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Mali: entre su Revolución de los Claveles y una nueva dictadura

En un «día loco» ha dimitido el Presidente del país, se ha disuelto la Asamblea Nacional y el miedo se ha apoderado de los intereses de Francia en el estado africano. Ya desde buena mañana, ciudadanos de la capital se han reunido en una de las plazas centrales de manera esporádica y, al final del día de ayer, se enteraron de que IBK ya no seguirá gobernando el país.

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Los ciudadanos malienses están entre la incerteza y el miedo a una continuidad que, valga la redundancia, también es incierta. Mali, es un país que ha sufrido mucho, sobretodo las capas más bajas de la sociedad.

Contexto político en Mali

El país norafricano logró su independencia el 20 de junio de 1960. Sin embargo, no ha tenido un gobernante democrático desde el año 1997. Ese año, Alpha Oumar Konaré se proclamó Presidente de la República de Mali después de las primeras elecciones libres de su historia.

La sucesión de diferentes golpes de estado ha impedido una evolución política democrática y ha llevado al país a distintas luchas por el poder con actores políticos muy distintos. Además, a pesar de lograr su independencia, ha sido pasto de intereses poscoloniales de Francia y Bélgica. En el caso de Francia, en 2013 intervino militarmente en Mali «para poder controlar la situación en el Sahel». De hecho, Macron incrementó la presencia de militares en la región africana durante enero y marzo de este año.

Lo que tenía Mali desde 2012 era una crisis político-étnica y militar. Una guerra civil con varios bandos abiertos, entre los cuáles, el Frente de Liberación Azawad. Éste reclamaba la liberación del pueblo Azawad, una etnia minoritaria en el país que «constantemente sufre de la represión por parte de los altos mandos malienses» y que lanzó un Putsch (golpe de estado) contra el gobierno maliense.

Después de la intervención militar en 2013 por parte del ejército francés, Ibrahim Boubacar Keïta asumió la presidencia del país norafricano. En unas elecciones presidenciales en las que logró el 40% del voto en la primera vuelta y el 77% en la segunda, IBK se convirtió en presidente tras la injerencia militar extranjera.

Ya nos vamos hasta el año 2018, año en que comienza la debacle política en la que se encuentra la base del golpe de estado que se dió ayer. Hay unas nuevas elecciones que IBK gana con el 40% de los votos, frente a un nuevo candidato, Somaïla Cissé. Hay que tener en cuenta varios focos para entender todo el revuelo. La primera, hubo rumores de fraude electoral que recorrieron todo el país. La segunda, en las elecciones de 2020 la intervención de grupos terroristas que amenazaban votantes que iban a votar otras opciones. Y la tercera, se anularon los votos emitidos en las regiones donde tuvieron lugar las acciones de los terroristas. Y la cuarta, la desaparición de Somaïla Cissé.

18-08-2020

Vamos a centrarnos en el día del golpe de estado: prácticamente todo el día del pasad lunes. Todo empezó por la mañana, cuando varios ciudadanos se reunieron de forma espontánea en el Bulevar de la Independencia de Bamako, una de las calles principales. Durante toda la mañana se fue incrementando la presencia de militares en las afueras de la capital maliense. A media mañana, a eso de las once y media, se empiezan a escuchar rumores: el Ministro de Economía y el Presidente, IBK, están retenidos por los militares.

El movimiento 5 de junio (M5-RFP, por sus siglas en francés), convocó a manifestantes durante esa tarde para ocupar el movimiento a la independencia de Mali de forma simbólica durante «por lo menos 72 horas». Durante la tarde, el paso de militares y de policías lanzando ráfagas al aire no pudo contener a los manifestantes. Ya más entrados en la tarde-noche, se confirma que IBK está bajo arresto por parte del bando golpista.

Nos tuvimos que esperar hasta las 2 de la madrugada (hora española) para empezar a ver las duras consecuencias para el Gobierno de Mali. En un vídeo en directo desde la televisión pública de Mali, el Presidente dió un discurso que adjudicó la victoria de los golpistas. Anunciaba su dimisión, la del Gobierno en pleno y la disolución de las cortes, es decir, la convocatoria de nuevas elecciones.

De vuelta a la incerteza

Ahora el miedo ahoga a la ciudadanía maliense. Ya lo hacía durante el mandato autoritario de IBK, pero ahora, ante la incerteza, nadie sabe qué es lo que va a ocurrir. Se han vivido mucho golpes de estado, pero no siempre ha habido luz al final del túnel. Muchas veces, después de derrocar una tiranía, ha llegado otra.

Todo el mundo pensaba que el golpe de estado era una revolución soterrada por parte del M5-RFP, pero no fue así. Se desconoce por completo lo que sucedió en el lunes y, por consecuente, también lo que veremos estos días. Todo apunta a que el golpe se orquestó por parte de altos mandos del ejército, otros dicen que lo hizo el M5-RFP, pasando por los rumores de que los yihadistas podrían estar detrás del golpe. También surgió un grupo de militares, llamado el Consejo Nacional por la Salud del Pueblo que afirman estar detrás.

Lo que se sabe es que la presencia de embajadas, militares franceses y relaciones diplomáticas de IBK con el continente europeo y los Estados Unidos, peligran. Macron ya ha hecho un llamamiento a la calma y a seguir la constitución del país para preservar la estabilidad en el país. También se ha hecho lo mismo por parte del ejecutivo de Marruecos.

Mali, de nuevo sumido en la incerteza. Los ciudadanos del país, de nuevo a votar en unas elecciones «plagadas» de problemas. El miedo, la crispación y la inestabilidad regresan al país con un duro golpe del que no se sabe si se van a recuperar.

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