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“Vamos tías, joder, que somos el Rayo”

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Foto: @matagigantesNET

Las chicas del Rayo Femenino terminan una temporada plagada de emociones, en la que consiguieron la salvación varias jornadas antes de finalizar el campeonato.

Que las temporadas en el fútbol son largas lo sabemos todos, y en el alto rendimiento, más. Algo más de un mes de pretemporada, 30 jornadas de liga, cuatro o cinco entrenamientos por semana… Muchas horas dentro de un campo de fútbol que pueden llegar a hacer insoportables. Aunque hay veces que tienes suerte y das un grupo de personas que hacen que ese día a día sea más llevadero, hacen que de lo que más ganas tengas sea de ir a entrenar cada noche, que te mueras de ganas por verlas competir los domingos. 

Pero empezamos por el principio. Última semana de julio de 2018. Muchas caras nuevas, gente del filial que subía a ayudar y que en ese momento no se imaginaban todo lo que les quedaba por aportar a esa plantilla. Algunas faltaban por llegar, otras buscaban poder incorporarse cuanto antes. Hacía falta alguien con muchas ganas y toneladas de ilusión para poder sacar eso adelante. Y llegaron ellos. Aterrizaba Irene Ferreras junto con su cuerpo técnico en el banquillo del primer equipo, con una “L” a la espalda. Había dudas, que la pretemporada no había sido buena, que estaban ya en segunda. Todo eso se disipó el primer partido de liga. Hubo quien no creyó, pero ninguna de ellas llevaba puesta la franja. Visita al todopoderoso Levante, sin algunos de los fichajes, con varias veteranas viéndolo desde la barrera, y partidazo. Buenas sensaciones y todas un poquito más unidas que la semana anterior. Más equipo. Coincidiendo con la segunda derrota en la siguiente jornada, las guerreras se encontraron en descenso, pero les duró poco, ya que no volverían a rozarlo. No se pudo sumar hasta la tercera jornada, coincidiendo con la llegada ya de toda las incorporaciones de verano. Desde ahí, hacia arriba. Una primera vuelta de 22 puntos que, a toro pasado, vemos que han dado la ansiada salvación. Mucho trabajo y muchas horas de esfuerzo detrás de cada punto. Cuando todo parecía ir bien, llegaba alguna complicación nueva, casi todas en forma de lesiones. La primera en caer sería Jelena, que en un entrenamiento se rompió el cruzado. La segunda, Carla Guerrero. La internacional chilena, que acababa de encontrar su sitio en el medio campo, sufriría la misma lesión que su compañera en el choque de Copa frente al Sporting de Huelva. Mientras tanto Laura Codonal no llegaba a reaparecer y pasaba de nuevo por quirófano por culpa de su rodilla.

La primera vuelta dejaría victorias importantes. Los seis puntos seguidos frente a Huelva y Albacete dieron un gran empujón en la clasificación, y la remontada contra la Real Sociedad con la afición llevándolas en brazos fue un golpe en la mesa. Fuera de casa, cabe destacar la gran actuación en el Cerro del Espino, más allá del resultado, y la victoria frente al Tenerife allí, en Las Palmeras. 

La segunda vuelta se hizo más dura: tan solo dos victorias y un empate. Se haría de rogar la primera de ellas, ya que el equipo encadenó siete derrotas consecutivas. Pero en los campos federativos de La Orden, Yael Oviedo, llegada en el mercado de invierno, se encargaría de mandar un misil al fondo de la red para dar los tres puntos a su equipo. Más allá de la necesidad de volver a puntuar, esa victoria supuso recuperar la confianza. Un empate frente al Betis y una victoria en Paterna (donde prácticamente se cumplía el objetivo) completan los partidos en los que el equipo sumó en la segunda mitad del campeonato.

Foto: @matagigantesNET

Ninguno de nosotros va a olvidar el viaje a Logroño. Ver la grada de Las Gaunas repleta de rayistas es una imagen digna de enmarcar y colgar en la pared de la habitación. Pierde relevancia el resultado cuando escuchas cantar a tu afición durante los 90’. Eso hace que entiendas un poco más aquello de “Rayito juegas en casa” a pesar de estar a cientos de kilómetros de Vallekas.  

Foto: @matagigantesNET

Pero el año se acaba, aunque estás feliz por haber logrado el objetivo y por el trabajo realizado, es imposible no tener un nudo en el estómago por la incertidumbre del qué pasará. 

Aunque ya hay renovaciones confirmadas, también se ha dado a conocer una baja: Irene Ferreras. La gran culpable de la salvación del Rayo Femenino deja su casa, posiblemente junto con una parte de su cuerpo técnico. Desde aquí quiero agradecerles este año, en general, no habría sido posible sin la dedicación y las ganas que ellos le han puesto. Dudo que nadie pudiera hacerlo mejor. Desde Blanca hasta Isa, pasando por Óscar, Kike y Jose. Trabajo excepcional, grandísimos profesionales y, por encima de todo eso, increíbles personas. 

Como antes he dicho, la gran culpable del más que digno papel del Rayo este año ha sido ella, Irene. Cogió un reto que no todo el mundo se hubiera atrevido a aceptar, y lo ha pasado con nota.  Ha sufrido como la que más y nunca ha perdido esa buena cara, ese brillo en los ojos que nos ayudaba al resto a tirar un poquito más. Muchos decían que no estaba lista y se empeñaron en cerrar puertas, mientras que ella, sin hacer mucho ruido, las ha ido derrumbando. Para todas las chicas que nos queremos seguir formando en esto del fútbol, que soñamos con poder estar algún día en la banda de un equipo de primera división, gente como ella son el ejemplo a seguir. Gracias por dejarnos aprender cada día de ti. 

Foto: @matagigantesNET

Ha sido una temporada muy completa, de muchas emociones, pasar de estar en las nubes a rozar el fondo, pero sin bajar la cabeza ni los brazos. Sólo se puede sentir orgullo. Sólo se puede estar feliz por poder formar parte de esto. 

Cómo dicen por ahi…

¡VAMOS TÍAS, JODER, QUE SOMOS EL RAYO!

¡GRACIAS!

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