nadie me recibe. Llego campeona de Europa al AVE y nadie me recibe. Nadie.

mariola rus: “yo llego campeona de europa a brasil y nadie me recibe”

¿En Italia había mucha diferencia con respecto a España en ese tema?
Sí, muchísima porque en Italia el rugby es muy importante. Hay hasta asignaciones y nos han ganado por goleadas. Al principio éramos parejos y nos han ganado por goleadas. Ellos han organizado un Europeo, nosotros como España no hemos organizado nunca nada. Ganar en su propio país… Nosotras lo vivimos como un fiestón.

¿Hay mucha diferencia entre rugby femenino y masculino en cuanto a salarios…?
Al principio no lo había porque no había salario para nadie. Ahora tampoco lo hay, el salario es mínimo para todos. Ahora mismo es por posición que quedes en Europeos… Nosotras hemos recibido más subvenciones. No es que el jugador gane más dinero o la jugadora gane más dinero, pero sí hay más subvenciones para que las chicas viajen más. Eso va por méritos deportivos. Antiguamente nosotras teníamos más méritos y eso a la Federación le repercutía más dinero, pero nosotras no lo veíamos. Ahora sí.

¿Da para vivir este deporte?
No, no no. No da para vivir. Ni actualmente las jugadoras viven de eso. No viven ni temporalmente de eso.

¿En algún momento se podrá dar ese salto en esta disciplina?
Yo soy muy optimista por naturaleza y creo que ahora estamos de moda. Más aún el rugby femenino. Es que estamos demostrando que se está dando muchísimo espectáculo. Sin embargo, televisión por ejemplo… para nosotras es más difícil tener patrocinadores. El patrocinio es lo que te da dinero para viajar, para moverse y para que las chicas tengan unas buenas condiciones. Si no salimos en televisión ni en prensa, el patrocinio queda en nada. Una persona que te patrocina quiere salir en prensa, quiere que se vea. Quiere repercusión mediática y nosotras no la estamos teniendo. Si no tenemos a los medios de comunicación detrás… es difícil.
Comentó que, en el caso de Las Cocodrilas, era una jugadora la que se encargaba de llevarlo todo: previas, crónicas…
Todo, sí. Marta, que estudia Periodismo, es la que lo está haciendo todo. Hace los carteles. Las redes sociales son importantísimas. Todos los carteles que habéis visto por Facebook o por Instagram los hace ella. Creo que nosotras estamos moviendo muy bien estas redes.

¿Está evolucionando el tratamiento que los medios de comunicación hacen al rugby femenino?
Sí. Estábamos muy estancados. Es verdad que creo que estamos de moda. La gente se está preocupando más. Yo me siento más respaldada. Yo, que he vivido desde el 91 como Selección hasta el 2018… Mi móvil no para de sonar. Creo que la mujer está más de moda como deportista y el rugby ha llamado un poco más la atención.

El hecho de tener que dar charlas o conferencias en universidades, ¿ayuda a que dentro del ámbito universitario se os conozca más?
De esa charla he tenido ya tres entrevistas. Esta es la tercera. Luego un exponente que estuvo también antes en esa charla que es valenciano me ha propuesto hacer un cuento sobre rugby femenino. Con Carolina Marín va a hacer uno de bádminton y conmigo de rugby. Eso abre puertas.

Es gratificante eso…
Hombre, saber que voy a trabajar para que otras chicas puedan jugar… Para mí es lo máximo. Yo tengo a una hija con 9 años jugando. Que yo a mi hija pueda abrirle puertas… imagínate.

