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Sonia Fernández-Vidal: “La ciencia y el arte se plantean las mismas preguntas”

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Kosmopolis19
Sonia Fernández-Vidal (imagen: fernandez-vidal.com)

Otra de las invitadas de Kosmopolis 2019 es Sonia Fernández-Vidal, divulgadora y doctora en física, autora de La Puerta de los tres cerrojos. Hemos hablado con ella.

TimeJust: En Kosmopolis has participado en la mesa redonda sobre la presencia de la física y la ciencia en las series. ¿Qué concliusión has sacado, por qué estos temas últimamente interesan tanto a los guionistas?

Sonia Fernández-Vidal: La física siempre ha querido buscar cómo funciona el Universo, una conexión de cómo funciona todo. Son preguntas  (y respuestas) que suscitan la imaginación de cualquiera. Y precisamente las nuevas teorías, como las de la física cuántica, lo que hace es plantearte todavía más preguntas. Yo creo que fascina a cualquier guionista.

TJ: ¿Qué relación crees que hay entre la literatura y la ciencia, dos áreas que en principio se suelen dividir?

SFV: Hay conexión desde el momento en el que te vas a lo fundamental. Al final, todas las áreas del conocimiento, cada una con sus metodologías diferentes, siempre responden a la necesidad del ser humano de dar respuesta a todas estas preguntas eternas: quién somos y de dónde venimos. El arte suscita a través de unas emociones lo que en la experiencia subjetiva está sintiendo de su relación con el cosmos. Son los términos que podrías utilizar con un físico que busca una teoría última. Les mueven las mismas preguntas, por eso hay esa conexión, aunque nuestra sociedad y educación han hecho esta escisión tan fuerte entre áreas de conocimiento.

TJ: ¿Por qué crees que desde los medios se le presta tan poca atención a la ciencia?

SFV: Probablemente hay un poco de culpa por muchas partes. Durante mucho tiempo se le ha puesto a la ciencia la etiqueta de que es algo complicado. Después, desde nuestra educación hemos arrastrado la idea de que en las matemáticas teníamos que “despejar la x”, y dices “mira, no sé qué diablos era la x”, no te dice nada. De otro modo sí que sería más inspiradora, y es que dota de contexto. Si explicásemos que la ciencia no son solo ecuaciones, sino que habla, por ejemplo, de las células madre y cosas de genética (que son de ética), o la ecuación diferencial por la que brilla el sol… Entonces, la ciencia, la física en este caso, cobraría vida y despertaría el interés, tanto de los medios como de la sociedad en general. Aunque, cada vez, creo que se le está dando más importancia a la ciencia; por ejemplo, se está utilizando en guiones y convirtiéndose en algo popular.

TJ: ¿Es cierto que hay muchas menos mujeres científicas que hombres?

SFV: Cada vez más. Ves a menos mujeres, pero esa diferencia está disminuyendo. Básicamente, porque hoy en día las mujeres no tenemos ya ningún impedimento para hacer una carrera científica. Hace cien años, las mujeres tenían que pedir permiso para ir a la universidad. Todas estas barreras ya no las tenemos, por tanto, poco a poco iremos viendo que desaparecen también, afortunadamente, las diferencias.

TJ: Siempre se ha dicho que las ciencias son “cosas de chicos”. ¿Crees que podemos hacer algún esfuerzo consciente para que las niñas se interesen más por la ciencia?

SFV: Para mí, más que políticas o temas de números, yo creo que lo esencial para acabar con esta visión, tanto para las niñas como para los niños, es dar visibilidad a las mujeres científicas. Poder dotar de roles que seguir, para mí, es una de las cosas fundamentales para establecer el cambio. Que cuando a las niñas y los niños les pregunten por la imagen de un científico, cierren los ojos y les venga la imagen de un hombre o una mujer, entonces habremos ganado la batalla.

TJ: En la revista Forbescomo te sitúan como una de las 100 personas más creativas del mundo. ¿Cómo recibes esta noticia?

SFV: Fue una sorpresa. Me enteré porque un amigo me lo dijo, yo no tenía ni idea. Me imagino que juego con la ventaja de que la física cuántica habla de cosas tan extrañas, que es mucho más fácil ser creativo con ellas. Deja abiertas a la fantasía y la imaginación muchas cosas. Pero bueno, es un honor formar parte de esta lista y recibir el reconocimiento, es extraordinario.

TJ: Eres autora de La puerta de los Tres cerrojos. ¿Cómo se te ocurrió hacer un libro infantil sobre física cuántica?

SFV: Todo fue bastante por casualidad. Iba a ayudar a Francesc Miralles y Alex Rovira, que iban a sacar un libro, La última respuesta. No era de ciencia, pero relataba la vida de la hija de Einstein, y quisieron saber un poquito sobre física moderna. Francesc me invitó a una noche bohemia en su casa, con sus amigos, para hacer un taller de física cuántica. Sus amigos, claro, eran todos escritores y editores. Al acabar, una de las editoras se me acercó y me dijo “Sonia, hay que hacer un libro sobre esto, es apasionante”. Libros de divulgación científica haberlos haylos, muchos y muy buenos. Por tanto, era mejor hacer algo diferente. Mi objetivo siempre es ir a ese gap de gente que nunca leería un libro de ciencia, quizás porque les intimida, porque lo ven difícil… Ese es el público al que siempre me dirijo. Y pienso que la física cuántica es tan anti-intuitiva que la magia y la fantasía es el mejor canal para no chocar contra ella.

TJ: ¿Cómo se consigue un equilibrio entre fantasía y rigor científico?

SFV: Bueno, el rigor científico es imposible mantenerlo, es tratar la física cuántica para niños. La intención es sobre todo, más que tener rigor científico, despertar la llama, la pasión por conocer más. Sé de muchos niños que a partir de esta lectura han decidido profundizar más.

TJ: ¿Qué opiniones has tenido de tus lectores?

SFV: He tenido muy buenas críticas, y de hecho, he recibido alumnos en la universidad de Física que me decían “yo de niño me leí La puerta de los tres cerrojos, y por eso estoy aquí”.

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