Fuente: A Contracorriente Films

Entrevistamos a Adrián Lastra, actor de la nueva película de Dani de la Orden, Litus, y que promete ser una de las películas revelación del año.

El cine tiene la función de transmitir veracidad y eso es algo que se logra en Litus, la nueva película de Dani de la Orden, que parte de la premisa de una reunión tras el fallecimiento de una persona. En ella Adrián Lastra representa a Marcus, un personaje con muchos matices y que refleja a parte de la sociedad actual.

Con el corazón encogido un día después de ver el pase de Litus nos encontramos con parte del elenco de los actores en Barcelona. Entre ellos estaba Adrián Lastra, que nos recibe con una amplia sonrisa pese a estar toda la mañana atendiendo a los medios allí presentes y estar el día anterior de promoción en Madrid.

TimeJust: Televisión, cine, ¿qué te queda por hacer?

Adrián Lastra: Espero que mucho. Por mucho que haya hecho tele, cine o teatro creo que me quedan muchas cosas por hacer.  Son 35 años, no es que sea un niño pero todavía me queda mucho recorrido, espero.

TJ: Una obra de teatro llevada al cine, ¿te has sentido como en tus orígenes?

AL: Yo ya había hecho una película, Toc toc, que también era una película que venía de una función teatral. Venia acostumbrado de un sitio cerrado, todo el rato ahí, y yo me decía “ya lo he hecho esto”. Lo que más me gustaba era que se trataba de una manera teatral por cómo se planteaban las secuencias, que eran muy largas, de 20 minutos la toma. Eso te podía llevar mucho al origen del teatro, entonces sí que había un punto de conexión.

TJ: ¿Cómo recibiste la llamada de Dani de la Orden para esta película? ¿Por qué aceptaste?

AL: Acepté porque el guion me pareció una maravilla, es muy fascinante el guion de Marta Buchaca. Es verdad que al principio cuando lo leí, yo leí a Marcus y dije “bueno, comedia, vamos a ver qué tal”. Pero cuando lo leí una segunda vez, ya en serio, dije: “hostia, es comedia pero aquí hay mucho sufrimiento en todos los personajes”. Cuando dijeron el elenco que había, los compañeros que estaban cerrando, y más con Dani (de la Orden), que yo tenía muchas ganas de trabajar con él, dije: “no hay que pensarse esto”.  Es cierto que iban a ser tres semanas muy duras de trabajo, pero vamos a jugar todos.

TJ: ¿Cómo ha sido interpretar a Marcus? ¿Qué retos has tenido?

AL: Hacer un personaje real, por mucho que sea un personaje tipo,  quería que fuese un sufrimiento muy diferente lo que tiene este tipo. La forma que tiene de sufrir por amor, que puede tener mucha gente de nuestro alrededor. Lo que pasa es que no lo oculta, sino que lo expresa. El trabajar a alguien que él decía que era muy amigo de sus amigos, pero realmente era el más egoísta de todos, porque era más amigo de sí mismo que de nadie, le hacia una persona muy egoísta. Tenía muchas ganas de hacer algo así, sobre todo de experimentar.

TJ: ¿Qué hay de Marcus en Adrián Lastra?

AL: Yo creo que el enamoramiento. Soy una persona súper enamoradiza. El jugar a la play… Aunque no soy tan egoísta como él. Todo el mundo tiene su punto egoísta, obviamente, pero lo tengo bastante controlado. Es cierto que soy más amigo de mis colegas que de mí mismo. Si mis colegas, mi familia, mi hermana o mi hermano necesitan algo, soy el primero que, si tiene que dar un brazo, te da el brazo. Poco más. La forma de sufrir que tiene (Marcus) puede tener algo parecido a lo que tengo yo, pero cuando te enamoras sufres, así que muchas veces va de la mano.  Si eres un enamoradizo vas a sufrir.

TJ: La película habla del miedo a la aceptación de la realidad y la incapacidad de una generación a interrelacionarse entre ella. ¿A qué le teme Adrián Lastra? ¿Crees que la sociedad actual tiene un miedo autoprovocado hacia las reacciones del entorno?

AL: La sociedad tiene miedo a decir que están mal. Ahora existe una cosa que es el poder de la imagen, que ya lleva muchos años atrás, pero se ha llevado a la máxima potencia por las redes sociales. Tú necesitas estar en todo momento aparentando, mostrándo que estás bien, que tienes una vida muy bonita, que tienes un barco en verano y que te tomas muchas cervezas, que tienes al perro más bonito del mundo… Pero mucha parte de eso es mentira. No tienes un barco, tienes un amigo que conoce a alguien que tiene un barco, tu no etiquetas al hotel porque es que te invitan a los hoteles, sino por aparentar. No te despiertas con esta cara, no es siempre bonito. Lo que pasa es que muchas veces cuesta decir que estás mal y es porque todo lo que está a tu alrededor está muy bien, entonces pasas por pensar “ahora soy el único tonto que está mal”. Pero si abres las puertas de cada persona, del corazón, todos están jodidos. Todo el mundo está jodido. Y no pasa nada por estar jodido, no pasa nada por hablarlo, ¡hay que hablarlo!