Momento más emotivo/gratificante que te ha dado el rugby.
El más emotivo fue el Mundial de 2002. Mi padre estaba muy enfermo y yo dudé de ir al Mundial. Como era en Barcelona fui. Tenía a un bebé de un año y mi marido se trasladó a Barcelona a vivir conmigo para estar cerquita. Mi padre falleció justo en el Mundial. Yo jugué un partido contra Japón y me dejaron venir. Lo enterramos y ese mismo día, tras el entierro, me fui a Barcelona de nuevo porque jugaba al día siguiente contra Inglaterra. Mi familia es muy animosa y me ha apoyado siempre al máximo. Se presentaron 42 personas en Barcelona para verme jugar. Somos 10 hermanos, con más de 20 sobrinos y fueron todos con mi madre. Había un minuto de silencio en honor a mi padre. Yo cuando los vi en la grada imagínate cómo me puse. Me puse nerviosa y me harté de llorar. Jugué con una fuerza que no sé de dónde la saqué. De hecho, a Inglaterra nunca le habíamos metido un ensayo, y fue histórico que nos fuimos ganando. Nos ganaron al final, pero fue el partido que mejor hemos jugado bajo mi punto de vista. En ese momento no era ya capitana, pero abanderamos una fortaleza espiritual de motivación por lo que estaba sucediendo. Para mí fue el más emotivo. Cuando acabó el partido la Federación decidió regalarnos las camisetas y nunca nos las daban. Todas las jugadoras se las dieron a mi familia. Eso fue muy emotivo también.

Al final lo que quedan son esas experiencias, ¿no?
Eso no tiene precio (risas).

Una vez finalizada su etapa como jugadora ha seguido ligada al mundo del rugby. Ahora eres presidenta de Las Cocodrilas, ¿cómo ve a su equipo?
Nunca me he desvinculado porque este colegio tiene tradición gracias a Antonio Mejía, que falleció el año pasado y era profesor de Educación Física. Lo sucedí a él y la casualidad es que también jugaba al rugby. Yo heredo balones, gente motivada… una escuela. Tan paralelamente a mi preparación como jugadora comienzo una escuela de rugby que es la que sigue ahora, El Mairena. Siempre he estado ligada como formadora y como jugadora. Me desvinculo un poco cuando soy madre, pero me dura esa desvinculación tres años. Vuelvo a tope y ahora tengo a un equipo sénior femenino en la máxima categoría. Estoy super motivada. El año pasado me dijeron de ser la presidenta y para mí fue un honor, un orgullo.

Ha sido entrenadora también.
Muchísimos años. Es lo que más tiempo he sido creo. Sobre todo, de niños pequeños: de 5º y 6º que tienen 10 añitos.

¿Qué es lo que más le gusta: jugadora, entrenadora, presidenta?
Ser jugadora es lo que más. Ser entrenadora no me motiva mucho porque es como un continuo de lo mismo que hago en clase. A mí me gusta hacer algo fuera en mi tiempo libre que no sea organizar y mandar. Me gusta muchísimo que me manden, jugar. Disfruto mucho jugando al rugby, es lo que más me gusta.

¿Sigue jugando pachangas?
Sí. Tengo un equipo de veteranas que nos presentamos a todo. Hemos hecho el triatlón juntas este año. Ahora por ejemplo si miras mi WhatsApp verás que el domingo ya tenemos organizada la grada, partido, equipaciones para el partido, un concierto para después… El mundo del rugby es muy importante durante el partido, antes del partido y después del partido. Eso es fundamental.

¿Cómo es la vida de una presidenta de un equipo de rugby?
El WhatsApp es constante, las llamadas son constantes… me dura la batería del móvil medio día. Lo que pasa es que las chicas deportistas son muy agradecidas. Como no están acostumbradas a recibir, en cuanto tú les das y les facilitas son super agradecidas. Es un “gracias” constantemente, unos abrazos y unos besos. Yo no pude ir a Valladolid porque mi marido tuvo un accidente de bicicleta y estaba en el hospital. No fui, pero cuando quedaron campeonas en Valladolid fui a recibirlas a las 11 de la noche. Ellas lloraban de que yo estuviera allí y yo lloraba de cómo me recibieron. Cómo me quieren, simplemente por el hecho de recibirlas.

mariola rus: “las deportistas son muy agradecidas porque no están acostumbradas a recibir”

