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Baloncesto

La nueva vida tras la agencia libre, Parte I

Analizamos los principales movimientos de esta agencia libre y su impacto en sus futuros equipos

La agencia libre no ha dejado indiferente a nadie. Han sido unos días de locura en los que las notificaciones de los principales periodistas americanos de Twitter saltaban a todas horas. Los nombres propios de los grandes agentes libres de 2020 se sucedían en los primeros días. Había poco margen en este mercado, pero algunos equipos han conseguido piezas más que interesantes que los llevarán a un nivel superior en esa pelea por el anillo que se antoja más igualada que nunca.

Ibaka, Hayward, Chris Paul, Harrell, Holiday, Bogadanovic… son solo algunos de los nombres de jugadores que han cambiado de aires, ya sea traspaso mediante o con un nuevo contrato más que jugoso. Nacen nuevos proyectos ilusionantes y se apuntalan otros con mucho más recorrido. Decepciones y alegrías se suceden entre los aficionados en una semana de locura. Con todo más calmado, analizamos pausadamente los movimientos más sonados en esta agencia libre de 2020.

Los Ángeles Lakers

Parecía que nada podía ir mejor en la ciudad californiana. LeBron James levantaba el trofeo de ganador en Orlando en lo que es su segundo año con la camiseta púrpura y oro. Con la inestimable ayuda de Anthony Davis, los Lakers se impusieron a unos muy buenos Miami Heat, que pelearon hasta la extenuación. Con una base muy sólida, Pelintka decidió hacer algunos cambios para que la plantilla subiese de nivel y volviese a ser una de las favoritas para volver a conseguir el anillo, y vaya si lo ha hecho.

Perdieron a varias piezas importantes durante la agencia libre. Howard no renovaba y Rondo se marchaba del equipo. Además, Danny Green era traspasado a los Thunder. Tres jugadores que habían sido muy importantes en el tortuoso camino hacia la gloria. Sin embargo, y en un mercado con pocos activos atractivos, Pelintka ha hecho un trabajo sublime apuntalando los únicos defectos de la plantilla y sabiendo reconocer perfectamente lo que el equipo necesitaba para subir de nivel.

Del traspaso de Danny Green llegó Dennis Schröder. El base alemán suple la salida de Rondo. Es un activo de lujo desde el banco y fue uno de los principales candidatos al mejor sexto hombre del año. El ex de los Thunder ha promediado 18,9 puntos con casi un 40% de acierto desde el triple, su dato más alto de toda su carrera. Es un “guard” explosivo y muy rápido, con una buena visión de juego, algo que refleja sus casi 5 asistencias por partido. Schröder, un jugador mucho más útil con el balón en las manos, liberará de la dirección de juego a LeBron en algunos minutos y será uno de los principales anotadores en la unidad secundaria.

Vía: @Lakers

El otro gran fichaje del equipo es Montrezl Harrell, que firma por dos temporadas y 19 millones de dólares. El interior nacido en Carolina del Norte viene del vecino, Los Ángeles Clippers. El ganador del premio a mejor sexto hombre del año ha promediado los máximos de su carrera en minutos (27:08), puntos (18,6) y rebotes (7,1). Sus principales puntos flacos provienen desde el triple y, sobre todo, desde la línea de libres, donde promedia un paupérrimo 65,8%. Sus características le permiten casar a la perfección con la otra gran incorporación: Marc Gasol, que firma dos años a razón de 5,3M de dólares.

El pívot español juega mucho más abierto y no pisa tanto la zona, por lo que cuando esté en pista con Davis o Harrell les otorgará muchos huecos en la pintura. A pesar de que Gasol ha promediado sus mínimos en puntos (7,4) y rebotes (6,3), sigue siendo muy aprovechable en el apartado defensivo y para repartir juego desde el poste alto.El fichaje de Wesley Matthews (un año, 3,6M $) aportará tiro de tres y tendrá un papel similar al de Danny Green. El veterano escolta ha promediado con los Bucks un 36,4% de acierto desde el arco. Markieff Morris ha renovado y ha puesto el broche a una plantilla que ya sueña con repetir el anillo y adelantar a los Celtics en el global de títulos.

Philadelphia 76ers

Los Sixers cerraban su presencia en la burbuja de Orlando con una gran crisis. Un proyecto ambicioso veía como era barrido en primera ronda por los Celtics. Brett Brown era despedido y llegaba Doc Rivers para sentarse en los banquillos. En las oficinas se sentaría Daryl Morey, arquitecto de los Rockets, para dar una vuelta a un proyecto en el que la muletilla de “Trust the proccess” ya no es válida. El proceso debe ser una realidad. El debate sobre el encaje entre Ben Simmons y Embiid volvió a reavivarse, pero Morey optó por dejarlos juntos al menos otro año más.

