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María Teresa Pérez Díaz (Directora General del Instituto de la Juventud): Proteger la España tolerante, colorida y diversa para nuestra juventud

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El Orgullo de 2020 ha sido especialmente atípico, menos intenso en cuanto a celebraciones se refiere pero más intenso si cabe en sus reivindicaciones. No hemos podido salir a la calle a expresar la diversidad con cuerpo y música porque, al igual que en la lucha por los derechos LGTBI, también en la lucha contra la COVID-19 era importante no deshacer los pasos dados, no volver atrás.

A pesar de la obligada reorientación hacia lo virtual, hemos podido reflexionar y escuchar diferentes posiciones en uno de los años con más debate. Sin embargo, si algo me ha llamado la atención siempre, pero especialmente desde que llegué al Instituto de la Juventud como directora, es que no se habla lo suficiente de la educación como herramienta para luchar contra la intolerancia, como herramienta para ser libres.

Es cierto que en los últimos años, en las últimas décadas hemos dado pasos de gigante, hemos avanzado en materia de igualdad gracias a una sociedad civil incansable, a un movimiento feminista y un movimiento LGTBI que no han cesado de luchar por los derechos de todos y de todas. Nina Simone decía que la “libertad es vivir sin miedo”. Ante esa afirmación, yo me pregunto: ¿somos realmente libres? ¿Somos ya realmente iguales? Si tienes miedo de salir a la calle sola, de volver a casa de noche por si te cruzas con cinco monstruos, si tienes que llevar una llave entre los dedos, si tienes que llevar un spray porque te sientes indefensa, si tienes miedo de que te llamen por un nombre que no es el tuyo y te incomode, si tienes miedo de darle la mano a tu pareja porque algún energúmeno te vaya a agredir por la calle, no eres libre. Y tampoco vives en igualdad porque hay gente a la que esto no le pasa.

No solo eso. ¿Qué ocurre si eres un adolescente, en la etapa de la vida más inestable e insegura, y tienes una orientación sexual diferente a la normativa, o te identificas con un género distinto al que te asigna la sociedad? Que te mueres de miedo. A la incomprensión de tu familia y amigos, al qué dirán, a los insultos, al bullying, al acoso e incluso, le tienes miedo a la vida.

Cada año se suicidan en España 349 jóvenes y adolescentes, el triple que en 1990. La cifra se ha triplicado en los últimos treinta años. Las causas son variadas, pero el psiquiatra y pediatra José Luis Pedreira reconoce que un elemento desencadenante del suicidio entre jóvenes es la mayor presión que padecen los adolescentes LGTBI, que tienen tres veces más posibilidades de ser acosados o ciberacosados que el resto de la población de su misma edad.

Por todo ello se hace necesario actuar a tiempo, desde la formación individual y colectiva y desde los
espacios formales y no formales. Una educación igualitaria es la base de una sociedad democrática.

En este Orgullo 2020, desde el Injuve hemos presentado la Guía “Somos diversidad”, elaborada conjuntamente con el Ministerio de Igualdad (Dirección General de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI) y el Grupo de investigación “Antropología, diversidad y convivencia”; de la Universidad Complutense de Madrid. Esta guía supone una caja de herramientas para educadores que pueden desarrollar actividades que fomenten el respeto al diferente.

Y pueden hacerlo además, a través del aprendizaje no formal que resulta incluso más eficiente porque permite aprehender valores como la igualdad o la justicia social en actividades entretenidas que implican participación, donde los jóvenes son los protagonistas, actividades que son gratificantes, voluntarias y entre iguales… Ese es el potencial de los talleres extraescolares, los campamentos, las colonias y toda la oferta de ocio educativo que se trabaja desde las administraciones de juventud.

Es un claro ejemplo de que todos los pasos que se dan en materia educativa por el respeto a la diversidad no son solo teoría, sino que tienen una traducción a lo concreto porque revierten sobre la vida de las personas, en su cotidianidad. Hacen falta más instrumentos como éste, que permitan pasar de la invisibilización a la normalidad y, sobre todo, que ayuden a construir espacios seguros.

La defensa, blindaje y ampliación de los derechos LGTBI es una prioridad de primer orden, porque nuestra obligación como Gobierno es contribuir al avance democrático, trabajar para construir un país más seguro y libre para las futuras generaciones. Nuestra infancia y nuestra juventud merecen crecer en una España tolerante, colorida y diversa.

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