Inicio Actualidad “De qué sirve una izquierda que pierde, incluso cuando gana”

“De qué sirve una izquierda que pierde, incluso cuando gana”

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La abstención de Unidas Podemos ha tumbado la investidura como Presidente del Gobierno de Pedro Sánchez. Horas frenéticas llenas de reproches, filtraciones de contraofertas y, sobre todo, de desconfianza.

Pedro Sánchez, candidato a la Presidencia del Gobierno, ha vuelto a sufrir el rechazo del Congreso de los Diputados a su investidura como Jefe del Ejecutivo. Por segunda vez, la investidura fallida de un candidato socialista ha vuelto a tener el mismo detonante: Pablo Iglesias no ha aceptado las propuestas de los socialistas y ha precipitado el ‘no’ a Sánchez. Con 124 votos a favor, los del Grupo Socialista y del PRC; 155 en contra, de los grupos Popular, Ciudadanos, Vox, los diputados de Junts per Catalunya, Coalición Canaria y Navarra Suma (Mixto), y 67 abstenciones, que corresponden a Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, el PNV, ERC, EH-Bildu y Compromís, Sánchez no ha llegado a obtener la mayoría simple necesaria que establece el artículo 99.3 de la Constitución.

La decisión del sentido del voto en la investidura ha reflejado la discrepancias entre Izquierda Unida -que solo cuenta con seis escaños- y Podemos. Izquierda Unida decidía esta misma mañana votar abstención, sea cuál fuere la decisión de los de Iglesias, mientras seguían intentando conseguir el acuerdo. Lo cierto es que numerosas voces dentro de la formación liderada por Alberto Garzón se inclinaba por el ‘sí’, pero finalmente su voto ha coincidió con el del resto del grupo parlamentario.

Durante la noche de ayer conocíamos, gracias a la filtración del PSOE a los medios de comunicación, conocíamos la última propuesta del PSOE para Unidas Podemos, que la formación de Iglesias tachaba en los medios de “decorativo”: una Vicepresidencia de Asuntos Sociales y Economía de los Cuidados, el Ministerio de Igualdad, el de Vivienda, y el de Sanidad y Consumo. Carmen Calvo, vicepresidenta en funciones y parte del equipo negociador, apunta este jueves que la última propuesta de Unidas Podemos -que se mandó esta misma mañana- ya había sido expuesta ayer. La contraoferta de la formación morada pedía el Ministerio de Trabajo, el de Ciencia, una Vicepresidencia social, y el Ministerio de Sanidad y Consumo. Precisamente, el Ministerio de Trabajo ya había sido negado por Sánchez en una conversación la tarde del miércoles en una llamada al propio Iglesias. Trabajo forma parte de una de las carteras, junto a Hacienda, clave en el proyecto socialista, que además está íntimamente vinculada a toda la acción de un posible Gobierno. Los socialistas aseguraron que la última opción era la oferta que ellos habían puesto encima de la mesa.

Ya en la misma tribuna, en un tono duro y claro, el presidente del Gobierno en funciones culpó a Iglesias del fracaso de las negociaciones por sus “excesivas peticiones”. “Si tengo que elegir entre mis convicciones y la Presidencia del Gobierno, que no serviría a mi país, no tengo dudas: mis convicciones”, así Sánchez contestaba al ultimátum de Iglesias del día anterior en el que le aseguraba al socialista que “o pactaba con ellos o nunca sería presidente. La bancada socialista se pone en pie para aplaudir a su líder.

Pablo Iglesias propuso una última oferta: rechazaban el Ministerio de Trabajo por las competencias en políticas activas de empleo, “porque se lo había sugerido un miembro del PSOE” muy reconocido. Adriana Lastra, en su turno de réplica le recordaba a Iglesias que esas competencias estaban transferidas a las comunidades autónomas. “Quiere usted dirigir el Ministerio de Trabajo sin saber cuales son las competencias de ese Ministerio. Es como querer conducir un coche sin saber donde está el volante”.

Gabriel Rufián, el portavoz de ERC, anunciaba su abstención tras pedir a PSOE y Unidas Podemos que lograran un acuerdo o “lo pagará toda la izquierda”. Pedía a Iglesias que reconsiderara la oferta socialista, gracias a la que “desde el gobierno podrán demostrar si lo hacen mejor que los socialistas”. A estas críticas se ha sumado Aitor Esteban, portavoz del PNV, que afirmaba que la falta de gestión de la formación provocaba se abstenía minutos después tras no estar fijado el acuerdo de Gobierno, pero mantenía una disposición total al diálogo para votar sí a Sánchez una vez firmado el acuerdo central. “El cielo no se conquista por asalto, sino de nube en nube”, recomendaba a los de Iglesias.

El Partido Socialista solo ha conseguido el apoyo del diputado del Partido Regionalista Cántabro, que volvió a votar ‘sí’.

Adriana Lastra, la vicesecretaria general del PSOE y portavoz del Grupo Parlamentario, subía a la tribuna para contestar a Iglesias en tono duro, pero contundente. Volvía a enumerar todas las propuestas que habían hecho a Unidas Podemos y aseguraba que les habían pedido “una Vicepresidencia social para Irene Montero para sentarse a hablar”, además de controlar el 50% del gasto público y “todos los ingresos públicos”.

Mañana Meritxell Batet, presidenta del Congreso, informará al Rey del fracaso de la investidura. A partir de ahora, Felipe VI tendrá que designar otro candidato -algo improbable- o volver a instar a Pedro Sánchez para que forme gobierno. La segunda sesión de investidura podrá celebrarse hasta el 23 de septiembre, dos meses después de la primera sesión de investidura. Si fracasa, el Jefe del Estado disolverá las Cortes y convocará elecciones para el 10 de noviembre.

La reflexión final que permanece, sea cual sea el sentido de nuestro voto, es precisamente la que hizo Pedro Sánchez: “De qué sirve una izquierda que pierde, incluso cuando gana”.

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