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Entrevista a Manuel Ramos (Consejo de la Juventud de España): “Los jóvenes o estamos en paro o lo estaremos en unos pocos meses”

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Manuel Ramos, presidente del Consejo de la Juventud de España, denuncia la necesidad de políticas transversales para la difícil situación económica, laboral y educativa que atraviesa la juventud en España. 

P. ¿Cómo valora la situación de la juventud en España?
R. Crítica. A nivel socioeconómico, la juventud enfrenta graves problemas. Actualmente no hay ninguna seguridad para los y las estudiantes, lo que, especialmente en etapas tempranas, aumentará el abandono escolar. La inserción laboral es cada vez más difícil e, incluso de conseguirla, no viene seguida por una promoción laboral, encadenando contratos precarios o prácticas extracurriculares aún más precarias. Otro problema es el ocio juvenil, en toda su dimensión: solo se entiende como botellón. No se ofrecen alternativas de ocio más allá de bares y casas de apuestas. A nivel representativo, se entienden las políticas de juventud solo desde las políticas activas, intercambios juveniles u ocio juvenil, por ejemplo. Sin embargo, las políticas de juventud son absolutamente transversales, y abarcan empleo, educación, cultura, ciencia, derechos sociales… Es necesario reforzar, no sólo las administraciones con competencias específicas, sino espacios interdepartamentales que permitan coordinar una estrategia común de juventud.

P. ¿Cree que se está culpabilizando a la juventud de los rebrotes de la Covid-19 injustamente?
R. Desde luego. Sólo hay que mirar cualquier periódico o telediario para encontrar titulares y noticias que sitúan sistemática la responsabilidad en acciones concretas de la juventud. El problema con esto no es negar o no que estas acciones ocurran, sino saber, con evidencia, como de frecuentes son entre la juventud y cómo de significativas son para los rebrotes. Actualmente los pocos datos que hay, ofrecidos por el Ministerio de Sanidad, sitúan el origen del 45% de los rebrotes en los encuentros familiares, siendo otros focos principales los centros de trabajo. Un reciente estudio realizado en Comunidad Valenciana muestra que el 90% de las personas jóvenes están preocupadas por contagiar a personas cercanas. Es decir, no cuadran los datos con la foto que se quiere mostrar. Si realmente nos preocupan estas actitudes minoritarias, la respuesta está en medidas económicas y laborales, no en un señalamiento en los medios.

P. ¿Qué papel considera que le dan los medios de comunicación a la juventud?
R. Principalmente, como un colectivo irresponsable que actúa sin pensar en su entorno y que tiene la culpa, no solo de su propia situación, sino la de toda la sociedad. Así, pese a ser más que evidente que el paro juvenil es un problema estructural de la economía del país, se envía el mensaje de que la juventud vive bien en casa y no les interesa trabajar. Tampoco emanciparse, aunque no tengan control sobre los altísimos alquileres que hay o la dificultad para acceder a una hipoteca. Aunque la única medida de ocio que se ha ofrecido son las casas de apuestas, donde se sirve alcohol también, o en cualquier bar es más barato el cubo de cervezas que un refresco, parece que el ocio juvenil asociado al alcohol es solo idea y responsabilidad suya.

P. En muchas ocasiones vemos cómo los medios de comunicación “infantilizan” a los jóvenes por “falta de compromiso”, de deseos de “independencia” o buscar un trabajo, ignorando las situaciones socioeconómicas que atraviesan. ¿Lo percibe así el CJE?
R. Absolutamente. Consideramos que a la juventud también se la priva en multitud de ocasiones de su capacidad de agencia y se les otorga o no esa responsabilidad a conveniencia del discurso, pues se cree que en ocasiones no trabajan o no se emancipan porque no quieren o no se esfuerzan lo suficiente y en otras se considera normal que siendo joven se sea más precario o se gane menos.

P. ¿Cómo ha afectado la pandemia a los jóvenes?
R. En el ámbito educativo, este curso ha sido especialmente difícil para muchísimos alumnos y alumnas, por supuesto y en primer lugar, por la brecha digital, pero también por la poca organización e información disponible, y la tardanza de los centros en adecuarse al nuevo sistema. El nuevo curso se presenta aún con más incertidumbre y puede afectar en gran medida a tener peores notas, repetir e incluso abandono escolar. En el ámbito laboral, ahora estamos por encima de un 40% de paro juvenil. Casi un 30% de las personas jóvenes han debido acogerse a ERTE y más de un 36% tiene un contrato temporal. Por tanto, los jóvenes o estamos en paro o lo estaremos en unos pocos meses. Nuestra tasa de emancipación ya estaba por debajo del 20% en 2019, pero ahora se ha desplomado aún más, debido a la pérdida de empleo o disminución de ingresos muchas personas jóvenes se han visto obligadas a volver al hogar familiar. También desde el ámbito de la salud: No sólo por los propios contagios que cada vez se diagnostican más entre la juventud. Esta pandemia ha disparado la incidencia de estrés, ansiedad, depresión y sensación de soledad.

P. ¿Qué medidas deben tomarse para evitar que vuelvan a ser los más castigados de esta nueva crisis económica?
R. En primer lugar, asegurar unas condiciones socioeconómicas dignas, basadas en un empleo de calidad, donde la temporalidad y la parcialidad sean una elección y no una obligación para la juventud. Necesitamos revertir la tendencia que hace que la mayoría de nuestros empleos se encuentren en los sectores de la hostelería y el comercio, donde predominan los contratos por obra y servicio, eliminar la figura de las prácticas extracurriculares y apostar por contratos formativos y en prácticas en su lugar. Facilitar la transición a una vida independiente, favoreciendo la emancipación juvenil, que ahora se sitúa de media en los 29 años, para así facilitar el proyecto de vida autónomo, iniciativas laborales, familias y maternidad antes de los 30. En segundo lugar, apostar por el ocio y el tiempo libre en todos sus sentidos. Debemos entender el ocio como generador de cultura, de socialización e, incluso, de democracia. Para ello también es necesario que los municipios dediquen espacios aptos para el ocio juvenil. Las políticas de juventud deben entenderse no sólo cómo las políticas activas, sino también como políticas transversales que afectan al empleo, la educación, cultura, transición ecológica… Hay que apostar por profesionales de juventud para asegurar que la administración a todos los niveles territoriales pueda establecer departamentos de juventud con capacidad según sus competencias, pero también órganos interdepartamentales que coordinen las políticas de juventud de una manera integrada, asegurando la participación de la juventud en la elaboración de todas estas. Por último, fomentar la participación democrática de las personas jóvenes, como en el asociacionismo juvenil.

P. ¿Cómo podemos hacer resonar más la voz de la juventud en las instituciones?
R. Por un lado, la participación directa en las propias instituciones. Esto se puede implementar desde el ámbito local hasta el estatal, con una participación directa o representativa, asamblearia y de portavocías. Aprovechar y reforzar la participación en las organizaciones de la sociedad civil. Existen multitud de organizaciones de juventud en donde ya participa muchísima gente joven, movilizada por unos objetivos comunes y con un interés transformador en su sociedad. Reforzar el asociacionismo es reforzar la democracia.

Coordinadora de la sección de Política. Periodista. Estudiante de Ciencias Políticas y de la Administración en la UNED, y del Máster en Comunicación Política e Institucional de la Universidad de Sevilla.

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