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Baloncesto

Portland Trail Blazers, una historia de dolor y gloria.

Fuente: Trail Blazers

Un equipo marcado por la desgracia de grandes lesiones en jugadores destinados a triunfar y con el Draft de 1984 siempre en la retina.

Una lejana gloria

Los pioneros de Portland, así es su traducción al español, comenzaron su largo viaje en la mejor liga del mundo en el año 1970, convirtiéndose (como bien indica su nombre) en el primer equipo de la ciudad en una gran liga profesional del país. La década de los años 70 es una época en la que el declive de los Celtics de Red Auerbach vislumbró una oportunidad de gloria para el resto de los equipos de la liga. Esto provocaría una serie de diversos campeones que aprovecharon su oportunidad. Equipos como Bucks, Knicks, Warriors, Bullets y Supersonics alcanzaron el primer anillo de su historia. Además, Los Ángeles Lakers al fin pudieron conseguir el ansiado título que no pudieron obtener desde su estancia en Mineápolis en los años 50. Por supuesto, en esta nueva supernova de nuevos campeones, Portland Trail Blazers tuvo su pedazo del pastel en 1977.

En su primera aparición en la liga, el equipo elige en el puesto número 8 del Draft de 1970 a Geoff Petrie. Un Guard de Princeton University. Petrie cogió las riendas del joven equipo desde el primer momento. Con 24,8 puntos por partido en su temporada rookie, comparte el premio de Rookie del Año con Dave Cowens (posterior MVP de la liga con Boston Celtics). El rumbo del equipo en la NBA con Petrie como alfa es muy pobre durante cuatro temporadas donde el equipo apenas alcanzó las 28 victorias.

Pese a ello, como bien saben en Portland, una buena elección en el Draft de la NBA puede cambiar el rumbo y el destino de una franquicia. Por lo tanto, en 1974, con el aterrizaje de Bill Walton elegido el número uno del Draft, cambia el destino para los de Oregón.

Geoff Petrie / Fuente: NBAHistoy

En la primera temporada de Walton como Blazer, el pívot asoma la cabeza en la liga con unas estadísticas de 12 puntos, 12 rebotes, casi 5 asistencias y 2,7 tapones. Hablamos de un ejemplar único en aquella época. Un pívot de 2,11 metros capaz de pasar la bola de manera brillante, un adelantado a su época, como una antesala a lo que veríamos con Sabonis 20 años después.

Noobstante, las dos primeras temporadas del pívot estuvieron marcadas por las lesiones, algo de lo que jamás podría escapar. Con Walton, pese a no poder jugar la mitad de los partidos por diversas lesiones y la llegada del ala-pívot Maurice Lucas al equipo desde la ABA, no había excusa para un equipo en una gran progresión ascendente que nunca había pisado un escenario de Playoffs.

La temporada 1976-1977 es la más gloriosa de la historia del equipo Blazer. No debe caer en el olvido aquella plantilla dirigida por Jack Ramsay que logró ser campeona de la NBA. En la posición de base encontramos a Lionel Hollins, actual asistente en Lakers y con una gran trayectoria como entrenador en Memphis Grizzlies del Grit And Grind. Bob Gross, se consolidaba como un gran alero que compartía responsabilidad ofensiva con Hollins. Lo más atractivo y poderoso de aquel equipo fue, sin duda, la pareja interior formada por Lucas y Walton. Una de las mejores parejas de jugadores interiores de siempre. Walton fue elegido All-Star, pero como no, se perdería el partido por lesión.

En Playoffs el equipo daba la sorpresa al arrollar a Los Ángeles Lakers en final de conferencia. Bill Walton frenó en seco a Kareem Abdul-Jabbar para adentrarse en las primeras finales de la historia de la franquicia de Oregón. Al otro lado estaba esperando el atrevido y espectacular equipo de Philadelphia 76ers con un Julius Erving recién llegado de la ABA. En aquella final chocaron dos estilos de baloncesto totalmente opuestos.En los dos primeros partidos, el estilo vertiginoso de transiciones rápidas y de lanzamientos rápidos de 76ers  con un Julius Erving desatado se imponía al juego lento y posicional de Blazers. 

