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La ira de los “vikingos” vuelve a reinar en Europa

El Real Madrid se proclamó ayer campeón de la Euroliga en Belgrado. Contra todo pronóstico, el equipo merengue derrotó a los dos principales favoritos al título. De esta forma, los blancos vuelven a levantar el título tres años después. En todo este proceso, desde TimeJust queríamos destacar dos nombres que brillan por encima del resto: Pablo Laso y Luka Doncic.

El Real Madrid se proclamó ayer campeón de la Euroliga en Belgrado. Contra todo pronóstico, el equipo merengue derrotó a los dos principales favoritos al título. De esta forma, los blancos vuelven a levantar el título tres años después. En todo este proceso, desde TimeJust queríamos destacar dos nombres que brillan por encima del resto: Pablo Laso y Luka Doncic.

La labor de  Pablo Laso desde el banquillo y el buen hacer de Luka Doncic sobre la cancha han devuelto al Real Madrid a lo más alto del baloncesto continental. Ni CSKA de Moscú ni Fenerbahce Dogus pudieron frenar el poderío blanco. La labor de dirección de dirección del vitoriano y la magia del esloveno han sido vitales para el éxito merengue. Luka Doncic se despide de la Euroliga con la décima bajo el brazo antes de poner rumbo a la NBA. Por su parte, Laso vence a Obradovic y suma su décimo cuarto título en siete años. El equipo se proclama campeón tras haberse clasificado en quinta posición para la Final Four. Es la segunda Euroliga de la “era Laso”, periodo en el que el equipo ha disputado cuatro finales.

A continuación, ofreceremos un repaso de la temporada centrándonos en nuestros dos protagonistas.

Las lesiones, quebradero de cabeza

El equipo comenzaba la temporada sin Sergio Llull, su gran estrella del curso pasado. Al poco tiempo caía Ognen Kuzmic para toda la temporada. El carrusel de lesionados durante los primeros meses de competición, desolador: Randolph, Ayón, Rudy o Thompkins entraban y salían constantemente del ritmo del equipo. En este sentido, Laso ha sido capaz de alargar la rotación como nunca antes había hecho.

Jugadores inexpertos como Randoncic, Yusta o Pantzar han tenido que jugar minutos importantes. Además, los “veteranos” Felipe Reyes, Jaycee Carroll o Facundo Campazzo (no olvidemos que partía como tercer base) han acabado siendo decisivos para la consecución del título.  A pesar de todos estos infortunios, el Real Madrid se ha mostrado sólido y competitivo a lo largo de la temporada. Tras cuatro victorias para abrir la competición, el equipo sufrió una racha de seis derrotas en siete partidos que hacía presagiar lo peor. El técnico blanco consiguió entonces reconducir la situación. El conjunto de la capital se acercó a los puestos de cabeza de la clasificación a mediados de febrero. En liga, mantenían el primer puesto sin demasiadas complicaciones.

Decisiones acertadas

La derrota en la Copa del Rey fue un duro golpe para los de la capital pero nuevamente se volvió a competir. Fue Laso quien, tras un primer tiempo para el olvido, decidió colocar una defensa presionante de cinco “bajitos” que permitió al Real Madrid remontar hasta el punto de tener el título en su mano. Posteriormente, tras una serie de resultados desfavorables (propios y ajenos) el cruce de cuartos obligaba a los blancos a medirse, con factor cancha en contra, al poderoso Panathinaikos. Tras un horroroso primer partido, el técnico vitoriano superó tácticamente a Xavi Pascual durante el resto de la serie. Contuvo el poderío interior de los griegos y frenó el impacto de su backcourt. Además, fue capaz de encontrar en Felipe Reyes un inesperado revulsivo para sacar adelante el segundo partido de la serie.

En lo que concierne a la Final Four, el planteamiento de los dos partidos ha sido excepcional. Se trataba de la primera vez en toda la temporada que contaba con todos sus hombres. Aprovechando esta circunstancia, ha sabido utilizar correctamente el poderío de su extensa plantilla. Durante los dos partidos, los doce jugadores disponibles han tenido momentos importantes, aportando frescura y soluciones en los momentos de atasco. La defensa sobre el “Chacho” en el primer partido y la intensidad mostrada ante Fenerbahce en todo momento tienen detrás el trabajo del entrenador vitoriano y su equipo técnico.

