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Crónica | Real Valladolid (1) – Eibar (2): Al fútbol se juega con los pies pero depende de las manos

El Real Valladolid sufre su segunda derrota de la temporada en un partido polémico. Por segunda vez en la temporada les señalan un penalti que nace de una mano dentro del área.

El fútbol ya no es lo que era. La instauración de la tecnología para arbitrar ha provocado la ausencia de espectáculo en este deporte. Las repeticiones televisivas ya no se centran en jugadas de gol sino en buscar lo polémico, aquello que el árbitro no ha podido ver. Una polémica que nace de los nuevos reglamentos, en los que el árbitro de campo ya no tiene poder decisión, en los que los milímetros tienen el mismo valor que los metros y en los que la rectificación no se permite. Ante la duda, el VAR decide.

La urgencia de la victoria

Ni Eibar ni Real Valladolid habían comenzado bien la temporada, sin conseguir ninguna victoria y con tres puntos si sumamos los de ambos equipos. El partido en el José Zorrilla suponía, entonces, la primera gran prueba de la temporada. Aquella que podría permitir un cambio de mentalidad y el arranque del que pudiera ser un nuevo camino. Sergio González lo apostaba todo a la calidad, con Kike Pérez, Toni Villa y Orellana comandando un equipo en el que los que fueron jugadores indiscutibles para Sergio se encontraban en el banquillo, como Míchel u Óscar Plano. Seguía la misma línea Mendilibar, reservando a Edu Expósito y Kike García.

El juego de presiones volvía a cobrar fuerza en ambos equipos para dificultar la circulación de balón y obligar al juego en largo. A través de una larga diagonal de Nacho hacia Sergi Guardiola llegaría la primera ocasión del partido. Dmitrovic se mantuvo firme ante la llegada de Orellana y con el pie sacó lo que parecía el primer gol del partido. El chileno felicitaba a su ex compañero por la parada.

Sin un evidente dominio por parte de ningún conjunto, lo que agitaría el partido sería el VAR. Una mano de El Yamiq sería revisada por parte del colegiado Díaz de Mera para señalar penalti en contra del Real Valladolid. Las manos volvían a cobrar importancia en el equipo de Sergio González, como ocurrió contra el Real Betis. Fallos evitables pero que perjudican a los defensas ante la incapacidad de defender sin el uso de esas dos articulaciones. Esteban Burgos no desaprovecharía la ocasión de adelantar al Eibar y ponía contra las cuerdas a los vallisoletanos.

Toni Villa y el sufrimiento desde el punto de penalti

Toni Villa

Toni Villa en un lance del juego contra el Eibar (https://www.realvalladolid.es/

Los primeros treinta minutos de partido reflejaron que Toni Villa y Orellana no pueden jugar tan escorados en el sistema de Sergio González, el primero porque reduce sus intervenciones y el segundo porque sus movimientos tienden a pasillos interiores. A pesar de estar más activa la banda derecha, con el chileno y Guardiola amenazando al Eibar, el gol del Real Valladolid llegaría con una combinación desde el lado opuesto. Toni Villa abandonó la banda para generar espacios a Nacho, Kike Pérez percibió la soledad en la que se encontraba el capitán y le otorgó un balón profundo. El lateral, con calma, le entregó un balón raso a Toni Villa, su acompañante en esa banda, que llegaba desde segunda línea. Al primer toque y abriendo su disparo lo máximo posible, logró el 1-1.

No necesitaba aparecer mucho el murciano para destacar, y nada más comenzar la segunda parte volvió a ser clave al provocar un penalti. Sergi Guardiola tenía la oportunidad de consolidar la remontada pero Dmitrovic detuvo su lanzamiento con una notable, y legal, estirada. Parece que el Real Valladolid tiene una maldición desde los 11 metros, únicamente ha marcado cuatro penaltis de los últimos ocho -3/6 en la temporada 2019/2020, 1/2 en la presente temporada-.

Ese fallo fue un punto de inflexión en el encuentro, como si la sombra de Dmitrovic pesase sobre las piernas de los jugadores de Sergio. Al fin, Guardiola pudo batir al portero serbio, pero su tanto fue anulado por fuera de juego.

La diferencia en el partido llegó a través del banquillo, no sólo por los jugadores que entraban y salían, sino por las capacidades de los dos entrenadores. Sergio no supo responder a la expulsión de Pape Diop, decidió quitar a Toni Villa y alivió al Eibar con esta decisión. El Real Valladolid parecía el equipo que jugaba en inferioridad a pesar de contar con un jugador más. La poca reacción que tuvo Sergio para aprovechar la posibilidad de victoria fue un golpe de realidad tras el gol Kevin Rodrigues en el minuto 90. Sergio arriesgó cuando el marcador no era favorable, poniendo a un extremo y quitando a un centrocampista, pero ese no era el momento adecuado. Las victorias llegan a base de creencias, Mendilibar apostó por competir y Sergio se mantuvo en su mentalidad conservadora, como si un punto valiese lo mismo que tres.

FICHA TÉCNICA

Real Valladolid: Roberto; Luis Pérez, El Yamiq, Javi Sánchez, Nacho; Fede San Emeterio (Waldo 90 +2’), Kike Pérez, Orellana (Óscar Plano 65’), Toni Villa (Hervías 78’); Guardiola (Weissman 65’), Marcos André.

Eibar: Dmitrovic; Rober Correa, Oliveira, Burgos, Rafa Soares; Diop, Sergio Álvarez; Eñaut (Kike García 62’), Inui (Arbilla 88’), Kevin Rodrigues; Muto (Edu Expósito 76’).

Goles: Burgos (0-1, 29’), Toni Villa (1-1, 37’), Kevin Rodrigues (1-2, 90’).

Árbitro/VAR: Díaz de Mera Escuderos/Pizarro Gómez.

Estadio: José Zorrilla.

Estudiante de Periodismo en la Universidad de Valladolid. Podéis leerme más en profundidad en Twitter y en Medium: https://medium.com/@dggonzalez_

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