A partir del tercer partido todo cambió. El juego coral de Portland Trail Blazers con Walton y Lucas como perfectos productores desde el poste acabaría con la rocosa defensa de George McGinnis, Darryl Dawkins y Caldwell Jones. Portland Trail Blazers decidía la eliminatoria en seis partidos con cuatro victorias consecutivas ante aquellos divertidos 76ers de Julius Erving, Doug Collins y George McGinnis.

Bill Walton y Maurice Lucas / Fuente: Trail Blazers

La siguiente temporada de Bill Walton en Portland afianzó su dominio en la liga pese a solo disputar 58 partidos. El pívot sería nombrado MVP de la temporada regular. Sin embargo, con la eliminación del equipo ante Seattle en semifinales de Conferencia y una nueva lesión de Walton, toda gloria acabaría diluyéndose del equipo. Las lesiones truncaron la carrera de un jugador llamado a dominar en la liga.

El pívot promedió únicamente 33,4 patidos por temporada en 14 años de carrera en la NBA. Todo su cuerpo se rompiá a pedazos, espalda, pies, rodillas, etc. En unas declaraciones a la prensa de San Diego, Walton declaraba que consideraba seriamente el suicidio. Unas desoladoras declaraciones de un jugador torturado hasta la saciedad por las lesiones. Una vez retirado de los micrófonos tras ser comentarista para la NBC, ABC y ESPN todavía le persiguen los dolores de las secuelas que dejaron todas las lesiones en él. Unos dolores que aumentaron con los años. Las intervenciones quirúrgicas que ha tenido se elevan hasta las 36, todo un infierno para el MVP de las Finales del único campeonato de Portland Trail Blazers.

De Jordan a Bowie por Clyde the Glyde

En los años 80, con el nuevo auge mediático que supuso la puesta en escena de Larry Bird y Magic Johnson, los de Portland tuvieron la mayor oportunidad de la historia. En el Draft de 1984, el equipo poseía el pick número 2. Por las oficinas llegaron a la conclusión de que lo que necesitaba el equipo era un interior que pudiera dominar en la zona. Además, pensaron que como Clyde Drexler estaba en sus filas, no necesitaban a otro talentoso escolta. Los Blazers eligierían a Sam Bowie y tras ellos, en Chicago aterrizaba un tal Michael Jordan. Una de las peores decisiones de la historia de la NBA. Sam Bowie era un gran jugador, pero, como Walton, las lesiones truncaron su carrera. En cambio, Jordan, fue dueño y señor de la liga. Impuso un reinado de seis años en los 90 con un permiso vacacional de dos años.

No obstante, durante la era Drexler en Portland, el equipo disfrutó de muy buenos resultados competitivos de la mano de entrenadores como Mike Schuler y Rick Adelman. Clyde The Glyde fue una de las figuras de la nueva NBA. Su instinto voraz y sus vuelos sobre el Memorial Coliseum hacían valer cada centavo de la entrada adquirida por los aficionados. El cenit de aquella generación que agrupaba a jugadores como Jerome Kersey, Terry Porter, Buck Williams, Danny Ainge, el propio Drexler o un jovencísimo Robert Pack llegaba en el curso baloncestístico 91-92.

Portland Trail Blazers 91-92 / Funte: NBA.com

Los de Adelman se aventuraron hasta las 57 victorias en temporada regular, segunda mejor marca tras Chicago Bulls y empatada con Cleveland Cavaliers. Clyde Drexler fue incluido en el mejor quinteto de la temporada. Buck Williams fue elegido en el segundo equipo defensivo de la temporada. Pese al nivel de la plantilla, todos los sueños de Blazers se terminarían en las Finales de la NBA ante el verdugo de los grandes proyectos de los rocosos años 90. Michael Jordan y los Chicago Bulls obtuvieron su segundo anillo consecutivo tras imponer un 2-4 definitivo.

