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El debate sobre el sufragio femenino en España: Campoamor y Kent

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mujer votando en España
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El debate sobre el sufragio femenino en España que se produjo en las Cortes el 1 de octubre de 1931.

Hace menos de cien años comenzó el debate sobre el sufragio femenino en España, que se dio durante el primer tercio del Siglo XX. La lucha por conseguir la mujer pudiese ejercer su derecho al voto y al resto de la vida política tiene por contexto los primeros años de la Segunda República, momento en el que frente a países como Inglaterra, Finlandia, Noruega o Alemania, España se plantea por primera vez un debate que prometía cambiar el panorama social y político del porvenir del país entero.

En el núcleo del debate destacaban las figuras de Clara Campoamor (1888-1972) y de Victoria Kent (1891-1987), que planteaban extensos argumentos sobre la necesidad de apresurar o retrasar el conveniente voto femenino, y las consecuencias que este tendría de cara a los próximos años. “Creo que el voto femenino debe aplazarse”. El debate contaría además con la presencia de importantes representantes políticos del momento, como Margarita Nelken (1894-1968), que contaba con un escaño en las Cortes de la Segunda República por el Partido Socialista, y que sin embargo se mostró activamente reacia al sufragio femenino.

La postura de Victoria Kent sobre el sufragio femenino

En los meses posteriores a la proclamación de la Segunda República, el 14 de abril de 1931, fueron sólo tres las mujeres que consiguieron un puesto como diputadas en el Parlamento español: Margarita Nelken, Clara Campoamor y Victoria Kent. Y fueron estas dos últimas las que protagonizaron un intenso debate sobre el voto femenino el 1 de octubre de ese mismo año. 

Victoria Kent, perteneciente al Partido Republicano Socialista, a quien se consideró como la primera mujer abogada de España y Directora General de Prisiones, planteó sus primeros argumentos en un discurso que se inclinaba por un no rotundo frente a la posibilidad de voto de más de la mitad de la población española. A priori una incongruencia política para el partido de la izquierda.

“Sencillamente, creo que el voto femenino debe aplazarse. Creo que no es el momento de otorgar el voto a la mujer española. Lo dice una mujer que, en el momento crítico de decirlo, renuncia a un ideal”.

“Si las mujeres españolas fueran todas obreras, si las mujeres españolas hubiesen atravesado ya un periodo universitario y estuvieran liberadas en su conciencia, yo me levantaría hoy frente a toda la Cámara para pedir el voto femenino. No es cuestión de capacidad; es cuestión de oportunidad para la República”.

La postura de Clara Campoamor sobre el sufragio femenino

En contra de las palabras de Victoria Kent se pronunció Clara Campoamor, miembro del Partido Radical y creadora de la Unión Republicana Femenina. En su discurso defendió el principio de igualdad y sufragio femenino sin aplazamiento ninguno para todas y cada una de las mujeres de España. Mientras la decisión de Kent se basaba en los resultados potenciales del sufragio, Campoamor tomó como referencia los principios básicos irrenunciables del voto.

“¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Acaso no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad?”.

“He visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar, al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven”.

El resultado sobre el sufragio femenino

La izquierda se encontraba dividida ya que, con la excepción del grupo socialista y algunos republicanos, no quería dar el voto a la mujer, ya que consideraban que esta se encontraba totalmente influenciada por la opinión de la iglesia y del varón, y que por lo tanto votaría a favor de la derecha. 

Finalmente Campoamor fue considerada la vencedora y obtuvo la aprobación del artículo 36 que posibilitó el sufragio femenino con un logro total de 161 votos a favor y 121 en contra. El Partido Radical junto a otra sustancial mayoría votó en contra.

Ni ella ni Victoria Kent consiguieron renovar sus escaños en las elecciones de 1933.

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