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OPINIÓN | Siéntense, de verdad

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Otro varapalo histórico izquierdista. Una primera frase que no puede ser el mayor reflejo histórico-político de la izquierda española. Como decía en la nota informativa del pasado sábado: “en un contexto político muy complicado y repleto de egos se presenta un martes donde el líder socialista, Pedro Sánchez, seguirá siendo presidente en funciones”.  Lo que no sabíamos es que los egos iban a ser capaces de llegar a perder, otra vez y a petición propia, la oportunidad de llevar a cabo un nuevo gobierno progresista.

Una negociación llena de imposiciones, filtraciones, ultimatums y de todo menos lo que pedían los votantes del 28A: diálogo, consenso y altura política. Un orgulloso partido de Unidas Podemos intentando tirar abajo las puertas de Moncloa a patadas, un PSOE incapaz de ceder posiciones de valor, desconfianza mutua entre partidos llamados de izquierdas que pretenden ejercer una ilusa democracia representativa y parlamentaria. Esto es lo que tenemos y tuvimos en el pasado debate de investidura. De nada sirve una izquierda victoriosa en unas elecciones si no está unida.

“Haz que pase”. Este eslogan, que llevaba el líder socialista en la campaña electoral, puede pasar a convertirse en un completo fraude. Los ciudadanos ya lo hicieron. Ambos han cedido, eso es innegable. UP ya cedió bastante cortándole (metafóricamente hablando) la cabeza a Pablo Iglesias, PSOE pasó de un ‘no’ a un gobierno de coalición a aceptar dicha coalición incluyendo a miembros de UP. PSOE cedió la vicepresidencia tan ansiada por el partido morado. Son capaces de encontrarse en muchos puntos, claro que es el objeto de una negociación. Claro que también cuando se llega a la línea del Ministerio del Trabajo aparecen los egos. Unas nuevas elecciones sería el debacle político de UP, PSOE podría perder esos 123 diputados y no quedaría esperanza alguna para un futuro gobierno de izquierdas. Señor Sánchez, señor Iglesias, no le hagan esto a España.

El partido sigue empatado al minuto 90, vayamos a la prórroga. Pero el partido no lo disputan solo UP y PSOE. Es más, ellos deben representar uno de los dos equipos. Aún se puede, señores diputados. Quedan dos meses para llegar a un acuerdo político exigido en las urnas, esas de las que presumen y rechazan a su vez cuando miran hacia su ego parlamentario. Que no sea otro escollo más el tiempo. La dificultad (o casi imposibilidad) de hacer algo en dos días, que deberían haber empezado a tratar hace un mes, era casi tangible. Ahora tienen dos meses, no hay excusa que valga, siéntense, y, esta vez, de verdad.

“Venceréis, pero no es convenceréis.” Don Miguel Unamuno

Don Miguel Unamuno siendo expulsado de la Universidad de Salamanca por la Legión de Millán Astray

Conocido es ya el apoyo de don Unamuno (exdiputado republicano-socialista en la Segunda República de 1931) a la sublevación militar franquista en sus inicios. Tardo tan solo cuatro meses en arrepentirse, aunque esto Vox lo omite. Igual que hizo Falange Española haciéndolo héroe falangista tras echarlo como rector de la Universidad de Salamanca al grito de “abajo la inteligencia, arriba la muerte”.

El líder ultraderechista de Vox, Santiago Abascal, parafraseó a don Miguel Unamuno con la famosa frase de aquel desastroso enfrentamiento entre aquel viejo rector don Miguel Unamuno y Millán Astray. Son diversas las veces en que don  Miguel Unamuno mostró su arrepentimiento al apoyar al principio el golpe de Estado de Franco (el lector podrá comprobar que al ilustre Unamuno me niego a no tratarle como se merece, de don). Dicho sea de paso, el mismo Franco ordenó la expulsión como rector de la Universidad de Salamanca tras mostrar su repulsa contra el régimen.

No son extrañas ya estas patadas a la historia del líder de VOX, ya que se le pudo ver parafraseando al propio George Orwell. Pero son conocidos también diversos integrantes de Vox con pasados falangistas y neonazis. Esos mismos, que de haber estado en el paraninfo de la universidad salamantina el 12 de octubre de 1936, hubiesen gritado de la mano de Milán Astray “abajo la inteligencia, arriba la muerte”. Pocos meses después, el 31 de diciembre de 1936, don Miguel Unamuno acabaría falleciendo repentinamente en su casa  “como aquel que muere en la guerra”, en palabras de Antonio Machado sobre el fallecimiento del ilustre Unamuno.

En pocas palabras, Santiago Abascal, parafraseando a Unamuno: o suplantó la historia en un alarde de la más rastrera demagogia, o se pegó un tiro en el pie. Señor Abascal, señor diputado, no tengo más remedio que responder a su frase con otras del propio don Miguel Unamuno procedentes de ese mismo discurso del que usted extrajo su frase:

“Y para persuadir necesitáis algo que os falta en esta lucha: razón y derecho. Me parece inútil pediros que penséis en España.”

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