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Sánchez e Iglesias entran en un punto muerto

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El desencuentro entre Sánchez e Iglesias es total.

Hoy se ha producido la quinta reunión entre Sánchez e Iglesias, para intentar desbloquear la situación política y amarrar los votos para la investidura.

La investidura es incierta, y a día de hoy, nadie sabe qué puede pasar el día 23 de julio, cuando se vote por primera vez. Para desencallar esta situación de incertidumbre, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se han vuelto a reunir por quinta vez en el Congreso de los diputados. Aunque su intención es darle luz a un suceso, hoy por hoy, oscuro, como es la investidura de Sánchez, parece haber sucedido todo lo contrario. Las posiciones están mas enfrentadas que nunca.

Han pasado más de dos meses desde las elecciones del 28-A. Los resultados son claros y no dan lugar a la duda, pero las interpretaciones de estos, y las conclusiones que puedan tener consecuencias en los futuros pactos varían según la organización. Ambas formaciones de izquierdas coinciden en que es necesario llegar a un acuerdo para que el Gobierno comience a funcionar, pero discrepan en numerosos puntos.

En el día de hoy, se ha constatado esta discrepancia. Los socialistas hicieron una oferta clara a Unidas Podemos: un acuerdo programático, similar al que firmaron con los PGE. Además, también se abrían a valorar nombres de ministros independientes, pero vinculados a los morados, que estos le hicieran llegar. Les ofrecían también ocupar cargos intermedios en la Administración (Secretarías de Estado). Se comprometieron, asimismo, a someter el cumplimiento del pacto a la formación de un Comité de Seguimiento. Estos utilizan el término “gobierno de cooperación”

El desencuentro entre Sánchez e Iglesias es total

La oferta de Unidas Podemos es radicalmente diferente: un gobierno de coalición, que siente a miembros del partido de Iglesias en el Consejo de Ministros. Esto se haría de forma proporcional a los votos obtenidos. Además, exigen al PSOE firmar un acuerdo cerrado de forma anterior a la investidura para apoyar a Sánchez. Pero esta estrategia está teniendo fuerte oposición en diversas facciones de la formación. Izquierda Unida y Podemos Andalucía, entre otros sectores, piden no anteponer la representación política en el Consejo de Ministros y priorizan un acuerdo programático.

En el punto del Gobierno de Coalición está el principal escollo. La pasada reunión oficial de ambos líderes, que duró poco más de una hora, tuvo una oferta formal de formar un gobierno de cooperación, sin sentar a los de Podemos en el Gabinete. Aunque los morados aceptaron el término, en el fondo, siguieron pidiendo una representación acorde. Además, acusan a Sánchez de comportarse con “soberbia”, cuando no tiene la mayoría necesaria para ser investido.

El desencuentro de hoy ha sido total. La desconfianza mutua, no sólo entre ambos líderes, sino también entre las organizaciones, ha quedado patente. Sánchez e Iglesias se han levantado de la mesa de negociaciones una hora y media después de iniciar, pero sin ningún acuerdo ni visas de llegar a él. Las acusaciones de no querer negociar parten de los socialistas, mientras que los de Podemos acusan al presidente de amenazarles con nuevas elecciones si no sale investido en julio.

El gobierno de coalición es el principal escollo

Tras el fin de la reunión, Adriana Lastra, portavoz socialista, ha dado una rueda de prensa, visiblemente enfadada. Acusaba a los miembros de Unidas Podemos mentir, y era muy dura en sus calificativos al partido liderado por Iglesias. Aunque destaca que “la mano sigue tendida”, la realidad es que las posiciones están más encontradas que nunca.

El tiempo pasa y apura las opciones. Recordemos que la investidura comenzará el 22 de julio a las 12:00, con el debate, que arrancará con la intervención de Pedro Sánchez. Se votará el día 23 por primera vez, para lo que se necesitará una mayoría absoluta de 176 diputados. Si esto no sucediese, 48h después se volvería a votar, siendo necesarios más síes que noes para la investidura.

Si, finalmente, fracasa este intento, el reloj comenzará a correr. La fecha límite es el 23 de septiembre, dos meses después de la primera votación. Si en ese momento no hay un Presidente, se convocarán elecciones, que se celebrarían en noviembre.

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