Imagino que para ellas será todo un referente, ¿no?
Para ellas yo soy un referente. Ellas ven que yo trabajo para ellas, para su proyecto y se sienten fortalecidas. Yo les doy fortaleza simplemente. Estoy entregada porque lo que están haciendo es un esfuerzo muy grande. Hay un coche que viene de Utrera entero lleno de jugadoras para entrenar y otro de Huelva. Mi primera jugadora de rugby es ahora la capitana. Ella es médico ya profesional en Huelva. Esa chica viene a entrenar todos los días desde allí y llena un coche. Eso le cuesta dinero, eso no se lo paga nadie. Cuesta dinero y esfuerzo. Acaba de entrenar a las 11 de la noche. De 9 y media a 11. Esa chica se ducha y se va. A lo mejor tiene luego guardia en el hospital o lo que sea.

La que hace rugby es porque realmente le gusta.
Totalmente.

Habéis quedado como campeonas de grupo sin haber perdido ningún partido con 7 puntos en contra y 628 a favor, datos que muestran una clara superioridad durante todo el campeonato y el domingo vais a disputar la semifinal de los playoffs de ascenso, ¿Qué siente al ver como el equipo no para de crecer y hacer historia?
Yo me siento muy orgullosa, es la palabra. La segunda palabra que se me viene a la cabeza es confianza ciega en ellas, en su trabajo. Valoro mucho el esfuerzo que han hecho. Tengo un sentimiento maternal. Son mis niñas. Mi hija juega este domingo el campeonato de España de baloncesto. Ella me dice: “Mamá, ¿vas a ver a tus niñas y no vas a ver a tu hija?”. En mi casa ellas ya son mis niñas. Yo le digo que tengo que ir, que ella tiene ya a mucha gente que la apoya y su padre va a ir y la va a apoyar. Yo tengo que estar ahí presente, porque yo soy una figura para ellas -Las Cocodrilas-. Les doy tranquilidad, confianza. Igual que yo me siento orgullosa de ellas como una madre, yo sé que a ellas les provoco confianza. Tengo que estar. Nadie es imprescindible en realidad y van a jugar igual de bien sin mí, pero yo quiero estar y ellas quieren que yo esté. Es un amor de familia lo que tenemos.

Aunque nadie sea imprescindible, sí que se juega con una motivación extra. Es como lo que comentaba antes en el partido ante Inglaterra en el que se presentó toda su familia tras el fallecimiento de su padre. Es una motivación que en el terreno de juego se acaba notando, ¿no?
Ellas sí que lo acaban notando mucho. Yo estoy en la banda y a lo mejor les digo “paciencia”. Creo que no son necesarias las prisas. El buen juego llega cuando uno se lo cree, sin precipitarse. Cuando algo les sale mal les digo que no pasa nada. “Confianza, paciencia…”, ellas lo escuchan de mí, que yo no les voy a reñir. Entonces si ven que yo confío en ellas, ellas acaban confiando en ellas. Creo que es simplemente eso. Si no estoy también lo harán. Es verdad que es bonito estar porque la mayoría de las jugadoras que están ahí han sido alumnas mías. Han pasado por mis manos como jugadoras y como alumnas. De hecho, de varias he sido hasta su tutora. La relación que tenemos es muy bonita. Les deseo buenas noches y todo, como si fueran mis niñas.

¿Cuál cree que es la clave de todo el éxito que está teniendo Las Cocodrilas?
El trabajo. No me cabe la menor duda que es el esfuerzo diario. Son niñas que desde que se levantan se cuidan. A nivel de sueño, a nivel de alimentación, a nivel de costumbres de descanso y de entrenamiento. Ellas entrenan dos veces al día casi todas. A nivel de pesas, de condición física y a nivel técnico y táctico.

Teniendo en cuenta también que tendrán que estudiar, trabajar y que no viven de eso.
A ellas les cuesta el dinero. La equipación ahora nos la ha pagado la empresa, pero hasta ahora la habíamos pagado nosotras. Ponemos dinero para el tercer tiempo y los pagamos de su bolsillo.

¿Hay mucha diferencia de edades en el equipo?
Sí. Este año es curioso, pero sí. Hay muchas jovencitas de 20 años a las que llamamos mini-cocos. Luego tenemos a las más veteranas que tienen entre 25 y 30 años. La médica es la más mayor. A mí me llaman la abuela.

