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El racismo ahoga, Trump aprieta

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Estados Unidos está viviendo en los últimos días una gran ola de movilizaciones sociales como consecuencia del asesinato racista de George Floyd en Minneapolis. El ciudadano de origen afroamericano fue asfixiado por la Policía. Trump, mientras, amenaza con sacar al Ejército.

Mientras Europa empieza a ver la luz en la amenaza de la Covid-19 y justo cuando América se prepara para los peores estragos, vuelve a aparecer en Estados Unidos el más archiconocido de los virus: la intolerancia. Estos días se ha visto reflejado en un episodio de violencia policial con una fuerte carga racista. Un turbio principio rector, este, de la idiosincrasia que rige las mentes pensantes (y legitimadoras) del America First.

El asesinato de George Floyd a manos de Derek Chauvin en las calles de Minneapolis ha despertado la conciencia de los manifestantes a lo ancho de todo el país. La autopsia oficial ha desvelado que su muerte se produjo debido a la falta de aire, por lo que fue la rodilla del policía lo que ahogó literalmente a Floyd. Sin embargo, lo que asfixia realmente a la ciudadanía afroamericana es el racismo estructural en una superpotencia que lejos está de poder ser calificada como tal en términos de igualdad y derechos civiles.

Que la Policía estadounidense hace un uso desmedido de la fuerza bruta con impunidad pasmosa desde hace décadas no es la pólvora que vaya a ser descubierta ahora. Y es que el de Floyd no es, ni mucho menos, una excepción, sino la norma que dicta que una persona negra tiene casi el triple de posibilidades de ser asesinado por las autoridades, según un informe de la ONG Mapping Police Violence.

Trump, a golpe de biblia y amenazas

El presidente del país, Donald Trump, ha dado su peculiar respuesta al conflicto: amenazar con levantar al ejército e implantar un toque de queda para intimidar a una población a la que ni siquiera ha aprendido a proteger del coronavirus. Por el momento, sus medidas más concretas han sido esconderse en el búnker de la Casa Blanca y posar con una biblia. Gesto este último, por cierto, que ya ha sido afeado por muchas personalidades cercanas a la iglesia, reclamando que no se instrumentalice la religión con fines electoralistas.

Los asesores del presidente deben de estar ya con la vista puesta en las elecciones del próximo mes de noviembre, símbolo de inestabilidad y, sobre todo, de una indolencia inaudita. No se espera, por tanto, ningún llamamiento a la calma o a la unidad por parte de Trump. Sus declaraciones, cada vez más incendiarias, pretenden combatir la indignación social con ínfulas imperialistas y altivez discriminatoria.

Floyd, el último en la lista

Sin embargo, las conductas racistas en Estados Unidos se vienen gestionando con la mayor de las indulgencias desde hace tiempo, bastante antes de que la ‘era Trump’ diera comienzo. Uno de los casos paradigmáticos fue el de Rodney King, en 1992, cuyo asesinato por una brutal paliza acabó en una condena absolutoria para los cuatro policías implicados. Más reciente es la muerte de Michael Brown, joven afroamericano de 18 años, quien fuera abatido en 2014 por un agente que, pese a presentar su renuncia posteriormente, había sido absuelto sin cargos. También se recuerdan las movilizaciones de ese mismo año por el asesinato de Tamir Rice, un niño de 12 años que portaba una pistola de juguete y que fue disparado por un agente de Cleveland al creer que el arma era real. Mismo final sin diligencias judiciales hacia su verdugo.

La violencia en Estados Unidos se explica y sostiene en los valores y conductas arraigadas en su sociedad. El capitalismo salvaje norteamericano es connivente con el racismo, ya que el primero desencadena al segundo y, luego, se pone de lado. No vale la equidistancia en un asunto de extrema urgencia. Tampoco conviene justificar palmadas en el hombro como la de Santiago Abascal a su colega Trump, apropiándose de símbolos nacionales y haciendo de altavoz en un ejercicio tan temerario como irresponsable. El hábito hace al monje, y la complicidad con el fascismo hace al fascista.

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