Público en Portamérica. Fuente: Olalla Tellería

Rozalén, Amaia y Andrés Calamaro fueron los grandes protagonistas de tres días llenos de música y emoción en Caldas de Reis.

El pasado 4 de julio llegó la gran fiesta a Caldas de Reis (Pontevedra). El Festival Portamérica abrió sus puertas un año más para dar inicio a su 8ª edición, que este año se caracterizó por la diversidad de su público. Acogiendo a 28.000 asistentes y logrando doble sold-out en las entradas de viernes y sábado, por segundo año consecutivo, Portamérica se consolida como festival de referencia en Galicia.

Jueves: cenamos con la bestia en la Isla Morenita

El primer día, jueves, empezó con la visita de Zahara, que nos regaló un espectáculo eléctrico y dinámico. Aunque no faltó tiempo para alguna canción más lenta, en general el ritmo del concierto fue muy acelerado. Nos hizo cantar a voz en grito, saltar, bailar y, sobre todo, aplaudirla hasta el infinito… y más allá. Y aunque nos quedamos con las ganas de algún clásico, el apoteósico final con Hoy la bestia cena en casa mereció la pena cualquier ausencia.

Zahara durante su actuación en el Festival Portamérica (Fuente: Olalla Tellería)

Zahara durante su actuación en el Festival Portamérica (Fuente: Olalla Tellería)

Rozalén fue la siguiente en agasajarnos con su magia hecha música. Si bien no fue un concierto tan eléctrico, sí que resultó vibrante y logró tocarnos todas y cada una de las fibras de nuestra piel. Su música, de un carácter más reivindicativo, nos emocionó cuando nos contaba la injusta historia de Justo, y demostraba lo más bello del amor al son de Comiéndote a besos. Como no podía ser de otra manera, se despidió abriéndonos La puerta violeta mientras toda la Carballeira cantaba al unísono.

Inmediatamente después llegó La Casa Azul, que nos pusieron a bailar y saltar con su electropop y la archiconocida Revolución Sexual. Fueron la antesala perfecta al último cabeza de cartel del día: Carlos Sadness. El artista barcelonés nos encandiló con su indie alegre sobre amores papaya y una tal Miss Honolulu, entre otros de sus éxitos.

Viernes: una noche de locura entre relámpagos

Entramos en el viernes con las expectativas puestas en el concierto de Amaia. La ganadora de Operación Triunfo 2017 no defraudó y nos hizo una demostración de fuerza y potencia encima del escenario. Y aunque no tocó ninguna de las canciones de su paso por el programa, tampoco las echamos de menos, ya que nos presentó una degustación de su nuevo disco en la que no faltaron sus dos singles: Nadie podría hacerlo y El relámpago. Además, interpretó una versión acústica al piano de Perdona (Ahora sí que sí), su colaboración con Carolina Durante. Estos mismos actuaron un par de horas después, con una actuación mucho más punk, alejada del estilo de la artista navarra, quien salió a cantar con ellos dicha canción.

Amaia impregnó la Carballeira con su electricidad (Fuente: Olalla Tellería)

El golpe más clásico lo dio Madness, grupo insigne del ska británico de los años 70, que puso ese punto de locura a la noche. A pesar de atraer a un público mayor del que suele asistir al festival, ofrecieron un espectáculo ideal para cualquier edad. Siempre y cuando uno esté dispuesto a entregarse por completo al show. Recorrieron gran parte de su discografía, interpretando clásicos de la talla de Night Boat to Cairo, Baggy Trousers y la mítica Our House. Solo por eso ya podemos perdonarles que retrasaran el inicio del siguiente concierto con su bis.

Sábado: somos muy fans de La Flaca

Llegamos al último día agotados, pero deseando seguir disfrutando del ambiente y de la música durante mucho más tiempo del que nos quedaba. Por suerte, Sidecars alivió un poco nuestra pena poniendo unas gotas de rock en nuestra última noche en Caldas de Reis. Cuando sonaron los dos últimos temas, Fan de ti y Amasijo de huesos, deseamos que el tiempo se detuviera mientras todo el público cantaba a coro.

El rock de Sidecars invadió Caldas de Reis (Fuente: Olalla Tellería)

Andrés Calamaro fue la guinda a ese delicioso pastel que es el Festival Portamérica. Si bien existen opiniones encontradas, en general el cantante cumplió su deber de cerrar el festival dejándonos con buen sabor de boca (aunque la suya no fue la última actuación). No faltaron clásicos como Alta suciedad o Flaca, junto con otros temas de su etapa con el grupo Los Rodríguez.

Un año más, el Festival Portamérica viene… y se va. Atrás quedan tres increíbles días de música, fiesta y gastronomía. Y es que la Carballeira tiene algo mágico, que hace resonar la música por todas partes y que a uno le toque todos los poros. O quizás sean los músicos los que hacen de este lugar en un lugar mágico. Sea como fuere, no podemos esperar a que llegue la próxima edición y ver qué mágicas sorpresas nos depara.

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