Morey ha empezado ya a dejar su marca en un equipo que ha conseguido dos piezas muy necesarias. La primera de ellas es Danny Green, que llega a cambio de Al Horford y un par de rondas del draft. Green, viene de ganar un anillo con los Lakers, su segundo campeonato consecutivo. A pesar de las dudas que surgen sobre el tiro del veterano escolta, promedia un 36,7% desde el arco (con malas series de tiro en las finales), puede ser un tirador muy aprovechable para un equipo que acapara mucho la pintura con la dupla Simmons-Embiid. Eran tiradores los que necesitaban, y con Green llegó el primero.

Vía: @Sixers

Seth Curry también se sumó al barco de la ciudad de Pensilvania. El pequeño de los Curry llegó a Philadelphia vía traspaso. Josh Richardson y la elección 36 del presente draft (Tyler Bey) se marcharon a Dallas a cambio del “combo guard”. El hermano de la estrella de Golden State se ha hecho un nombre en la liga y es un jugador que comparte los genes de la familia. Esta temporada con los Mavericks ha promediado desde el banquillo 12,4 puntos con un 45% de acierto en triples. Más pólvora para los Sixers. Que además con la adquisición de Howard por el mínimo apuntalan la rotación interior. Gran trabajo de Morey desde los despachos localizando los puntos débiles del equipo. La ausencia de un base más tradicional que se turne con Curry es el único punto negro de una agencia libre en la que se ha actuado con mucha cabeza.

Hayward, soldado de Michael Jordan

La gran sorpresa del mercado la dio el ya ex alero de los Celtics. Gordon Hayward rechazó la “player option” que tenía por 34 millones de dólares y salió al mercado. Los Pacers se colocaban como el gran favorito para llevarse al alero precisamente nacido en Indianápolis. Sin embargo, Michael Jordan consiguió reclutarle para su franquicia, los Charlotte Hornets. El equipo de Carolina del Norte ya trató de fichar a Hayward en 2014, pero los Jazz igualaron la oferta y lo retuvieron.

Ha firmado a razón de 120 millones de dólares por cuatro temporadas. Para hacer efectiva la operación, los Hornets han cortado a Batum, que tenía aun 27 millones de dólares garantizados. La franquicia de Carolina del Norte le pagará nueve millones anuales durante los próximos tres años. Un fichaje que a priori parece muy caro por una estrella venida a menos y que tiene 30 años.

Hayward llegó a Boston en 2017 tras su primer All-Star con la camiseta de Utah. Venía a ser la segunda espada ofensiva de unos Celtics que contaban con Irving y Horford, además de con un núcleo joven muy interesante. El alero no pudo jugar en toda la temporada debido a una lesión grave de tobillo a los cinco minutos de su debut. Con un año en blanco, una lesión preocupante y una rotación en la que jóvenes como Brown o Tatum estaban por delante, Hayward pasó a ser la cuarta espada ofensiva. Más lesiones truncaron su paso en los dos años más que estuvo en Boston.

Gordon Hayward en un partido frente a los Cavaliers / Vía: NBA

La gran pregunta que surge es si realmente vale la pena pagar tanto por un jugador venido a menos. La respuesta claramente es no, pero con ciertos matices. Hayward viene de promediar 17,5 puntos y 6,7 rebotes (máximo de su carrera) en una temporada en la que Kemba Walker, Tatum y Brown estaban por delante de el en cuanto a peso ofensivo. A pesar de ser titular en los 52 partidos que disputó, su rol en el equipo ya no era el de estrella, con el que vino inicialmente a Boston.

Aquí entra en juego otro factor. Hayward va a Charlotte con el estatus de estrella, siendo la referencia ofensiva y la primera opción. Si está sano, sus promedios subirán bastante. Hasta su grave lesión, el alero no se había perdido más de 22 partidos en ninguna temporada. Además, la campaña después de la lesión jugó 72 partidos, un número bastante elevado. Puede ser un buen complemento para el núcleo joven de los Hornets (LaMelo, Bridges, Monk o Washington), que aprenderán al mismo momento que compiten por entrar a Playoffs.

En definitiva, ¿es mucho dinero? Sí. ¿Había otra opción? No. Charlotte es un mercado pequeño y sobre pagar a jugadores es su única manera de atraer a estrellas. Si Hayward sigue en proyección y mejora los promedios del año pasado, puede ser un buen refuerzo para unos Hornets que no pisan los Playoffs desde 2016. Competir y desarrollar a los jóvenes es el principal plan de Michael Jordan, que se hipoteca los próximos cuatro años para conseguirlo.

Estudiante de periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid

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