Con la miel en los labios

Justo a finales de los años 90 y comienzos de los 2000, otra excelente generación en Portland a las órdenes de Mike Dunleavy deslumbrará a los aficionados. E

España, todos nos hicimos un poco de aquellos Blazers en los que se encontraba Arvydas Sabonis. El pívot lituano decidió expandir sus fronteras y probar su talento en la NBA el verano de 1995 con 30 años. El ex jugador del Real Madrid se convierte en su llegada a la liga en todo un nuevo especímen de pívot. Elegante, con una gran capacidad de pase, visión de juego y tiro exterior. Se convertiría en uno de los primeros grandes europeos que triunfaron en la NBA.

Arvydas Sabonis / Fuente: Trail Blazers

El proyecto de Dunleavy, pese a ser un aspirante serio para alcanzar las finales, son barridos 4-0 por San Antonio en finales de Conferencia en 1999. A partir de ese momento serían conscientes de la necesidad de un cambio. Es por ello que Bob Whitsitt, GM del equipo, apostó por la incorporación de Scottie Pippen vía traspaso con Houston Rockets.

Las aspiraciones a llegar a las finales de la NBA son una realidad para un equipo con jugadores de la talla de Damon Stoudamire,  Steve Smith, Scottie Pippen, Arvydas Sabonis, Jermaine O’Neal, Rasheed Wallace, Detlef Schrempf o Bonzi Wells. Un equipo estructuralmente compensado realiza una temporada 99-00 brillante. Se colocan como la tercera mejor defensa de la liga con tan solo 91 puntos permitidos por partido. Jugadores como Pippen o Wallace hacen posible estos registros defensivos. El ex alero de Chicago Bulls y Houston Rockets es elegido a sus 34 años en el 2º quinteto defensivo.

En aquella temporada, el día 6 de noviembre, los de Dunleavy medían sus caras ante el equipo a batir, Los Ángeles Lakers. Fue una noche innovadora para lo que surgiría mucho después con Shaquille O’Neal y los tiros libres. El entrenador de Blazers ordenó salir a Jermaine O’Neal a pista con una única premisa, cada vez que Shaquille O’Neal tocara pelota, falta una y otra vez. Un Shaq alterado y perdido por los nervios no pudo evitar la expulsión por una segunda técnica. Portland Trail Blazers ganó aquel partido y fue el comienzo del Hack a Shaq.

El récord para los de Oregón fue de 59-23. Ocuparían el segundo puesto de la Conferencia Oeste tan solo por detrás del equipo de la última trilogía de Phil Jackson. En Playoffs dominaron en primera ronda ante unos jóvenes Wolves. En semifinales de Conferencia ratificaron su condición de aspirantes al título expulsando a Utah Jazz de unos Stockton y Malone que se quedaban una vez más sin el ansiado anillo. Las series de las finales de Conferencia Oeste ante Lakers merecen otra pieza diferente para poder abarcar toda aquella epopeya entre dos rivales que lucharon por un hueco en la final de la NBA. El sueño de Portland de acudir a su tercera final de la NBA se frustró en el séptimo y definitivo partido. El crossover Kobe Bryant a Pippen para lanzar el  Alley Oop que remataría O’Neal y sentenciar el partido es ya un recuerdo único e historia contemporánea de la liga.

Los Lakers remontaron la serie de un 3-1 en contra a un 3-3.  En aquel séptimo partido, con 75-60 en favor, Portland erró 13 ataques consecutivos. En aquel momento, en ningún séptimo partido de la historia de los Playoffs un equipo había remontado una desventaja de 13 puntos y acabar ganando el partido.

‘Jail’ Blazers

Después del gran varapalo sufrido en el año 2000, vendría una inestable época para la franquicia. El despido de Dunleavy para que Maurice Cheeks ocupara el puesto de entrenador jefe y la llegada de Zach Randolph supondrían una nueva época para los de la Rip City. Una época marcada por los desencuentros de los jugadores con la ley fuera de la pista.

Hubo de todo. Encontronazos de Stoudamire y Randolph con la policía por posesión de marihuana, una gran pelea entre Z-Bo y su compañero Ruben Patterson e incluso la salida del equipo de un veterano Shawn Kemp para realizar una desintoxicación debido a su adicción a la cocaína. Qyentel Woods, rookie en el año 2003 fue detenido por conducir sin carnet y por consumo de marihuana. Posteriormente a Woods se le condenaría por la organización de peleas de perros. En la pista, los de Cheeks iban directamente a la guerra, donde entraba al trapo una y otra vez Rasheed Wallace. Es por todos los problemas dentro y fuera de la pista de baloncesto que, con humor, a aquel equipo se le denominó Portland ‘Jail’ Blazers.

