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Cultura

La grabadora, ganadora de nuestro I certamen de relatos

Martina concurso relatos

A finales de 2017 convocamos nuestro primer concurso de relatos. Tras un tiempo de deliberación, el jurado ha decidido que La grabadora, de Martina K.L Sanc, sea el relato ganador

Martina K.L Sanc es además autora de una novela Tequilas de amor, la cual podréis encontrar en este enlace.

concurso de relatos

Tequilas de amor es la novela de Martina

Una historia que recomendamos tanto como este relato ganador.

La grabadora es la ganadora del certamen porque, dentro de su sencillez, consigue transmitir un sentimiento profundo y que la mayoría de la gente identificará como propio.

Sin más dilación, os la presentamos:

La grabadora

Y se ríe. Después de recorrer todas las tiendas del abarrotado centro comercial, al fin lo encontró. El regalo perfecto para Juan Antonio. El último modelo de grabadora de voz, ideal para hacer entrevistas.

Diez años han pasado desde aquel: “Hola, ésta también es mi clase” a las puertas de lo que sería su aula en la facultad de periodismo. Compañeros desde entonces, de estudios, de aprobados y suspensos, de fiestas locas, pero sobre todo, compañeros de la vida. Amigos incondicionales.

Imposible es para ella no acordarse de cuando fue su celestina, cuando Juan Antonio era un chico tímido. Fue ella la que hizo posible que su amigo consiguiera salir con la que era la chica más deseada de la facultad. Él había conseguido vencer su timidez durante los cuatro años de carrera, pero ella aún sigue viendo en su amigo ese atisbo de timidez cuando formula la primera pregunta en las ruedas de prensa o cuando le presentan autoridades famosas. Para ella sigue siendo el Juan Antonio de siempre, ese gran amigo, tímido pero atrevido, gracioso y divertido, que le alegra las mañanas con su abrazo y diciéndole su repetitiva frase : “Redactora peleona, redactora molona”.

“Si se lo digo me arriesgo a perderlo” piensa ella mientras mantiene el dedo en la tecla de grabar pero sin pulsarlo. Da vueltas sobre su cuarto. Se para frente al espejo para observarse a sí misma. “Yo sí que he cambiado” se dice mientras se acerca más al espejo para mirarse detenidamente las canas que le asoman por el flequillo. Se acaricia la cara, notando en sus dedos las arrugas de su frente y de los ojos, esas arrugas que hace tan sólo un par de años no estaban. “Ya ha pasado demasiado tiempo” dice en voz alta. Se vuelve decidida sobre sí misma y recoge la grabadora, esta vez para pulsar el botón de grabar.

Juan Antonio la espera sentado. Mira su reloj de muñeca, son las dos y diez, no puede evitar reírse, “hay cosas que nunca cambian”. Duda por un momento si dar el primer sorbo al café que le acaban de servir o esperarla otros diez minutos. Pero justo cuando se decide aparece ella por la puerta de la cafetería. Al abrir la puerta el viento le despeina su larga melena dejando entre ver su cara algo desencajada. Llega a la mesa, pero no se sienta. Felicita a Juan Antonio con un corto abrazo y le ofrece el regalo saliendo a toda prisa del local. Él confundido abre el pequeño paquete y sale tras ella sin escuchar el mensaje que contenía grabado. Ya en la calle consigue alcanzarla y entre jadeos atina a decirle: “Yo también”. Sellándolo con un largo beso.

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