Litus es una película en la que se expresa lo poco que se dialoga, lo poco que se expresan entre ellos y, sobre todo, el miedo que hay ante las despedidas gordas de algo. No solo de la despedida de Litus, sino de una despedida de un amigo, de una pareja, del decir adiós. Con tu pareja muchas veces cortas, pero pocas veces nos despedimos. Esta película refleja cosas que pueden hacer pensar.

TJ: Tu personaje se evade de los problemas con su vida digital. Es algo que sucede en la vida real. ¿En qué te has basado? ¿También te consideras adicto al móvil como Marcus?

AL: Puedo ser adicto al móvil, pero no a las redes sociales. Puedo mirarlas, no soy muy activo en ellas, no estoy todos los días subiendo contenido. He tenido mis momentos peores, pero es cierto que cuando no hago nada sí que estoy en redes sociales. Te metes en el periódico, escribes a un amigo o ves vídeos en YouTube… Ahora estoy intentando caminar más hacia adelante que hacia el suelo.

TJ: Litus es una persona que teme la reacción de la sociedad y se comía todo aunque tenía vida relativamente perfecta. ¿Qué hay de Litus en Adrián?

AL: No creo que haya mucho, no he sido una persona depresiva en ningún momento. Si que he tenido momentos de sufrir en silencio y no comentárselo a mi pareja, ni a mis amigos. Al principio no lo hacía, ahora sí lo hago. Ahora expreso lo que siento. Viendo Ha nacido una estrella me pasó que, con el personaje que hacía Bradley Cooper, que supuestamente tenía todo en la vida pero estaba solo, me sentí identificado. La segunda secuencia que tiene en el bar, con Lady Gaga,  que empieza a sonar una canción suya y empieza a tener como vergüenza. Con Jackie Brown dice algo así como que lo que pasa al ser una persona mediática es que dejas de tener un nombre para tener dos. A mí poca gente me llama Adri o Adrián, me llaman Adrián Lastra. Todo son preguntas tipo. Nadie pregunta de verdad, preguntas diferentes… Ahora están los prototipos. Cuando entras en casa dices “hostia, estoy solo”. Eso puede pasar, lo de parecer tener una vida perfecta pero que no es tan perfecta como la gente cree.

TJ: La película tiene una crítica social muy importante y está teniendo muy buena acogida de los especialistas. ¿Te lo esperabas?

AL: No me esperaba algo así. De hecho, cuando ruedo no espero nada de la película, no quiero tener pretensiones ni expectativas. Yo me saco las tripas y te pongo mis órganos aquí para que tú las veas, y puedas reírte, llorar, pasar miedo o lo que veas. Pero no voy a hacerlo para que te guste, porque me voy a llevar una hostia. Voy a hacerlo para contar una historia y para poder llegar a entretenerte. Hay una cosa más personal, es mejor quedarte contento con tu trabajo que con la palmadita de “que guay lo has hecho”. Si a ti te dicen eso y el rodaje ha sido una mierda, has sufrido, no te gusta la experiencia o lo que sea, ¿qué te vas a quedar, con lo que dicen las personas más que con lo que has vivido? Todos mis personajes han sido de arriesgar y siempre voy al límite. Me gusta ir al límite, pero me gusta arriesgar. Quiero jugar y divertirme, quiero pasármelo bien.

TJ: ¿Crees que es necesario hacer más cine con una crítica social?

AL: Necesario como tal no lo sé, podría venir bien. También hay gente que va al cine porque quiere, para divertirse y ver como una persona vuela, ver como se acaba el mundo, ver a un payaso y que te de miedo. O ver una persona que te haga reír. Tiene que haber este cine, de ese que te sientas y dices “yo he estado muchas veces en estas situaciones y no he sabido llevarla”. Se necesita. Y también el mainstream. Necesitamos todos que la gente salga del cine pensando “que hago con mi vida”, pero también pensando en “qué maravilla cuando sale equis persona”. Yo me dedico a esto y también necesito este tipo de cine, como el que ha hecho Dani de la Orden, pero también he ido a ver Los Vengadores y he salido llorando. Que haya trabajo, es la necesidad. Somos muchos actores, hay mucho trabajo, pero hay muchos que no trabajan.

TJ: Te has reencontrado con Quim Gutiérrez, ¿cómo ha sido trabajar de nuevo con él?

AL: Ha sido una maravilla. No trabajaba con él desde Primos y ha pasado mucho tiempo. Es maravilloso ver cómo evolucionan las personas. He visto muchas cosas que me ha recordado al rodaje de aquel entonces. Había algo que yo le escuchaba decir, algo en una escena, como “que estás contento ya”, y eso me recordó a Primos. No sé por qué, pero me llevó lo que para mí fueron mis inicios.

TJ: ¿Qué proyectos tienes de cara al futuro?

AL: Obviamente Litus, que el 13 de septiembre se estrena. Luego en noviembre estrenamos Si yo fuera Rico, de Armero, con Alex García también. En diciembre estrenamos el capítulo final de Velvet y, a principios de año, Hasta que la boda nos separe, también de Dani de la Orden, y con Belén Cuesta. Ahora  estoy ensayando una peli para empezar a rodar en los dos últimos meses de este año. Estoy con el piano, aprendiendo música. No sé cuándo lo harán oficial, pero es uno de los trabajos más personales. Es muy grande, mainstream pura, pero de las películas que más ganas tenía de hacer.

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