Marcados por las muletas

Antes de la época de Damian Lillard y LaMarcus Aldridge, la franquicia vislumbraba un horizonte plagado de éxitos con Brandon Roy y Greg Oden. Roy, fue Rookie del Año en 2007, le bastó una única temporada para atrapar a todos y cada uno de los aficionados con su juego. Un escolta estéticamente brillante y ordenado en su juego, con una cabeza totalmente amueblada pese a su juventud. En apenas una temporada, Brandon se había convertido en presente y futuro de la liga. En el año 2008, el escolta consigue su récord de anotación ante Phoenix Suns con 52 puntos.

Brandon Roy / Fuente: NBA.com

Greg Oden es una de esas historias que todos imaginamos el qué habría pasado si no hubieran más protagonistas las lesiones que el baloncesto en su carrera. Bautizado como el nuevo Shaquille O’Neal, el pívot estaba llamado a ser el gran pívot de la liga. Fue escogido número uno del Draft por delante de Kevin Durant. Si, a los Blazers también se le escapó aquel joven y delgado alero que acabaría siendo uno de los mejores jugadores de la historia de la competición. Oden jamás pudo ser lo que todos esperaban, las lesiones lo impidieron. En las tres temporadas que estuvo en Portland, solo pudo disputar 82 discretos partidos. Lo más duro es que, con 26 años jugó su último partido en la NBA. Pese a haber aterrizado con 20 años en la liga, solo participó en tres cursos baloncestísticos a lo largo de su dolorosa carrera.

Roy, en cambio, lideró junto a Aldridge un joven equipo en la temporada 08-09 a conseguir 54 victorias, un nuevo récord de la liga para un equipo tan joven. El escolta, en aquel posicional equipo de Nate McMillan, ejerce como el anotador y verdugo de un equipo defensivo. Siempre paciente en su juego, ofrecía esa cara de jugador de los años 90 que desaparecía con el cambio de ritmo en el juego. El 9 de diciembre de 2011, tras haber sido All-Star durante tres años consecutivos, Roy destrozaba al mundo del baloncesto con un anuncio. Debido a un problema degenerativo en sus rodillas tuvo que retirarse de lo que más amaba, debía dejar de jugar al baloncesto a sus 27 años.

En el año 2012, Roy intentó volver a las pistas con el equipo que le drafteó antes de ser traspasado a Portland, Minnesota Timberwolves. Sus rodillas no le iban a dar opción, y, tras cinco partidos disputados, dijo adiós de manera definitiva a la pelota.

Dame Time

Damian Lillard ya se encuentra en el Olimpo absoluto de Portland Trail Blazers. Lo localizamos ya en un ‘Monte Rushmore’ al lado de las cabezas de Walton, Drexler y Roy. Elegido en 2012 en la sexta posición del Draft, ha ido convirtiéndose en uno de los mejores jugadores de la liga. Por momentos el gran infravalorado de la NBA hasta apenas hace unos años. Lillard ha protagonizado una transición perfecta tras el retiro de Roy, la presencia de LaMarcus Aldridge a su lado es determinante. El base representa el alma de la Rip City, el equipo corre entre sus frías venas.

Dame ha vivido por diferentes proyectos que no han logrado dar el paso definitivo para ser un claro ‘contender’. El proyecto con Lillard y Aldridge como líderes de una manada constituida con destacados jugadores como Wesley Matthews, Nicolas Batum y Robin Lopez termina en 2015 con la salida de Aldridge rumbo a San Antonio. Un proyecto que nunca pudo alcanzar una final de Conferencia en el duro Oeste. Aunque si es verdad que dejó recuerdos como aquel ‘Game Winner’ de Lillard para eliminar a Houston Rockets en los Playoffs de 2014.

