¿Cansado de no estar nunca al día con esa marabunta de superhéroes hasta las trancas de esteroides que amenazan con sacarte de la élite friki si no te actualizas diariamente? ¿Eres un hipster millenial, pero anti millenial, que necesita desesperadamente capital simbólico nuevo con el que sentirte superior moral e intelectualmente frente a la masa aborregada por las viñetas yankees? ¿Buscas en tu identidad nacional algo que te distinga de los vástagos de los nuevos ricos que en realidad no lo son pero que tienen ese extra suficiente por encima del proleta medio para dar a su progenie algo de pasta que gastar en productos del FNAC?

¡No sufras más! Aquí te presento una selección de la crema de la historieta patria para que puedas decir algo con sentido antes de exclamar cual neo-cuñao: ¡menos Marvel y más cultura de aquí, coj…narices!

  1. El Capitán Trueno (1956)
El Capitán Trueno (RTVE)

¿Quién es ese Capitán América del que habla todo el mundo? Dicen que es genial pero yo sólo veo a un imperialista vestido de fantoche. Todo lo contrario que el héroe castellano por excelencia, la exaltación máxima del mito nacionalista al que todo españolito de a pie le gusta remitir y con cuyas viñetas Ambrós y Víctor Mora se ganaban la vida. “¿Pero cómo tienes la desfachatez de criticar los cómics de el Capitán América por ser propaganda del status quo estadounidense y alabar su análogo franquista?” ¡Por San Jorge, amigo lector, cuán agudo eres! Más allá de que yo sea un hipócrita, nada más cierto, esto tiene su justificación. El Capitán Trueno, tal y como aparece en los tebeos, no es un vasallo más que sirve a un rey cristiano para efectuar la Reconquista. Es casi más bien un renegado. Viaja por el mundo (hasta en un proto globo aerostático) junto a Crispín y Goliath prestando su espada al servicio del que sufre por alguna injusticia. Los musulmanes no tienen el monopolio de la villanía en estas viñetas sino que también los propios cristianos pueden aparecer como pérfidos rufianes capaces de las mayores fechorías. El mismo Víctor Mora dijo que la Historia sólo jugaba un papel de fondo en sus historietas y que lo que importaba realmente era la aventura del protagonista. Vamos, que el guionista de las peripecias de Trueno engañó pero bien a la censura franquista… Lástima que lo acabaran arrestando por su militancia con los comunistas del PSUC.

  1. Mortadelo y Filemón (1969)

Probablemente el título que a uno se le viene primero a la cabeza cuando piensa en cómics españoles. Y no es para menos. La criatura de Ibáñez, que comenzó llamándose Mortadelo y Filemón, agencia de información en 1958, se convirtió en un referente del humor para niños y adultos de varias generaciones una vez asaltadas las 44 páginas de historia larga por número, inauguradas por El Sulfato Atómico. Mortadelo y Filemón son la antítesis de las novelas y películas de espías. Las tramas disparatadas, los trajes de Mortadelo y el humor slapstick con el que se golpeaba continuamente a Filemón siguen dando cuerpo a un marco caracterizado por el tratamiento esperpéntico de motivos continuamente actualizados de la sociedad española, desde las Olimpiadas del 92 hasta el caso Bárcenas.

Mortadelo y Filemón

  1. Superlópez (1973)
Superlópez. Imagen de Hobby Consolas

El Superman a la española. De Kal-El a Jo-Con-El. Si uno nace en Kriptón, el otro nace Chitón. Si la novia de Clark Kent se llama Lois, la de Juan López se llamará Luisa. Y así con todo. Jan crea en cada número de Superlópez un universo paralelo, exagerado, ridículo y desternillante ya no sólo de los cómics de Stan Lee, sino de libros de Julio Verne o de Tolkien. Y cuando el trasunto de la historia adquiere tintes sociales, nos encontramos con unos tebeos que ocultan una crítica mordaz y hasta una visión cínica del mundo tras la risa y la ironía que encontramos en primer plano. Todo esto aderezado con un estilo de dibujo personalísimo que aúna la caricatura, la sumisión del color al contenido y la búsqueda continua de referencias al cine y la cultura pop.

  1. Paracuellos (1975)

Costumbrismo de postguerra ambientado en hogares de Auxilio Social que narra la vida, milagros y penurias de niños internados. Carlos Jiménez comienza desarrollando estas tiras cómicas, basadas en su propia experiencia infantil, durante la Transición para diferentes periódicos y revistas, hasta que finalmente las recopila todas en seis volúmenes. Jiménez retrata en blanco y negro el día a día en esos hogares franquistas que, más que un auxilio para los niños, resultaban ser cárceles de vejación y adoctrinamiento en los que, pese a la crudeza de la situación, sus protagonistas llegan a encontrarse con episodios de amistad y de aprendizaje en camaradería.

Viñeta de Paracuellos. (RTVE)

  1. Blacksad (2000)

Una auténtica joya creada por Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido. Historietas de género policiaco en un mundo de personas zoomorfas o de animales antropomorfos. El protagonista es un gato negro que resuelve casos a su propio estilo, saltándose los protocolos policiales si es necesario. Los cinco historias que componen la saga están impregnadas de un humor ácido que hace referencia continuamente al hecho de que los personajes son animales y que casa a la perfección con las tramas de violencia que se desarrollan en cada volumen, recordando lo mejor del cine negro estadounidense. Todo ello con un trabajado dibujo y con un color protagonista en cada número y en consonancia con el argumento.

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