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Y al amanecer todo estaba politizado

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Ayuntamiento de Barcelona

He decidido escribir ahora sobre este tema para respetar el tiempo de duelo de las víctimas. Durante los días previos, durante el mismo día y las posteriores horas de la conmemoración del atentado, ha habido mucha gente pidiendo que no se politizara el acto. “Nada de banderas”, “nada de actos de ultraje al rey”, “respetad a las víctimas”

Con este debate se han abierto nuevas preguntas. No se trata sobre si se ultrajó al rey, sobre si se politizó o no el acto, o sobre si las banderas debían o no estar ahí. El debate que ocupa este artículo de opinión es el hecho de la autolimitación humana. Este límite a ser nosotros mismos. El hecho de ponernos obstáculos para hacer algo que nos es cotidiano, como es el hecho de politizar. ¿Acaso nos es práctico obstaculizarnos?

Por ejemplarizar este hecho he decidido poner un ejemplo absurdo: Cuando una persona va al supermercado a comprar zumo. Parece patético, pero a medida que vayamos desarrollando este anecdótico hecho iremos descubriendo dos de los interrogantes que planteo en este debate: ¿Por qué limitamos nuestra propia manera de actuar? Y, ¿por qué este acto debió estar politizado?

Cuando una persona entra en supermercado para comprar zumos hay varias cosas que le pasan por la cabeza a la hora de escoger una marca u otra. También diferentes cuestiones sociales, económicas y hasta ideológicas, pueden inducir a esa persona a elegir una marca u otra de zumo. Por lo tanto, esa persona decidirá según sus convencimientos ideológicos (en caso de que haya una marca a la que quiera hacer boicot), económicos (en caso de que no pueda permitirse una marca más cara) y sociales (en caso de que esa marca de zumo esté de moda entre sus compañeros de clase*).

*[En este caso, utilizo el término clase para referirnos al estado socioeconómico de la persona y al grupo del cual forma parte según esa situación]

Evidencia empírica

Es evidente que el hecho de actuar según sus capacidades, teniendo en cuenta la mentalidad y las limitaciones de clase de esa persona, aparece la política. Cierto es que en este caso estamos hablando de un ejemplo poco relacionado a simple vista, pero lo está más de lo que parece. Si una persona, consciente de su estado socioeconómico, escoge lo que quiere dentro de lo que puede elegir, está haciendo uso de la política.

Por lo tanto, y teniendo en cuenta el ejemplo concreto que he puesto, que nos debe hacer pensar que en una problemática más grande como el hecho de posicionarse ante un atentado terrorista, no va haber política. Me explico, en esta conmemoración del atentado, el debate no era sobre si llevar o no banderas sino sobre buscar culpables. El hecho de que la CUP haya puesto sobre la mesa el debate sobre los negocios del estado con Arabia Saudita es el tema que debería habernos ocupado este pasado 17 de agosto.

También existe otro hecho que podríamos relacionar directamente con las causas de politización de este acto. Quizá deberíamos preguntarnos si el hecho de que asistan personajes políticos y públicos, no politiza el acto en sí mismo. Es decir, si el Rey Felipe VI, el presidente Quim Torra, el presidente Pedro Sánchez, algún representante ministerial, y las delegaciones políticas de otros partidos politizan el acto de conmemoración.

Sobre dar ejemplo

Quizá deberíamos mostrarnos consecuentes de nuestros actos, en el momento en que se toma un posicionamiento concreto sobre un tema particular, estamos politizando ese tema en particular.

Sin ir más lejos, líderes políticos y mediáticos abrieron la veda sobre la prisión permanente revisable. ¿Que tema usaron para conectarlo con la realidad? La conmemoración del segundo aniversario del asesinato de Diana Quer. ¿Acaso no se está politizando la muerte de esta mujer para conseguir rédito político? ¿Acaso no se juega con la opinión de la gente, a partir de un tema tan serio como es un asesinato? Por supuesto, y eso se lleva haciendo siglos. Precisamente, los seres humanos nos llamamos a nosotros mismos animales políticos, porque lo que hacemos es politizar nuestro alrededor.

No limitemos nuestra naturaleza

Por eso aquí quiero poner fin a  los interrogantes que he escrito al iniciar esta redacción. Limitamos nuestro hecho natural de politizar aquello que nos rodea porque no creemos que eso nos sea natural y porque tenemos una dependencia de aquellas élites políticas a las que, por una o por otra parte, les interesa tenernos controlados. El hecho de pronunciarnos, de buscar respuestas, de pensar por nosotros mismos sobre una situación particular, no debe tener límite. Al contrario, debemos  pensar y opinar libremente sobre aquellos temas que ocupan un debate público y social importante.

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