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Willy Toledo, el señuelo perfecto

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Estos últimos días se ha abierto un debate alrededor de la polémica causada por el autor. No sobre el porqué, tampoco sobre la Iglesia o sus escándalos. Únicamente hemos centrado el debate en la figura del actor.

La noticia

Estos días la noticia principal en la que se han centrado los medios de comunicación ha sido la detención de Willy Toledo. ¿Por qué? La respuesta es sencilla, en lugar de centrar el debate en el “Qué” se centra sobre el “Quién”. Un militante de izquierdas, que además es comunista y simboliza todo lo que los sectores más beneficiados odian.

¿Habéis oído hablar en los grandes medios de los escándalos de la Iglesia? No hablo solo de León, hablo de que Estados Unidos (sí, el gobierno) sabía desde 1963 de aquellos abusos en Pennsylvania, de que la Iglesia ha reubicado a un pederasta reincidente en Chile, de que Bergoglio (nuestro queridísimo Papa) sabía y era consciente de esos escándalos, y un largo etcétera.

Sobre la utilidad

Hay que ser pragmáticos, esto no es nada útil. El debate, por supuesto, en este caso; no debería ser sobre el quién.  Centrar el debate sobre la persona, víctima además, solo beneficia a aquellos que quieren silenciar lo que realmente es importante.

La jerarquía eclesiástica ha demostrado una vez más su poder de influencia. Como el PSOE, partido históricamente laicista y anticlerical, se ha echado atrás en muchas de las propuestas que tenía anteriormente.

También se ha demostrado que esa Transición no “nos la dimos entre todos”. Fue un pacto en los despachos, a espaldas de los ciudadanos. Fue un aquelarre en contra de los derechos civiles. En este caso hablamos de los derechos sobre la libertad de conciencia, sobre los derechos colectivos.

La Iglesia a título beneficiario

La irrupción de la Iglesia, como institución, sobre el debate público es una pésima noticia. Una vez más se demuestra que no están del lado de los ciudadanos, ni siquiera de los creyentes. Tratos económicos, diplomáticos, etc. Además, por supuesto de las relaciones, más que íntimas de ésta con franquistas y que no la penalizan para nada.

Pensadlo bien, ¿Quién se beneficia más de este debate? Está más que claro que si centramos el debate sobre un “comunista, antisistema y ateo” la única beneficiada será la jerarquía, la alta jerarquía eclesiástica y sus aliados, que no es que sean muy demócratas.

En fin, para ir concluyendo diré que se necesita una solución de base, ya que el problema viene de ahí. Hay que volver al anticlericalismo, hay que apartar a las mafias de las instituciones, a las organizaciones criminales hay que alejarlas de los ciudadanos. Debemos replantear si queremos un estado en el que la Iglesia, tal y como está ahora, tenga importancia por encima de los derechos de todo ciudadano a expresar su opinión.

Solo espero que salga algo más que un razonamiento lógico y en defensa de la ciudadanía: la creyente cristiana, musulmana, judía, budista, hindú y sobretodo, insisto mucho en eso, atea y agnóstica. El debate debe salir a las calles para que sean los ciudadanos de a pie los que decidan si el clericalismo debe caer una vez demostrada la actividad criminal de la Iglesia y sus aliados.

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