Connect with us

Actualidad

Dimite el Gobierno de Líbano en medio del clima de protestas por la explosión de Beirut

Manifestación en Beirut (Líbano) contra la élite política

El primer ministro, Hasan Diab, ha anunciado la medida en un mensaje televisado a la nación en el que ha puesto de manifiesto la “corrupción endémica que inunda el país”.

La explosión en el puerto de Beirut del pasado martes que destrozó gran parte de la capital Líbano fue el detonante para una población sometida que vive desde hace más de cinco años en una crisis económica, política y social que, poco a poco, ha vivido esta pequeña democracia bañada por el Mediterráneo en la convulsa zona de Oriente Medio.

Desde su tribuna en el palacio presidencial libanés, el primer ministro, Hasan Diab, ha comunicado a la nación, a través de un mensaje televisado a última hora de la tarde de este lunes, la dimisión de su gobierno al completo como resultado, ha dicho, de la “corrupción endémica que inunda el país”.

«Hoy seguimos la voluntad del pueblo en su exigencia de pedir cuentas a los responsables del desastre que se ha estado ocultando durante siete años, y su deseo de un cambio real», aseguró el primer ministro. «Ante esta realidad, anuncio hoy la dimisión de este gobierno», aseveró.

Este hecho es un paso más en la trágica trayectoria política en la que se ha visto envuelto Líbano en el último lustro y que se acrecentó el pasado mes de octubre cuando miles de manifestantes salieron a las calles reclamando la salida en bloque de la élite política del país, unas elecciones anticipadas y la conformación de un nuevo Ejecutivo tecnócrata que pudiera dar con la solución que el país necesita.

El pasado sábado Beirut se convirtió en el gran polvorín de Oriente Medio cuando miles de libaneses inundaron las calles exigiendo el dimisión del Gobierno.  Esa misma noche, el primer ministro, Diab, llamó a la celebración de unas elecciones anticipadas que hoy están más cerca de hacerse realidad tras la salida del Gobierno al completo (30 ministros de los que cinco de ellos ya habían dimitido este fin de semana.

No obstante, tanto la dimisión del primer ministro, Hasan Diab, como del resto del gabinete no implica una celebración anticipada de las elecciones en los próximos meses ya que el Parlamento tiene la potestad de escoger un nuevo primer ministro que le suceda en el cargo sin necesidad de pasar por la urnas.  

Sin embargo, esta posibilidad no se vislumbra en el horizonte y es que este lunes también ha sido el día en el que en el Parlamento se han sucedido salidas de entre numerosas formaciones políticas de distinta afiliación religiosa con la partida de 10 de los 128 diputados que se han ido como forma de presión para la celebración de unos nuevos comicios, los segundos en menos de un años después de que en octubre se convocaran elecciones tras la salida de Saad Hariri de la sede presidencial.

Una semana después de la explosión y del comienzo de las protestas ciudadanas contra la clase política del país, Líbano ha registrado, al menos 200 muertos, más de 6.000 heridos que todavía se recuperan en los colapsados hospitales de la capital libanesa y ha obligado a desplazarse a más de 300.000 vecinos de sus hogares.

“Corrupción endémica”

Tras la explosión del pasado martes y con el mundo mirando al Líbano, los manifestantes han puesto de manifiesto que en estos últimos nueve meses, desde la llegada de Diab al poder, no se han puesto en marcha ninguna de las reformas necesarias para la salida del país de la crisis. 

Líbano acumula a día de hoy una de las deudas públicas más altas del mundo (170% del PIB) y registra una inflación del 60%, lo que ha provocado un aumento desmesurado de los precios y un empobrecimiento sin precedentes entre la población.  

Los jóvenes de entre 15 y 29 años suponen el 30% de la población libanesa y sufren una tasa de paro del 66% acorde a los últimos datos presentados por el Ministerio de Juventud y Deportes.  Ninguno de los últimos gobiernos de emergencia nacional han sido capaces de revertir esta situación en un clima contacte de protestas contra la élite política del país y la corrupción, a juicio de su primer ministro, “endémica” en la que vive Líbano.

Líbano es hoy una democracia con alta dependencia de los repartos de poder entre los grupos religiosos que conviven en el país y que tiene su reflejo en la Constitución donde se señala la necesidad de que el presidente de la nación sea cristiano, el primer ministro musulmán suní, y el Presidente del Parlamento, musulmán chií; lo que provoca, a menudo, fuertes tensiones entre las fuerzas parlamentarias y aboga por un sistema basado en la religión más que en las capacidades individuales.

Click to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

More in Actualidad

A %d blogueros les gusta esto: