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No es un adiós, es un hasta luego

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Foto del Rayo Femenino - Marian Aguilar Lucendo

Tras meses de incógnita la estrella del Rayo Femenino, Natalia Pablos, se retira del mundo del fútbol en lo que no es un adiós, sino un hasta luego

Por fin. Creo que no hay mejor forma de empezar este escrito que con esas dos palabras: POR FIN. Las dos palabras que más deben de haber rondado por su cabeza y por la de quienes la conocen, de quienes han visto y vivido más, o menos, cerca de ella estos meses de verano. Por fin, libre.

Una libertad que llega más de tres meses tarde. Una retirada que debió haber llegado el día 13 del pasado mes de mayo, cuando todo el campo 4 de la Ciudad Deportiva de Vallecas se puso en pie y se rompió en aplausos al ver que a Natalia Pablos la cambiaban por última vez. Y que ovación se llevó. Ninguno de los allí presentes podíamos dejar de aplaudir.

Una ovación en toda regla, merecidísima, para esa chica que pocos minutos antes había hecho, otra vez, historia con la camiseta de la franja puesta: meter 350 goles. Pero muchos sabíamos que la ovación no venía por ese escandaloso número de goles, no, aunque una buena parte de la gente allí presente aún no lo sabía. Venía porque ya no volveríamos a verla deshacerse de dos rivales con un simple giro de cadera. Venía porque ya no volveremos a ver como hace el avión tras mandar otro balón al fondo de la red. Venía porque era la última vez que la veríamos devolviendo a la grada el cariño que siempre le ha mostrado. Venía por eso, porque Natalia Pablos dejaba el fútbol profesional después de más de 17 temporadas haciéndonos creer en la magia cada vez que controlaba un balón.

Llega un adiós tan esperado como poco querido. Un adiós que se dice con lágrimas en los ojos que tantas veces han brillado viendo sus goles. Un adiós de esos que se te quedan en la garganta porque, en realidad, no quieres decirlo. Porque sabes que se cierra una etapa.

Por eso Vallecas llora un poco hoy: cuelga las botas una leyenda del fútbol en este país. 350 goles en 380 partidos. Tres ligas. Una Copa de la Reina. Haber paseado el escudo del Rayo por Europa. Una Eurocopa sub19. Clasificación para el primer mundial de España. Canadá 2015. Pero sobre todo, haber hecho soñar y creer a tantísimas niñas que triunfar en el fútbol femenino es posible.

Deja los campos sabiendo que ha hecho todo lo que ha podido por el club que la vio crecer, demostrando profesionalidad hasta el último minuto.

Porque eso es lo que hace falta, tanto en el Rayo como en el fútbol femenino español. Gente que crea en lo que hace, se ilusione con ello y te transmita esa ilusión a cada cosa que hace. Costará volver a encontrar una futbolista de su talla.
Por todo eso y millones de detalles más que no se pueden ver en los partidos, GRACIAS.

Aún no sabemos de qué forma, pero Vallecas te espera de vuelta, Natalia, y con los brazos abiertos, como siempre has merecido.

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