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Rozalén y Andrés Suárez hicieron vibrar Águilas

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Rozalén y Andrés Suárez en Águilas (Imagen: Ariadna Pàmies)

María Rozalén y Andrés Suárez actuaron la noche del pasado jueves en el municipio murciano de Águilas. La lluvia provocó retrasos en la organización, pero finalmente los dos cantantes ofrecieron su mejor música en directo

Jueves 16 de agosto por la tarde, el día estaba nublado, gris. En Águilas, un pequeño municipio de la costa murciana que en verano triplica su población. La plaza Antonio Cortijos, el recinto habitual de conciertos, estaba preparando la que iba a ser una noche mágica en Águilas. La música de Andrés Suárez y Rozalén llegaban con fuerza.

Pero, horas antes, empieza a llover, mucho. Las inclemencias del tiempo retrasaron el montaje y las pruebas de sonido. La apertura de puertas estaba prevista para las 20:00h y el comienzo del concierto a las 21:30. No obstante, las puertas abrieron a las 22:30h y hasta las 23:00h no subió al escenario el gallego Andrés Suárez, que fue el primero en hablar ante el público para pedir disculpas y decir que nadie podía tener la culpa de que lloviera y se retrasara todo el proceso de organización del concierto.

Al retraso de apertura de puertas se sumó una aglomeración de gente esperando entrar. Colas por todos lados, algunas legítimas, otras no tanto. Muchos nervios entre los que llevaban horas esperando y veían cómo otros que acababan de llegar iban a entrar antes. Son cosas que suceden en los conciertos a los que asiste tanto público y suceden imprevistos. Unas 2.000 personas asistieron la noche del jueves a la Plaza Antonio Cortijos, según la organización.

Pero hay una cosa que caracteriza todos los conciertos y es que una vez que se entra al recinto, los problemas se deben quedar fuera, y así fue ayer. Los malos rollos se fueron, los nervios, la tensión… Todos íbamos a disfrutar de la buena música de dos de los mejores artistas nacionales y estaba claro que aquellos nervios había que dejarlos fuera.

A las 23:00h se subía al escenario el gallego Andrés Suárez para mostrarnos su visión Desde una ventana, su ventana, como da nombre a su séptimo trabajo de estudio (Sony Music, 2017). Un escenario con un original decorado, viejos trípodes de madera de algún telescopio sustituían los convencionales soportes de micrófono.

Andrés Suárez en Águilas (Imagen: Ariadna Pàmies)

El artista repasó su trayectoria destacando los temas de su último trabajo, descrito por él mismo como un disco más luminoso y optimista y que reconoce ser el más elaborado. Temas de este último álbum como Ahí va la niñaQue levante la mano o El corazón me arde sonaron con fuerza mientras el público los cantaba. Entre canciones el artista bromeaba sobre su procedencia gallega y el calor que estaba pasando en la costa murciana, también sintió traer la lluvia de su tierra hasta allí, se escuchó entre risas.

Ovidio López y Marino Sáiz, músicos de Andrés Suárez (Imagen: Ariadna Pàmies)

Llegó uno de los momentos más esperados de la noche, la colaboración de Rozalén en DesamigaEl cantante gallego contó su personal historia entre ambos y es que, según explicó, algunos inventaban que los dos artistas se llevaban mal, sin ellos apenas conocerse. A raíz de eso, Andrés Suárez invitó a Rozalén a colaborar en su último disco con ese tema.

A las 00:30h llegó el turno de Rozalén. Antes de empezar, la artista salió al escenario para dar una lección de humildad de las que no todos los artistas suelen dar. Estaba previsto que comenzara la noche teloneando las actuaciones la cartagenera Lydia Martín, pero como comentábamos antes, las inclemencias del tiempo retrasaron toda la organización y no quedó más remedio que suspender su actuación. Entonces, Rozalén explicó al público lo sucedido e invitó a Lydia a cantar un tema antes de comenzar su actuación. Un gesto muy valorado por el público que entre aplausos y ovación recibió a la joven cantante de Cartagena.

El río de Rozalén llegó con un gran caudal de canciones. No faltó su reivindicación contra la violencia de género con La Puerta Violeta o su manifestación de lucha contra el cáncer en Vivir. La albaceteña confesó que su último trabajo Cuando el río suena (Sony Music, 2017) está especialmente dedicado a su familia. Reconoció que ella es fruto de un Amor prohibido, el tema dedicado a sus padres. Justo es la canción que dedica a su  tío abuelo del mismo nombre, el único soldado de la Quinta de Biberón de su pueblo que no regresó del frente en la Guerra Civil.

Rozalén y Beatriz Romero, intérprete de signos (Imagen: Ariadna Pàmies)

Una puesta en escena muy detallada, con intérprete de signos al lado de la cantante para traducir todas las canciones y todas las palabras que la artista decía a lo largo de su actuación. Por si fuera poco, la albaceteña tuvo otro detalle más de humildad. Lydia Martín volvió al escenario para interpretar junto a Rozalén Comiéndote a besos, uno de los temas más conocidos de la cantante. Llegó el turno para Girasoles de su último disco, con el que se despidió, no sin antes presentar a la banda de una manera original: con un baile individual de cada músico.

Rozalén en Águilas (Imagen: Ariadna Pàmies)

El concierto llegaba a su fin en una noche protagonizada por la alegría, las emociones, el sentimiento. Un público de todas las edades, pequeños y no tan pequeños disfrutaron como niños de aquellos conciertos de una noche de verano. La música en directo, la libertad de expresar sentimientos. Eso merece millones de abrazos, de abrazos y besos.

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