La travesía del base de los Blazers en la época post-Aldridge ha ratificado su figura ya no como uno de los mejores bases de la competición, sino como uno de los mejores jugadores. Al lado de C.J McCollum, su fiel escudero tras su inesperada explosión en la temporada 15-16 ha seguido compitiendo por llevar al equipo a lo más alto. Las explosiones anotadoras de Damian a lo largo de estos años lo dejan como el mejor anotador que ha vestido los colores rojo, blanco y negro. La inesperada derrota por 4-0 ante New Orleans Pelicans en 2018 incentivaron el hambre de victoria de Lillard para la siguiente temporada. Por ello, el pasado año en Portland vivieron uno de los mejores momentos de la historia reciente de la franquicia ante Ocklahoma City Thunder. Un tiro desde más de nueve metros de Lillard sobre Paul George en los últimos segundos daba la victoria a los de la Rip City y el billete para pasar de ronda en Playoffs. Los de Terry Stotts al fin lograron pisar unas finales de Conferencia. Aun así, no podrían hacer nada ante unos Warriors que alcanzaban sus quintas finales consecutivas.

Los Blazers pasan por un momento convulso esta temporada. Repleto de irregularidades están fuera de Playoffs por el momento, aunque, con Damian Lillard y C.J McCollum nunca se sabe.

De Martín a Gasol

No ha habido un equipo en la NBA por el que hayan pasado tantos jugadores españoles que en la franquicia de Oregón. El gran pionero fue Fernando Martín. El pívot español decidía que era hora de probar el sueño americano. Y así fue, que, en el verano de 1986 ficha por la franquicia de Portland. Su paso por Estados Unidos fue fugaz. El jugador español no tuvo una gran relación con Rick Adelman, entrenador por aquel entonces del equipo. Además de disfrutar de pocos minutos en el equipo, sufriría varias lesiones que lo tendrían apartado de las pistas durante dos meses. Al año siguiente volvería al viejo continente, pero, para el baloncesto español, abrió una Caja de Pandora en la que se adentraría Pau Gasol años más tarde.

Fernando Martín / Fuente: NBA.es

En la era Roy en Portland, el baloncesto español tuvo a dos jugadores en las filas de los de McMillan. Dos talentos con una sinergia especial, Rudy Fernandez y Sergio Rodríguez jugaron juntos en la temporada 08-09. El ‘Chacho’ llegó dos temporadas antes a la NBA con un rol de base suplente. Rudy comenzó su carrera NBA en el verano de 2008. El alero español tuvo la suerte de tener un rol superior que el Chacho en la pirámide de Portland. Lamentablemente, su entrenador, Nate McMillan únicamente vio en él a un tirador de tres puntos y nada más. Rudy Fernández era mucho más que aquello pero no tuvo la oportunidad de demostrarlo.Fue incluido en el mejor quinteto de rookies de la temporada con un promedio de 10 puntos por partido desde el banquillo.

Con todo, Rudy, pudo dejar una imagen para la historia en el baloncesto español. El alero participaría en el concurso de mates de 2009 ofreciendo un buen espectáculo muy poco remunerado por los jueces. Fue allí donde realizó un primer mate con la camiseta del legendario Fernando Martín ante unos jueces que lo confundieron con Ricky Martin.

Victor Claver optó también por intentar luchar para tener un hueco en la NBA. Con un cuerpo hecho a medida para jugar en la liga norteamericana, ha pasado sin pena ni gloria por Portland. Por último, el último jugador que ha estado entre las filas de Portland Trail Blazers, cierra de manera poética el círculo por el momento. Pau Gasol firmaría un contrato con la franquicia para jugar su 18ª temporada en la liga. Una lesión en el hueso navicular de su pie izquierdo sufrida en mayo de 2019 se complica hasta el punto de no poder disputar toda esta temporada. Gasol ha sido cortado por Portland para ocupar un puesto en el staff técnico.

Una historia repleta de grandes equipos competitivos que solo uno accedería al trono de la NBA hace algo más de 40 años. Sin ser un gran mercado, grandes jugadores han pasado por las filas de un equipo que se ha quedado a las puertas varios años de su historia. Ahora es el turno de Damian Lillard. El base ya ha declarado públicamente que su deseo es terminar su carrera en Portland y llevar a lo más alto la ciudad en la que vive desde hace casi 8 años. Las lesiones, el gran rival histórico de la franquicia.

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