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Tezanos lo vuelve a hacer: el PSOE por las nubes

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José Félix Tezanos, de la cúpula del PSOE al CIS
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Los métodos de Tezanos vuelven a ser discutidos. Le otorga un escaso porcentaje de intención de voto al Partido Popular. En comparación, el PSOE le sacaría casi el doble. El resto de partidos obtienen similares resultados.

El CIS castiga a los españoles con 300.000 euros menos. La encuesta realizada a casi 16.500 personas, llega casi al medio millón de coste. El artífice de esto es José Félix Tezanos, quien es el actual director del Centro de Investigaciones Sociológicas, institución que se encarga de dicha encuesta. Ex-miembro de la directiva federal del PSOE, fue fiel escudero de Alfonso Guerra, hasta que decidió suplantarlo al llegar Pedro Sánchez al poder. Nuestro presidente relevó a Guerra de la única institución donde poseía un cargo político: la Fundación Pablo Iglesias. Depuesto el histórico número dos de Felipe González, Tezanos aceptó de buena gana relevarlo. Esto fue el comienzo de la enemistad entre Guerra y su discípulo más aventajado.

A sus 73 años (Santander, 1946) José Félix Tezanos se ha convertido en la pieza angular de la manipulación mediática del voto. Quizás debido a un descontento impalpable y una fragmentación del voto “anti”, el CIS de noviembre respecto a la intención de voto en Andalucía fue un desastre. Quedó de manifiesto la veleidad y error de las encuestas prefabricadas. Por aquel entonces, PSOE y Podemos recibían de Tezanos el 57% de la intención de voto [1] que finalmente acabaron resultando un 44%, perdiendo históricamente el poder de su particular feudo andaluz. Por otra parte, también fue significativa la incapacidad que tuvo el sociólogo de detectar el fenómeno VOX. En su última encuesta del CIS advertía que apenas lograría tener representantes en el Parlamento Andaluz, dándole un ínfimo 3,5%. Tendría un índice de error abismal, ya que en el caso de los novatos en el Parlamento, su porción de la tarta supondría un 11% del voto andaluz.

En este caso, el cántabro nos deleita con otra rotunda victoria socialista. El PSOE se erguiría con un 30% de los votos como campeonísimo. En un segundo nivel, quedaría muy por debajo la formación popular. El PP de Pablo Casado no conseguiría apenas llegar a la mitad de los votos socialistas, con un pírrico 17%. El bronce quedaría más igualado, donde la tercera plaza quedaría disputada por las tres formaciones de ámbito estatal: Ciudadanos, Podemos y VOX. En dicho orden, se repartirían el 13,5%, 13% y 12%.

Sin pasar por el Sistema D’Hont, los tantos por cientos no son significativos. Esto solo puede conducir a ver tendencias inconsistentes, pero podríamos encontrar pequeñas novedades. En primer lugar, parece ser que el conjunto de partidos de centro derecha, ya no superará a los de izquierda. Si los partidos correspondientes a Albert Rivera, Santiago Abascal y Pablo Casado suman entre ellos un 42,5%, esto sería superado por el 43% de intención de voto que sumaría la de los dirigentes de la izquierda española. Tezanos parece indicarnos que Pablo Iglesias y Pedro Sánchez parten con ventaja.

Las elecciones andaluzas nos dejaron una senda de aprendizaje: las encuestas solo sirven para manipular el voto, no para decidirlo. De todas formas, lo que parece que estará claro será una primera plaza socialista. Le seguirá una segunda plaza popular, y una tercera en pugna entre VOX, Podemos y Ciudadanos.

Ante la importancia que tendrán partidos periféricos, no descartamos que haya nuevos guiños de Pedro Sánchez hacia los independentistas. PNV, Bildu, Esquerra Republicana, Junts per Catalunya, Coalición Canaria seguirán siendo minoritarios. No obstante decidirán la agenda de la izquierda si ésta opta a formar gobierno. Sin embargo, en la derecha, los desencuentros entre Rivera y Abascal parecen haber disminuido gracias al efecto vertebrador de Casado como punto de encuentro.

El peor parado

Albert Rivera y los naranjas serán los que peor se encuentren en esta encrucijada política. Los desencuentros y desaires llevados a cabo contra los de Pedro Sánchez han enemistado terriblemente a ambas formaciones. Alentado por un resquemor proveniente de la ruptura unilateral del pacto de gobierno de Andalucía entre C’s y PSOE, Rivera ha perjurado no pactar con Pedro Sánchez.

En dicho caso, su negación a un gobierno junto a la “ultraderecha” de VOX, puede convertir cualquier resultado naranja en un ostracismo político. Sin poder pactar hacia la izquierda, ni hacia la derecha, puede llegar a aislarse políticamente. Si no quiere presentarse como incongruente con sus propias palabras deberá retractarse.

Una opción pasa por mirar de nuevo a Ferraz, cediendo a pactar con los valedores del diálogo con los independentistas. Posibilitando un gobierno de centro progresista a la andaluza, como ya hicieran Susana Díaz y Juan Marín. No obstante, el porcentaje de posibilidad por votos es bajo.

La aparición de Rivera junto con Casado y Abascal, sin embargo, parece ser que es un signo inequívoco de que los tiros estarán por otro lado. La escena más posible es un acuerdo entre Rivera y Casado, cuyo programa acabe girando a la derecha haciendo guiños a la formación de Abascal para que éstos se abstengan. Así los verdes acabarán sin entrar de nuevo en el gobierno de la nación. Tendremos que comprobar si les bastará la satisfacción de ver reflejado su ideario político en el manejo del estado.

Duelo por la sorpresa

Aunque se encuentre en el candelero, no podemos perder de vista a VOX. La normalización en su trato como una potencia electoral consolidada nos hace olvidar que es un partido sin representación estatal. Su intención de voto, cercana al 12% sería un gran triunfo para los de Abascal. Están llevando la campaña con mimo, en la penumbra respecto a los grandes medios. Su campaña centrada en la interacción por redes sociales critica el desplazamiento al ostracismo al que quieren ser sometidos por parte de los grandes grupos de comunicación. Abascal se ha enzarzado en numerosos debates en los últimos tiempos. El derecho a la defensa propia con armas de fuego ha sido uno de los más sonados. A pesar de ello, de 0 a un 12% en el Congreso sería una inmensa victoria para los verdes, impensable antes de las elecciones andaluzas.

Si está casi asegurada la plaza en el Congreso para los de VOX, los que si que deberán pelear duro por entrar serán los de PACMA. Tienen capacidad para sobrepasar el umbral necesario para aparecer por primera vez en el Congreso. Podemos estar delante de un evento histórico en nuestra política. La agenda animalista podría acabar integrada en el día a día político con más fuerza de la que se espera a priori. Su entrada supondría el coqueteo con la ‘Primera División’ de la política estatal. La formación animalista ha visto crecer su intención de voto hasta el 3% en el último barómetro del CIS. Habrá que estar atento al campanazo posible.

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