Cultura

‘The Devil All the Time’, una escalofriante mirada a la América profunda

‘The Devil All the Time’, dirigida por Antonio Campos, muestra las atrocidades que ocurren en un pequeño pueblo marcado por la corrupción, los lazos de sangre y el fanatismo religioso.

La semana pasada se estrenó en Netflix The Devil All the Time (El Diablo a Todas Horas), la nueva película del realizador Antonio Campos protagonizada por Tom Holland, Robert Pattinson, Bill Skarsgård, Mia Wasikowska, Sebastian Stan, Riley Keough, Haley Bennett y Harry Melling. Con este cartel no es una sorpresa que haya tenido un excelente recibimiento por parte de la audiencia. No es para menos, ya que muestra una combinación de violencia, manipulación y fe ciega que no deja indiferente a nadie.

Tom Holland en el papel de Arvin Russell / Fuente: Netflix
Tom Holland en el papel de Arvin Russell / Fuente: Netflix

La historia transcurre en un pequeño pueblo de la América profunda llamado Knockemstiff (Ohio). «En 1957 vivían en Knockemstiff unas cuatrocientas personas aproximadamente, casi todas unidas por vínculos de sangre en virtud de una u otra calamidad, ya fuera la lujuria, la necesidad o la pura y simple ignorancia.» Así nos lo presenta Donald Ray Pollock, autor de la novela homónima en la que se basa la película donde el propio Pollock hace de narrador. El pueblo natal de Pollock, según el cual fue «construido alrededor de una papelera», le sirvió como inspiración para crear esta historia. Willard Russell (Bill Skarsgård), que acaba de regresar de la Segunda Guerra Mundial con un trauma imborrable que más tarde traspasará a su hijo Arvin (Tom Holland), conoce en un bar a la que será su futura esposa, Charlotte (Haley Bennet). Paralelamente y en el mismo bar se conocen Sandy (Riley Keough), una compañera de trabajo de Charlotte, y Carl (Jason Clarke), cuya unión supondrá el inicio de una sádica vida como asesinos en serie. Así dan comienzo diferentes historias cuyos personajes están condenados a encontrarse.

«Hasta donde podía recordar, parecía que su padre había luchado contra el diablo a todas horas»

El filme explora de manera cruda el lado más oscuro de la fe y la religión a través de personajes de lo más peculiares: Roy Laferty (Harry Melling), un predicador que está dispuesto a hacer cualquier cosa bajo la premisa de que “Dios está con él”; Lenora, hija del predicador, que ha heredado las férreas creencias religiosas de su padre y su inocencia, lo que le hace ser víctima de bullying y engaños; o el reverendo Preston Teagardin (Robert Pattinson), cuyos sermones religiosos no son más que una forma de manipulación para ocultar el depredador sexual que se esconde tras sus respetables ropajes de predicador del Señor.

Robert Pattinson en el papel del pastor Teagardin // Fuente: Netflix
Robert Pattinson en el papel del pastor Teagardin / Fuente: Netflix

En medio de todo esto se encuentra Arvin Russell, que se ha convertido en un joven bueno pero que no conoce otra forma de hacer justicia que la violencia con la que se ha educado. Su padre no logró traspasarle su fanatismo religioso, pero sí una lección que marcó su infancia: encontrar el momento adecuado para tomarse la justicia por su mano. Y eso hace, iniciando un círculo vicioso de violencia que no para de retroalimentarse. A pesar de su dureza empatizamos profundamente con él. Se encuentra atrapado en una comunidad corrupta donde los que tienen el poder -el sheriff y el pastor- son los más despreciables.

Los lazos familiares son el principal motor que impulsa esta historia de tragedias en las que la fe en Dios se vuelve el culto al diablo. El título deriva de una línea en la novela que dice «hasta donde podía recordar, parecía que su padre había luchado contra el diablo a todas horas».  La película es eso; una lucha constante contra el mal atravesada por la fe, los lazos de sangre y la violencia que ejercen los personajes, tanto aquellos que intentan ocultarlo tras un manto de religiosidad como los que disfrutan mostrándolo hasta el punto de fotografiar sus atrocidades.

Jason Clarke y Riley Keough durante el rodaje / Fuente: Netflix
Jason Clarke y Riley Keough durante el rodaje / Fuente: Netflix

Un elenco de estrellas

El reparto ha sido muy elogiado – merecidamente- por sus actuaciones, en especial Tom Holland y Robert Pattinson. La joven promesa Tom Holland ha conseguido desvincularse de su papel como Spiderman y ha demostrado estar preparado para encarnar personajes en películas completamente diferentes a las del universo de Marvel en el que acostumbramos a verle.

Del mismo modo, Robert Pattinson comienza a tener el reconocimiento que se merece más allá de recordarle por su papel como vampiro protagonista de la saga Crepúsculo. Su actuación en la recientemente estrenada película de Christopher Nolan Tenet y su papel en este filme muestran el amplio rango al que puede aspirar. Él mismo se preparó su acento sureño para dar vida al pastor Preston, negándose a contratar un entrenador de dialectos. El resultado es asombroso ya que logra que su voz se escuche profundamente convincente, lo cual es indispensable teniendo en cuenta que el personaje utiliza su forma de hablar como herramienta de manipulación y control.

Sus compañeros de reparto no se quedan atrás y consiguen sonar igual de creíbles, algo muy complicado considerando que el elenco se compone de actores británicos (Harry Meling y Tom Holland), australianos (Jason Clarke, Mia Wasikowska y Eliza Scanlen) e incluso suecos en el caso de Bill Skarsgård. Las portentosas actuaciones sumadas a una historia provocadora y siniestra dan lugar a un clima de tensión que impide al espectador separar los ojos de la pantalla.

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