Pablo Laso junto a Rudy Fernández. Fuente: https://www.realmadrid.com/baloncesto

Química, continuidad y “buen rollo”

Su gestión de los egos y los roles de la plantilla durante la temporada ha sido del mismo modo fantástica. Utilizar a Llull en el segundo partido de la serie de cuartos y mantenerle en pista tras un pésimo inicio, la reconversión de Radoncic a “cuatro” en momentos determinados del curso, la dosificación de los veteranos hasta los momentos decisivos de la temporada, la entrega de los galones del equipo a un chaval de 18 años, la elevación del nivel defensivo del equipo en los partidos trascendentales o la integración en la plantilla de nuevas adquisiciones (que han acabado resultando decisivas, véase Fabien Caseur) son aciertos de la dirección de un Laso permanentemente cuestionado desde su llegada. Siete años en el Real Madrid y dos Euroligas, tres Ligas, cinco Copas del Rey, una Intercontinental, tres Supercopas de España…, ahí es nada.

Todos estos títulos se han conseguido un núcleo de jugadores muy reconocible. Cinco jugadores del campeonato de 2015 se mantienen aún en la actual plantilla. Poco a poco se han ido adhiriendo nuevos jugadores que complementan esta columna vertebral. A lo largo de este proceso, los blancos no han perdido en ningún momento sus señas de identidad. La química y la confianza todos los integrantes del conjunto merengue ha vuelto a ser decisiva para lograr la victoria.

Luka Doncic, el amo y señor del baloncesto europeo

En lo que respecta a Luka Doncic, poco podemos decir. Mvp de la Final Four y de la Euroliga, incluido en el mejor quinteto del EuroBasket y de la Euroliga y mejor joven de la Euroliga. Estas son algunas de las credenciales con las que el esloveno se presentará en el próximo draft de la NBA. Probablemente estemos hablando del mejor jugador europeo de la historia a la edad de 19 años, palabras mayores.

“Wonder Boy” comenzaba la temporada con la responsabilidad de suplir al líder indiscutible del equipo la temporada anterior, y vaya si lo hizo. Su dominio técnico y mental sobre el resto de rivales durante el primer tramo de la temporada no tiene precedentes en el baloncesto europeo. Durante la segunda parte del curso, aunque menos brillante, ha sabido trabajar para el equipo en otras facetas. Nos encontramos con el jugador total, el molde perfecto. 203 centímetros de pura calidad baloncestística. Nadie había generado tanta expectación en la última década

Precedentes negativos

Luka Doncic, el niño maravilla. Fuente: https://www.realmadrid.com/baloncesto

Recordemos que Luka se había quedado sin anotar cinco veces en Euroliga y tres de ellas fueron contra Fenerbahce. 0 de 8 en tiros de campo ante los turcos en la Final Four del año pasado. Del mismo modo, hay que mencionar la horrible serie final de Liga Endesa que firmó ante el Valencia Basket el año pasado o, más recientemente, la final de la Copa del Rey de este año, donde solo anotó una canasta en juego.

Luka ha sabido aprender de sus errores y se ha mantenido concentrado a pesar de no haber estado acertado en el tiro. En los dos partidos de la Final Four, ha sido el jugador más constante del equipo. Ha logrado ser el máximo anotador y el más valorado del equipo en una cita decisiva. Además, ha llevado con naturalidad una situación incómoda, la de su más que probable marcha, lidiando con la prensa y con la presión que recaía sobre sus hombros.

Pablo Laso y Luka Doncic, Luka Doncic y Pablo Laso. Una pareja que ha llevado al Real Madrid a la excelencia, a la gloria más absoluta, un matrimonio perfecto… pero con fecha de caducidad. Disfrutemos mientras podamos de todo lo que nos tengan reservado. Hasta entonces, larga vida al rey de Europa.

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