¿A qué edades se suele dejar de jugar al rugby?
Lo difícil es ser madre y seguir jugando. Eso lo hemos hecho solo dos personas que yo conozco de toda España. Muy pocas. Para ser madre y seguir jugando tienes que tener a una pareja que te apoye y crea en ti. A mí, cuando estaba embarazada de 3 meses, me llamó el seleccionador para preguntarme que si contaba conmigo para el Mundial. Yo lo miré a él -su pareja- y dije que sí. Me dijo que por supuesto, que claro que sí. Yo entrené hasta el último día de embarazo y al mes de tener a mi hija ya estaba corriendo. ¿Cuántas madres no pueden hacerlo porque sus parejas no las van a apoyar, a permitir? Yo los viernes me iba a Madrid a jugar y dejaba a mi hija con cuatro o cinco meses en Sevilla con su padre. Eso muchos padres no lo hacen. Cuando me iba de concentración, mi marido se pillaba vacaciones y a lo mejor iba a verme cuatro días. Me volvía loca de contenta. Ese apoyo sentimental tienes que tenerlo. Es mucha teoría y en la práctica es difícil.

En caso de que Las Cocodrilas ascendieran a Liga Iberdrola, ¿cómo repercutirá al club a nivel económico, publicitario…?
Ayer tuvimos una reunión solo para eso de toda la junta del equipo y hay que prepararlo ya. No podemos sacar la bandera, nos quedan dos pasos importantes. Como yo digo, dos finales. Esta final es más fácil y la segunda es en Madrid. Si ganamos esas dos finales tenemos que verlo ya. Es verdad que ya hemos tocado empresas para que nos ayuden porque el presupuesto es altísimo. Pasamos de 10 000 euros a 42 000 euros. Se triplica, siempre que las jugadoras nunca reciban nada. Solo para transportes y campos de entrenamientos. Ahí tenemos que barajar cosas. Tenemos al club muy implicado, todo el mundo está muy motivado. Nosotros en la junta somos 12 personas que trabajamos solo para eso ahora mismo. En cuanto a la repercusión seguramente la empresa que elijamos para que nos patrocine sea mucho más fácil. Salir en prensa y salir en TV, ser televisadas todos los fines de semana… Eso tiene una repercusión.

Imagino que la gran labor de todo el equipo tiene que ver con el buen funcionamiento de todos los departamentos del club, jugadoras, entrenadores… ¿Cuál es su parte de responsabilidad en todos los éxitos que está cosechando el equipo?
Hay presidentes que solo ejercen una presidencia burocrática. En mi caso no es burocrática porque yo lo odio. Hay un chico que es abogado que es el que lo hace todo. Yo me apoyo 100% en él. El domingo, voy a quedar con ellas para desayunar antes del partido. Hago trenzas, peino, les echo vaselina a las niñas, las agarro las toco, les doy masaje y les ato los cordones si hace falta. No tengo ese estatus con ellas. No me creo que sea la presidenta. Ellas tienen su cachondeo y me dicen “la abuela presi” (risas). Ellas no me ven así y yo tampoco me veo así. Compro gomillas verdes, a juego con la equipación y siempre llevo una sorpresa. Hay un trato de tú a tú. No me siento directiva con ellas, me siento parte del equipo. Grito, lloro y lo hago todo con ellas. Cuando se lesiona una me entra una llorentina… impresionante. Es un sentido maternal. Me siento muy responsable y a veces pienso que en exceso.

mariola rus: “hay un trato de tú a tú, no me siento directiva con ellas”

Su vida como profesora de educación física, lejos de esto, ¿le gusta?
Sí. Yo soy profesora por vocación. Tengo un trato con ellos muy cordial. Por eso luego tampoco me cuesta tenerlo con las jugadoras. Soy una persona exigente, pero a la vez afable.

¿Con qué se queda de todo lo que hace?
Con mis jugadoras de rugby, que es lo que más me gusta. Sin duda.

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