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Rivera reaparece tras los altercados de las protestas para pedir más dureza policial a Pedro Sánchez

El líder de Ciudadanos, en la concentración de la plaza Sant Jaume, reclama al presidente del Gobierno que les apoye en la destitución de Quim Torra con la aplicación del artículo 155.

Rivera ha vuelto a las calles de Barcelona, donde ya estuvo a principios de semana, tras las protestas y los importantes altercados del viernes contra la sentencia del procés en un acto de pequeño formato. El líder del partido naranja no ha cambiado su discurso de la anterior semana y ha reiterado al presidente del Gobierno la necesidad de aplicar el 155 «para destituir a Quim Torra». El presidente de Ciudadanos ha pedido cárcel para los protagonistas de los actos vandálicos que «quieren destruir nuestro país» y ha querido mandar un mensaje de ánimo a las Fuerzas de Seguridad del Estado, en concreto, a Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos d’Esquadra.

El mitín, en el que las diputadas en el Congreso y el Parlament Inés Arrimadas y Lorena Roldán han pedido el voto para Ciudadanos en los comicios del 10N, no ha conseguido llenar la plaza Sant Jaume. La Guardia Urbana ha contabilizado 1.700 asistentes. «Sinvergüenzas y delincuentes», añadía Albert Rivera sobre los incidentes.

La portavoz de Cs en el Congreso, Inés Arrimadas, ha asegurado que la situación en Catalunya es muy grave y que hoy en día enarbolar en Barcelona una bandera de España «es una heroicidad».

El bombero incendiario

Considerando que el mejor cortafuegos para un fuego es otro fuego, Albert Rivera pide al Gobierno mayor dureza hasta el cese de las protestas. La separación de la sociedad catalana, que pequeña no es, se arregla a base de palos. O así lo pretende Rivera.

La situación en Cataluña, que es llamada al espanto desde diferentes medios internacionales, es utilizada como campaña para decir ‘nosotros traeremos orden si nos votáis’. Hasta entonces, la situación de la ciudadanía catalana queda más en el aire que el resultado electoral. ¿Y si no pasa?

El arreglo catalán no pasa por un plazo de 48 ni de 72 horas, por mucho que se empeñen distintos líderes políticos en pedir artículos tales que el 155 o el 116 de la Constitución Española. El principal aliciente del procés es complejo, aunque desde luego no parte de la ciudadanía. Una idea no sale de una masa, sale de alguien que la impulsa hacia la masa.

Y la solución que propone Rivera es volver a incendiar a la masa para apagarla.

 

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